Juan Carlos Borrero acaba de recibir la medalla al gran mérito por su labor investigativa otorgada por la AlcaldÃa de West Miami, en Florida.
Lo primero que Borrero se craneó, y cuando era universitario, fue la manera de 'hervir' agua. Pero no a lo casero, sino con rayos ultravioleta que garantizaban una purificación total. Eso fue hace 16 años, cuando este caleño que hoy tiene 46 y que es solicitado para trabajar en proyectos cientÃficos en Estados Unidos y en la Unión Europea, presentó su proyecto como su tesis de grado que, sin embargo, fue rechazado. No obstante, el proyecto sà interesó a empresarios estadounidenses que no escatimaron esfuerzos para quedarse con la patente.Pero eso no le hizo mella y después de graduarse como ingeniero industrial, Juan Carlos siguió trabajando muy duro en sus ideas. Hoy se da el lujo de ser el Todo porque ve cosas donde otros no. Un dÃa, mirando una gallina, se le ocurrió inventar una máquina para descomponer sustancias sin la necesidad de quÃmicos. Eso- sostiene- revolucionará la industria farmacéutica."El de la gallina es el sistema digestivo más perfecto que hay. Quise inventar algo similar para descomponer sustancias naturalmente", explica con cierta gana de mostrar fácil lo que es complejo.Otro dÃa, montado en un buque, pensó en la forma de llevar energÃa a poblaciones alejadas que no la tienen. Entonces, trabajó con ese norte y obtuvo la Máquina de generación de energÃa en rÃos y canales sin pendientes. Un aparato que genera energÃa a partir del agua, tal como en una represa, pero con la diferencia de que aquà el agua está prácticamente quieta.No menos interesante ha sido la manera como llegó a las Hidrogenasas tropicales, otro de sus inventos y por el que se volvió invitado especial de la Casa Blanca. Este es para hallar en la naturaleza bacterias que producen hidrógeno, según Juan Carlos, el combustible del futuro."Nunca soñé estar al lado del Director de EnergÃa de Estados Unidos, la Directora de Ciencias, el Director de Gas y el Secretario de Estado. Eso lo único que demuestra es que no hay misterio para llegar a donde se quiere", dice.Ha recibido la Orden de la Democracia 'Simón BolÃvar' en el grado Cruz Gran Oficial del Congreso de la República y la Orden al Mérito Vallecaucano en el grado de Comendador al 'Mérito CientÃfico'.Aunque Borrero agradece los reconocimientos prefiere que lo llamen por su nombre a secas porque dice que los tÃtulos solo sirven para hinchar la vanidad. Explica que el suyo no es un triunfo en solitario sino que él y su grupo de investigación Prisma de los alquimistas pretenden quitarle a Colombia el tÃtulo de subdesarrollado. Y mientras prepara una nueva creación, el inventor se alista para viajar a Bolivia donde espera ayudar a las comunidades indÃgenas a solucionar un problema de aguas en el lago Titicaca.
Sueños que crecen "Los sueños nacen en el corazón, crecen en la mente y se hacen con las manos. Por eso seguiré trabajando si Dios lo permite".Juan Carlos Borrero, ingeniero industrial e inventor caleño.
También es inventor de cuentos La otra faceta de Juan Carlos Borrero es la literatura infantil. Cuando no está inventando máquinas, inventa cuentos para los niños más pobres. Incluso, esas historias ya le merecieron un premio de la Sociedad de Poetas de Colombia. Cuenta que tiene 11 tÃtulos listos y que busca apoyo para poder publicarlos. "La idea es que se haga gratuitamente para que los niños más pobres puedan leerlo", dice. Por ahora, y al lado de su cómplice Helga MarÃa Castro, una profesora de escuela pública que le dio el sà a su estilo de vida y un hijo de 11 años, Borrero le saca tiempo a buscar la inspiración para una u otra cosa en las zonas más deprimidas de Cali. "Los niños son los mejores creadores, más donde hay necesidades. Allà es donde el Gobierno debe centrar sus esfuerzos", dice
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