La nave deberá llegar a una altura de 80 mil metros (no alcanzará a traspasar la atmósfera). A los 20 mil metros de descenso se activarÃa un paracaÃdas. El vuelo durará unos 10 minutos.
El roedor, llamado Hermes en honor al mensajero de los dioses en la mitologÃa griega, es preparado por un astrónomo y una estudiante de sicologÃa, para que active un paracaÃdas faltando 5.000 metros para tocar tierra y aterrice sano y salvo.
El lanzamiento será en marzo de 2008. Sin embargo, desde ya, el pequeño animal, de seis meses de edad (macho), es preparado para que la misión sea un éxito.
"Ojalá que no corra la suerte de la perra Laika, que murió en plena misión cuando la lanzaron los rusos en el Sputnik (1957)", comenta entre risas Hernán Charry, un caqueteño de 55 años que combina la astronomÃa con la astrologÃa, y gestor de esta idea.
En esta aventura galáctica, Charry no está solo. Lo acompaña Lina González, una estudiante de sicologÃa, de 21 años, que abandonó su buena suerte en los reinados de belleza (fue reina del Acero, la Cebolla y la Paz), por el mágico mundo de los cohetes y las estrellas.
Juntos dirigen un centro de astronomÃa que realiza anualmente un encuentro de lanzamiento de cohetes artesanales, y un museo (Kosmos) con más de 200 naves y piezas aeronáuticas que Charry fundó hace 8 años y que son parte de su colección privada.
Hermes es entrenado para que se adapte a la velocidad, a la fuerza de gravedad, al casco y al uniforme de astronauta. Con este proyecto se busca hacer un aporte a la ciencia y fomentar la coheterÃa en Colombia.
Un vuelo hacia otro mundo "Hermes es muy inteligente, aprende muy rápido", narra Lina González, quien desde comienzos de este año tuvo al roedor en un laboratorio de la Universidad Antonio Nariño, de Tunja, donde en poco tiempo aprendió a dominar un circuito de luces. Lo compró en la Universidad Nacional por 30 mil pesos.
El cohete donde será introducido está en plena construcción. Al contrario de otros artefactos que Hernán Charry y Lina González elaboran con cajas de whisky y botellas de gaseosa, será mucho más sofisticado.
Medirá cinco metros de alto por 30 centÃmetros de diámetro. Llevará una tonelada de propulsores lÃquidos (oxÃgeno y alcohol etÃlico). El motor, de acero, tendrá 375 kilos de fuerza. En la parte superior habrá una cabina presurizada con oxÃgeno y una especie de colchón de agua. Ese será el lugar desde donde el pequeño ratón 'comandará' el vuelo.
Este es el experimento más avezado de Hernán Charry. Aunque desde los 16 años elabora cohetes, nunca ha hecho uno tan sofisticado. Sin embargo, está seguro de que con su vasta experiencia logrará sacar adelante este proyecto, y que de paso pondrá a Boyacá en un sitial de honor en el campo de la ciencia.
Sin embargo, necesita apoyo. La construcción del cohete y su lanzamiento costarán unos 40 millones de pesos. Por eso, desde ya toca puertas para conseguir esos recursos. "Hermes irá al espacio, sea como sea".
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