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Andrés López se presentó con su 'Pelota de Letras' en La Gran VÃa, el 'Broadway madrileño'
Su presentación necesitó una especie de traducción simultánea: con la ayuda del público, explicó los términos tÃpicos de nuestro paÃs y los sustituyó por localismos de la penÃnsula ibérica.
"Fue hermoso", dijo a EL TIEMPO, mientras tomaba un café en la Tienda de Juan Valdez, a pocos metros de la Puerta de Alcalá. López conversó con emoción y desparpajo.
¿Qué utilidad tuvieron sus años en el Liceo Navarra de Colombia para presentarse en Madrid?
Durante doce años vi izar el pabellón nacional al lado de las banderas de España y Bogotá. Mucho rojo y amarillo. Crecà oyendo el acento español de boca de profesores como Maribel de Fandiño, que nació en Pamplona, o Pedro, que era de Burgos. El rey me era familiar y conocà la historia y la literatura de España. TodavÃa recuerdo a GarcÃa Lorca: "Marianita, sentada en su cuarto, no paraba de considerar: 'Si Pedrosa me viera bordando la bandera de la Libertad'". Todos bordamos nuestra bandera de la libertad. Todos creamos mentalmente nuestras conspiraciones pacÃficas.
Usted estuvo aquà en julio, en una presentación con el propósito de celebrar el DÃa de la Independencia de Colombia. ¿HabÃa venido en otras oportunidades?
HabÃa estado en Ibiza, a donde fui para cubrir la "marcha" para la Mega. Me pareció el epÃtome del hippismo contemporáneo. La gente va a rumbear y punto. No va a levantarse a alguien, sino a vivir la marcha. Y allà está lo último de todo: las personas en la playa leen al último poeta, se construye la última casa de diseño, se viste lo último fashion.
¿Cómo lo recibió el público colombiano aqu�
Muy bien porque yo soy un fabricante de buenos recuerdos. Todos deberÃamos crear buenos recuerdos para borrar los malos. La gran demencia del planeta es creer que aquel que tiene éxito constituye un peligro para los demás.
¿Cómo fue el nexo con el público colombiano?
Siento que la gente pudo recordar las cosas bonitas de antes de la ida. Rilke decÃa: por lo menos tuviste tu infancia. Si a uno lo meten en un cuarto oscuro le pueden quitar todo, menos la infancia.
¿Qué diferencias encuentra entre el público que va a verlo en Colombia y el de aqu�
Hay ondas de risas mayores por fuera, porque se rÃen de ver el esfuerzo de un colombiano tratando de explicar cosas como los paseos al rÃo o lo que es la tierra caliente. En Canadá, por ejemplo, se divirtieron mucho cuando intenté decir que es un sombrero voltiao. "Gay hat", les dije. Siempre es bueno viajar para volver. Y volver para viajar de nuevo.
Su espectáculo se presentó en una ciudad con una oferta cultural y de ocio enorme. ¿Ha sido difÃcil sobrevivir en la Gran VÃa, llamada el Broadway madrileño?
Pelota de letras se conoce por el voz a voz. A España llegó como un retrovirus del estilo de la gripa aviar. Llegó entre las maletas de los colombianos que traÃan el video. Asà han viajado también Shakira y Juanes.
Usted se ha presentado en Toronto, Los Angeles, Nueva York, Miami, Quito, Panamá y Madrid. ¿Cómo ve a los colombianos que viven en el exterior?
Un colombiano por fuera es aventurero. En nuestra genética los colombianos tenemos algo de exploradores. Siempre asumimos la responsabilidad de lo que dejamos. Por eso sostenemos Western Union. Somos pujantes. El colombiano, además, comparte a Colombia. Viaja con la buena noticia de ser colombiano: trae bocadillo, enseña a bailar cumbia, regala nuestra música. Colombia es el único paÃs subdesarrollado que es desarrollado: el desarrollo no está en la tecnologÃa sino en la capacidad de ser felices a pesar de las circunstancias.
Por Juanita Samper Ospina
Madrid.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Cultura y entretenimiento
- Fecha de publicación
- 9 de octubre de 2006
- Autor
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