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Video sexual era usado por instructor de gimnasio para extorsionar a una de sus clientas
La vÃctima mantenÃa un romance con Félix Ortiz Moncada, quien le entregó un sobre en el que ella esperaba encontrar una carta de amor, tras despedirse muy cariñosamente de ella.
La mujer -una terapista del lenguaje de unos 30 años- partió a su casa, pero en el camino la curiosidad le ganó: abrió la carta y se llevó una desagradable sorpresa.
En la nota, Ortiz le explicaba crudamente que un encuentro sexual que ellos habÃan tenido con otro hombre, el 29 de octubre, habÃa sido grabado en video, y que a menos de que le entregara una cantidad de dinero, publicarÃa las imágenes. "Esa pelÃcula vale mucho. Llámame", escribió Ortiz, de 21 años.
Laritza*, que hasta entonces creÃa estar viviendo el romance de su vida, colapsó.
Tras recuperar un poco la calma, se comunicó con Ortiz, quien le explicó que el individuo con el que habÃan compartido cama no era un primo, como le habÃa dicho para convencerla de que hicieran un trÃo, sino un actor de pelÃculas pornográficas.
También le aseguró que si no le entregaba un millón de pesos, sacarÃa copias del video para venderlas, se las enviarÃa a sus familiares y, además, publicitararÃa el video en Internet. De nada sirvieron las súplicas de la mujer.
Ella consiguió la plata y se la entregó; él le mostró el video y, aparentemente, lo borró delante de ella.
Laritza lamentó el dÃa en que se dejó seducir por quien habÃa sido su instructor en un gimnasio de la calle 167: un hombre atlético, de buen aspecto y menor que ella. Pero respiró aliviada por lo que creÃa era el fin de la pesadilla. Pero el 16 de enero volvió a recibir una llamada de Ortiz en su celular.
Esta vez, el instructor le solicitaba 700 mil pesos para deshacerse, "ahora sÃ", de la grabación. Temerosa, Laritza acudió al Gaula de la PolicÃa.
Allà le dijeron que se comunicara con su extorsionista y acordara una cita, y asà lo hizo. El 18 de enero, a las 6 p.m., Laritza esperaba a Ortiz en una de las entradas de un centro comercial en la 127.
A su lado, una pareja de enamorados hablaba. El instructor Ortiz llegó cinco minutos después y tras un breve diálogo con Laritza, le pidió la plata.
Cuando tuvo el paquete en sus manos, los enamorados se dirigieron hacia él, se identificaron como miembros del Gaula y lo detuvieron.
Según los investigadores, Ortiz ya habÃa actuado de similar manera en ese y otros gimnasios de la capital donde habÃa trabajado.
"Siempre lo hacÃa con mujeres mayores, a las que seducÃa con facilidad", contó uno de los investigadores.
Ortiz aceptó los cargos de extorsión consumada, por lo que podrÃa ser condenado a unos seis años de prisión.
* Nombre cambiado
REDACCIÓN JUSTICIA
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Bogotá
- Fecha de publicación
- 5 de febrero de 2007
- Autor
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