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Sábado 25 de febrero de 2017

Versión libre de Salvatore Mancuso ante fiscales de justicia y paz se reiniciará el 15 de enero

El ex jefe paramilitar pidió el aplazamiento de la diligencia porque, según dijo, no se sentía bien emocionalmente y requería tiempo para documentarse sobre casos concretos.

Por: Redacci�n ELTIEMPO

Mientras llega la fecha, las Madres de La Candelaria elaborarán una lista con todos los desaparecidos pues Mancuso se comprometió a cruzar esos datos con listas de los paramilitares.

Sin embargo el ex comandante paramilitar que declaró durante dos día no confesó delitos específicos.

Se espera que a comienzos del próximo año se toquen temas como la masacre de El Aro en Ituango, donde fueron asesinados 15 labriegos, caso por el que Mancuso fue condenado a 40 años por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Ayer en la primera jornada de confesión, pidió perdón por los crímenes de los paramilitares y reveló que miembros del Ejército impulsaron el comienzo de la organización.

Ayer, en las más de ocho horas que rindió versión libre ante los fiscales de Justicia y Paz, pretendió justificar su pertenencia a las bandas paramilitares por el abandono del Estado.

Se refirió, específicamente, al mayor Walter Fratini, un oficial del Batallón Junín que falleció en un combate con el Epl en 1993 y quien, según Mancuso, les dio a las nacientes autodefensas armas cortas y largas con salvoconductos.

Fratini, amigo de Mancuso, y algunos suboficiales de esa unidad militar, cuya sede es Montería, no se habría limitado al apoyo logístico.

Quienes asistieron a la audiencia del jefe 'para', que se transmitió a las víctimas por circuito cerrado de televisión, lo escucharon decir que los 'paras' daban información a los militares sobre presuntos auxiliadores de la guerrilla que luego aparecían muertos.

Esta revelación sobre vínculos con algunos miembros de la Fuerza Pública ya fallecidos va en la línea de otras declaraciones de jefes 'paras'. A comienzos de este año, durante su desmovilización, Ramón Isaza aseguró que su grupo coordinaba operaciones con el desaparecido general Alfonso Manosalva, ex comandante de la Cuarta Brigada del Ejército, y con el mayor David Hernández, quien murió siendo conocido como el jefe paramilitar '39'.

El computador de 'El Mono'

La primera parte de la confesión de Mancuso, una de las más esperadas por el país, empezó a las 8:00 a.m. A esa hora llegó desde la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, vestido con una camisa a rayas cubierta por un chaleco negro, las manos esposadas y su infaltable reloj rojo.

Custodiado por seis policías y callado ingresó a una sala del piso 20 del edificio de la justicia de Medellín. Una vez allí, cuando le retiraron las esposas, ofreció su mano para saludar al fiscal y al abogado.

En la sala lo esperaba el fiscal general, Mario Iguarán, quien hizo una declaración que sonó a advertencia: "La Fiscalía no va a tolerar algo distinto a la verdad. La grandeza de la sociedad les permitirá una pena alternativa, por eso deben corresponderle con la verdad".

En ese momento Mancuso empezó a usar el computador en el que viene preparando su defensa. En él leyó páginas enteras sobre el abandono del Estado y la desprotección de los ganaderos de Córdoba frente a las Farc y el Epl.

Recordó la carta que en los 90 le envió al ex ministro de Defensa Fernando Botero pidiendo protección, dijo que había sido policía cívico y que estuvo en las Convivir. También mencionó centenares de cabezas de ganado que supuestamente le robó la guerrilla.

Después hizo referencia a analistas y columnistas de periódicos y revistas para apoyar su tesis de que fue el abandono del Estado lo que llevó al surgimiento del paramilitarismo. En eso se tardó la mañana entera.

Por esa larga exposición fue que algunas víctimas quedaron tan inconformes. "De lo de nosotros, ese señor no ha confesado nada", dijo una de ellas, que se salió de la sala poco después de que, sobre el mediodía, Mancuso pidió perdón por sus crímenes y lloró.

Al cerrar la sesión, que seguirá hoy, 'El Mono' apenas comenzaba a hablar de su relación con Carlos Castaño, de quien se declaró subalterno.

¿Qué confesó?

1. La ayuda de miembros del Ejército en la creación y organización de las autodefensas en Córdoba. Mencionó al mayor Walter Fratini, del Batallón Junín, de la Brigada Once con sede en Córdoba, quien murió en un combate con el Epl.

¿Qué tiene la Fiscalía?

2. Medio centenar de procesos en Bogotá, Montería, Medellín, Valledupar, Yopal y Cartagena. La Corte Interamericana de Derechos Humanos lo acusa de la masacre de 15 labriegos en El Aro, Ituango.

Las víctimas acusan

3. Cerca de 650 personas han denunciado a Mancuso como su victimario por casos de homicidios, masacres y desaparición forzada. Se cuentan entre ellos pobladores de El Aro, en Ituango, y el hijo del vicerrector de Unicórdoba.

Caso El Salado

John Jairo Esquivel Cuadrado, 'El Tigre', preso en Cómbita, fue asegurado ayer por el asesinato de 38 personas en ese pueblo de El Carmen de Bolívar. Al proceso están vinculados Mancuso, Rodrigo Tovar Pupo, 'Jorge 40', y 18 'paras' ya están condenados.

El proceso a otros 'paras'

'ARBOLITO'

Carlos Mario Montoya Pamplona, 'Arbolito' o 'Arnold', estuvo confesando en un cuarto alterno al de Salvatore Mancuso, ayer en Medellín; pero solo unas 10 personas, entre víctimas y sus abogados, estuvieron pendientes de él. Montoya, a quien acusan de homicidios en Chocó, seguirá hoy la audiencia a las 8 a.m.

'LORO', A MEDIAS

El fiscal general de la Nación, Mario Iguarán, reveló ayer a las víctimas que escucharon a Mancuso que Wilson Salazar Carrascal, 'El Loro', no estaría diciendo toda la verdad. "Tenemos unas víctimas que nos permitirán confrontar y me temo que está faltando a la verdad", dijo Iguarán.

Esperaban más

"Al verlo se me quitó el miedo que le tenía; pero no oí lo más importante para mí, porque él se dedicó a contar cómo había llegado la guerrilla a Córdoba".
Familiar de dos víctimas de la matanza en El Aro, Ituango.

"Vine a protestar pero no voy a entrar a las sala de víctimas porque creo que esto es una farsa. Aquí no se va a decir toda la verdad que involucra a muchos".
Víctima de desplazamiento de La Granja, Ituango.

"No sabemos si alguno de nuestros desaparecidos lo fueron por Salvatore Mancuso, pero estamos acá para ver si dice algo que nos ayude a encontrarlos".
Teresita Gaviria, presidente de las Madres de la Candelaria.

"Lo que más hizo fue justificar por qué se volvió Auc. Pero nos vamos optimistas. Él dijo que iba a crear una fundación para reparar".
Yolanda Izquierdo, víctima de presiones para vender su parcela.

"Nos dijeron que para oír a Mancuso podía entrar solo una víctima por familia y nosotros viajamos varios desde Córdoba y perdimos la plata del pasaje".
Hijo de un asesinado en Montería por órdenes de Mancuso.

Pocas víctimas pudieron entrar

Varias horas después de haber llegado, solo uno de ellos pudo entrar a oír al hombre que habría ordenado la muerte de su padre. "Nos dijeron que solo uno por familia porque no había espacio para todos", contó el joven visiblemente molesto.

Afuera del edificio, las organizaciones de víctimas gritaban arengas y reclamaban que la versión de Salvatore Mancuso fuera pública.

Con pancartas y fotos, integrantes del Movimiento Nacional de Víctimas liderado por Iván Cepeda, el mismo que exhibió la foto de su padre asesinado por 'paras' cuando Salvatore Mancuso visitó el Congreso, pedían verdad y que los dejaran entrar.

El tira y afloje con la Fiscalía, que decidió impedirles el ingreso, terminó con un comunicado de este grupo: "Es indigno que se nos exija acreditar nuestra condición de víctimas", dijo Cepeda, quien se negó a llenar el formulario que les exigía la Fiscalía.

Las Madres de la Candelaria también se hicieron sentir. Ninguna tiene claro que Mancuso haya participado en la desaparición de sus familiares, pero acudieron a la versión libre por si podían obtener información que les ayudara a encontrarlos. A 40 de ellas que habían llenado el formulario que las "acredita" como víctimas sí les permitieron entrar junto con otras 15 personas que llegaron de Córdoba e Ituango.

Justo cuando lograban su cometido, unos 500 desmovilizados de las Auc iniciaron una marcha por los alrededores del edificio.

Otras que se quedaron sin ver a Mancuso siquiera en la pantalla fueron dos familiares de víctimas de El Aro, en Ituango. Entre ellas, una mujer abusada durante esa matanza quien después del primer problema, desistió.

"Había cogido impulso para oírlo, pero ya que no nos dejaron ¿para qué? No voy a intentar más", dijo decepcionada y se fue.

CATALINA OQUENDO
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
MEDELLÍN

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