A pocos metros del lugar en donde ocurrió el jueves el atentado que dejó 23 heridos, el mandatario ordenó el rescate armado de los secuestrados y anunció una lucha frontal contra el grupo guerrillero.
La primera frase que pronunció Uribe frente a la Escuela Superior de Guerra fue directa, sin rodeos: "Pregunto al terrorista de las Farc Jorge Briceño, conocido con el alias de 'Mono Jojoy', si tiene la cobardía de negar que ordenó, desde el refugio cobarde de la selva, este atentado". Después de dirigirse también a 'Raúl Reyes' y a 'Iván Márquez' y de acusarlos de refugiarse en Ecuador y Venezuela, respectivamente, sin el permiso de esos gobiernos, Uribe confesó que se equivocó al cambiar de discurso: "Veo que ese lenguaje moderado crea confusión en la ciudadanía (...) desorienta a la Fuerza Pública (...) no atrae a los terroristas hacia la paz".Las voces de muchos de los que lo acompañaron en las urnas por su posición firme, sumadas a las de aliados clave, como el mismo senador Germán Vargas, parecen haber hecho mella. Algunos, incluso, llegaron a decir que desconocían al Uribe conciliador.Es que a pesar de que Uribe decía estar dispuesto a establecer una zona de encuentro con las Farc, no se le veía cómodo cuando hablaba sobre esa posibilidad y las condiciones para los acercamientos con esa guerrilla. Incluso, en su intervención ante el Congreso el 7 de agosto, confesó abiertamente su miedo a que al buscar la paz retocediera en los avances en seguridad. Y en varios escenarios habló de su preocupación por la moral de la tropa. Ese miedo y esa preocupación en ningún momento parecen haberlo abandonado.Desde el principio de su primer gobierno, el Presidente dijo que llevaría a las Farc al diálogo luego de derrotarlas militarmente. Y ese fue el mandato que le dieron los colombianos en el 2002, tras la decepción del fallido proceso de paz de Pastrana con esa guerrilla en el Caguán.En ese sentido, sin duda, hubo un avance importante. Se recuperaron las cabeceras municipales, se restableció el tráfico en la mayoría de carreteras principales y, sobre todo, la presión de las Fuerzas Militares obligó a las Farc a replegarse, abandonar la guerra de movimientos y volver a la de guerrillas.Pero ese avance se frenó. El Plan Patriota, diseñado para golpear de manera definitiva la retaguardia estratégica de la guerrilla de 'Marulanda', se estancó. Y, hasta hoy, no solo no ha sido capturado ninguno de los miembros del Secretariado sino que la producción y el tráfico de droga, que le permiten a ese grupo armado financiar sus acciones, siguen prácticamente intactos.Ante ese escenario Uribe, con un apoyo aún mayor al del 2002, tenía dos caminos: o se la jugaba por la paz o buscaba un complemento a la estrategia militar para, por fin, dar el golpe definitivo a las Farc.Hasta ayer se la había jugado por la primera opción. Ahora volverá a la segunda y lo hará con una nueva estrategia, un complemento al Plan Patriota que el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, deberá liderar y que incluirá operaciones con tropas de Fuerzas Especiales que realizarían asaltos tipo comando de infiltración en puntos específicos, una promesa de Uribe desde el 2002.
Entre la salida militar y el diálogo 1. En una entrevista con la revista brasileña Veja, en julio del 2003, el presidente Álvaro Uribe aseguró: "No es que lo crea: es que estoy seguro de que habrá que derrotarlas ( a las Farc) militarmente".
2. En su segunda posesión, el 7 de agosto pasado, afirmó: "No nos frena el miedo para negociar la paz. Confieso que me preocupa algo diferente: el riesgo de no llegar a la paz y retroceder en seguridad".
3. "El Gobierno tiene la voluntad de aceptar una zona de encuentro con las Farc (...) No podrá ser una zona de refugio del delito, no podrá ser un campo de recuperación militar para el terrorismo".
10 policías judicializados por complicidad con narcos Horas después de que el presidente Álvaro Uribe dijera en su discurso de la mañana que integrantes de la Policía en Turbo y Urabá "han estado en complicidad con el narcotráfico", el comandante de la Policía, Jorge Daniel Castro, informó que 10 miembros de esa institución, asignados al control del narcotráfico en la zona portuaria, fueron destituidos y judicializados."Infortunadamente son manzanas podridas que hubo que mandarlas para la cárcel", dijo Castro en un consejo de seguridad en la comuna 13 de Medellín
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