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El gallo más rápido de la pelea ahora es reproductor

'Taison' fue escogido como reproductor en el Meta después de los triunfos que obtuvo en diferentes galleras de Bogotá. Cómo llegó a ser un gallo de pelea.

 Son las 5 a.m. y el canto agudo de 'Taison' se escucha en una de las tantas parcelas de los Llanos Orientales. Es un nuevo día y este gallo fino, colorado, de dos kilos y ocho líneas de peso, pisará entre cinco y seis gallinas de raza fina.

Desde su nacimiento, el animal tuvo varios cambios porque fue sometido a una preparación continua para ser un gallo de pelea profesional. La virginidad de su madre fue guardada para un pollo muy fino, se debía mantener la raza y evitar confusiones con otras camadas. Entonces, a los 20 días de incubación, rompió el cascarón junto con sus otros siete hermanos.

Después de ocho meses de crianza, el pollo fue descrestado y desbarbado, (le quitaron la cresta y las mejillas). Se recuperó al mes, pero ahí no pararon los cambios que Rogelio, su entrenador -contratado especialmente por el dueño del gallo-, le hizo para que fuese un gallo de pelea.

El tercer paso fue la desplumación. Le cortaron las plumas de las piernas y le arreglaron y pegaron las que se le partieron. Según Rogelio, para darle elegancia a 'Taison' y para que la piel de sus piernas enrojeciera y tomara fuerza.

Después de los cambios físicos vino el entrenamiento. El pollo aprendió a ser ágil, a tener fuerza, a volar como un ave y a matar a su oponente rápidamente. Lo hacían correr de un lado a otro y le aumentaban la velocidad poco a poco para que mejorara su estado físico.

Lo dejaban sobre un columpio casero -una vara de madera de medio metro de longitud sujetada por dos cuerdas paralelas que cuelgan del techo- durante 20 minutos para que brotaran músculos en sus piernas, después lo lanzaban al aire tres veces para aumentar su vuelo.  

Le hacían 'careos' en los que lo enfrentaban a un oponente parecido a él. Era un simulacro o como lo llaman en las artes marciales, un fogueo. Con unos guantes -similares a los que usan los boxeadores- en sus patas, luchaba durante 15 minutos tres veces a la semana.

Después de tres meses, 'Taison' estuvo listo para su primera pelea. El juez revisó que las espuelas de concha de tortuga, amarradas con esparadrapo y sujetadas a su espuelilla natural con una base metálica (llamada parilla), estuviesen en dirección hacia la rodilla. Luego limpió su cuerpo y su pico con algodón humedecido con limón para que el gallo no tuviera algún veneno.

Por fin empezó la pelea contra uno pinto, del mismo peso y edad. Su dueño apostó 500.000 pesos: si ganaba se llevaría el doble y el 20 por ciento sería para el entrenador.

El colorado ('Taison') saltó a la rueda de tres metros de radio. Si se arrepentía antes del minuto, su dueño perdería el 25 por ciento de lo apostado. Pero no fue así.

"Con las piernas rojizas y fuertes, el plumaje limpio y llamativo, sus músculos brotados, sin cachetes y sin cresta, 'Taison' voló y, en una caída muy precisa, rasgó con su espuela derecha el cuello del pinto. El pollo ensangrentado cayó sobre el campo de pelea, lo recuerdo muy bien, todo el público de la  gallera gritaba: ¡Colorado asesino, que viva!", dice Rogelio.
 
No fue su única pelea, el gallo fue jugado once veces en cuatro meses y siempre ganó. Por eso, su dueño quiso conservarlo. 'Taison' fue llevado entonces a los Llanos Orientales para obtener el título de reproductor. Sigue peleando, pero con las gallinas, las pisa en su época de plumaje y así, igual que su padre, hace que la raza perdure.

Cientos de gallos pelean en Bogotá, y, al igual que 'Taison', son sometidos a entrenamientos y preparaciones, pero no muchos corren con la suerte del colorado y por ello su destino será pelear y tratar de mantenerse con vida.

Yamid Lancheros Castillo
Código VII.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
29 de enero de 2007
Autor

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