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El trágico fin de los Moreno Losada, una familia de payasos que vivió y murió unida

Los dos esposos y su pequeña hija fallecieron el martes pasado en un accidente de tránsito en la vía Bogotá-Facatativá (Cundinamarca).

Con su buen humor y su vestido de payaso, José Alejandro Moreno conquistó, hace cinco años, a Marisol Losada. Ella trabajaba como administradora de un restaurante de la zona de sanandresito. Él, en el local de al lado, en la competencia, animaba a los que pasaban por ahí a entrar a almorzar.

Se enamoraron, se casaron y tuvieron una hija, Jenny Esmeralda. Marisol se animó a hacerse payasa y seguir los pasos de su esposo. Iba bien en el aprendizaje, en el maquillaje y en hacer reír. Igual Jenny Esmeralda, que ya hacía sus chistes. Y hubieran seguido haciéndolo si no hubiera sido por el accidente.

Los Moreno Losada iban en su taxi y en sentido contrario venía una volqueta. Marcos Moreno, hermano de José Alejandro, cuenta que, según le informaron testigos, "al parecer, al conductor de la volqueta le dio algo, como un ataque, perdió el control, cambió de carril y se estrelló de frente con el taxi".

Marisol y la pequeña Jenny salieron despedidas del carro y murieron instantáneamente. José Alejandro quedó dentro del vehículo, de donde debió ser sacado por los bomberos. Fue llevado a la clínica Santa Matilde, de Madrid (Cundinamarca), donde falleció.

Elsa Cecilia Moreno, hermana mayor de José Alejandro, manifiesta que él y su familia no tenían otra forma de morir que no fuera juntos. "Así se la pasaban siempre. No concebían la vida separados", dice.

Según cuentan los hermanos de Moreno, él se inició como payaso cuando prestó el servicio militar. "Siempre fue el chistoso en la casa. Por eso, no nos extrañó que escogiera ese oficio", dice Elsa, la segunda de nueve hermanos y la más allegada a José Alejandro, que era el menor de la familia.

Pero adicional a su oficio, José Alejandro quería un negocio que le permitiera tener más ingresos. Y con Marcos, otro de sus hermanos, compró un primer taxi, que luego cambió por uno modelo 2007.

Marcos Moreno manifiesta que esta nueva actividad económica le permitió tener una vida más tranquila con su familia, "sin dejar de ser payaso. Seguía animando algunas fiestas", dice.

Por su parte, Marisol, de 26 años, dividía su turno en el restaurante La Frijolada, de Sanandresito, entre la administración del mismo y la animación como payasa. Y seguía buscando un nombre artístico.

José Alejandro, de 41 años, se hacía llamar 'Motitas' y era, según su familia, un hombre muy serio en las cosas de la vida.

Dice Marcos que "una cosa era su trabajo como payaso y otra muy distinta sus obligaciones. Las cuotas del carro, los seguros de la familia, el arriendo y los servicios quedaron al día, no dejó nada pendiente".

Los Moreno esperan los resultados de la investigación que les permita saber qué fue lo que realmente sucedió. "Seguimos sin entender por qué nuestro hermano, su esposa y su niña, unos seres felices, se fueron en un accidente tan ilógico", termina Marcos.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
8 de enero de 2007
Autor

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