Si la decisión del Mandatario está pensada sobre la base de un aumento de la ayuda militar de E.U. a Colombia, el escenario polÃtico que le espera en Washington no es el mejor.
Es casi un hecho, por ejemplo, que tras seis años de ayuda sostenida, E.U. comenzará a recortar los recursos que viene entregando a Colombia y que un 80 por ciento son dedicados a combatir el narcotráfico y el terrorismo. Se habla de un recorte inicial de poco más de 50 millones de dólares que irán contra las cuentas del programa de carabineros de la PolicÃa, la desmovilización y otros. Y si bien ese una cifra pequeña, comparada al total anual que se entrega (unos 700 millones de dólares), se incrementará con cada año que pase. En otras palabras, de aquà al 2010 -año en que Uribe culmina su segundo perÃodo-, el paÃs estará recibiendo poco más de la mitad de lo que hoy recibe. Y estas no son especulaciones. Lo dijeron la directora para Asuntos de Narcotráfico del Departamento de Estado, Anne Patterson, y el zar antidrogas, John Walters, en entrevista con este diario. Y lo repitió el jefe del Comando Sur, John Craddock, esta semana. La teorÃa es que Colombia ha comenzado a "dar vuelta a la página" y es hora de que asuma más responsabilidades. "Llevamos 6 años de ayuda sostenida. Es lógico suponer, y ese era el cálculo desde el comienzo, se llegarÃa a un punto donde habÃa reducciones", dice una fuente del Departamento de Estado. Ese será uno de los temas que se discutirá con una delegación de alto nivel, que encabeza el subsecretario para Asuntos PolÃticos del departamento de Estado, Nicholas Burns, que llega a Bogotá esta semana.Si bien esto podrÃa afectar los planes militares de Uribe, los vientos de cambio que se sienten en el Capitolio sin duda podrÃan tener un efecto más permanente. Todo indica que los demócratas, tras 12 años en la oposición, recuperarán el control de la Cámara y hasta del Senado, con un poco de suerte. Si sucede, la relación con Colombia comenzarÃa a cambiar. Aunque no quiere decir -necesariamente- que recortarÃan fondos, sà harán énfasis en la ayuda social, en detrimento del apoyo al Plan Patriota. Por ejemplo, Nancy Pelosy, que se convertirÃa en la nueva presidente del Congreso, lleva años votando a favor de una reducción de 100 millones de dólares en los fondos militares para Colombia. La ayuda estadounidense no desaparecerá de la noche a la mañana. Uribe y Colombia, de hecho, son estratégicos para los intereses económicos y polÃticos de E.U. en América Latina. Pero Washington quizá no esté en el mejor momento como para respaldarlo con recursos adicionales.
SERGIO GÓMEZ MASERICorresponsal de EL TIEMPOWASHINGTON
Publicidad
COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.