Entre las víctimas están cuatro niños que fueron alcanzados por un techo que se desprendió en una escuela. Doce barrios fueron afectados.
El aullido de ambulancias y patrullas de la policía se escuchaban permanentemente en doce barrios de la ciudad la tarde y noche de este viernes luego que un vendaval azotó el corredor de la carrera 38, de norte al centro. No se reportaron muertos, sino 19 heridos y millonarios daños materiales.
Un fuerte aguacero comenzó a caer cerca de las tres de la tarde. 45 minutos después un vendaval surgió en el norte, según informó el Ideam.
"Cayeron dos rayos y de inmediato escuché un 'fun-fun'. Me asomé a la puerta y vi al norte, a 100 metros de altura, como una especie de tromba marina", dijo el periodista radial José Zuluaga, cuya casa en el barrio Ciudad Jardín sufrió destrozo del techo y un árbol arrancando de raíz destruyó la reja de protección.
EL TIEMPO hizo el recorrido de centro al norte y encontró buena parte de esos barrios erosionados: calles cerradas por árboles en el piso, casas sin techos, postes de energía y cables eléctricos en el suelo. Muchas personas lloraban por haber perdido el techo de hogares y negocios.
"El techo voló y todos mis productos, como chitos y galletas", dijo con lágrimas en el rostro Nelly Ospina, frente a su destruido kiosko de venta de la calle Murillo, frente al Cementerio Universal.
El panorama del parque, frente al cementerio, era desolador. Prevalecía una montaña de ramas por los árboles arrancados, kioskos sin techo y un puesto de venta de chance desapareció.Más arriba, en los barrios Lucero, Recreo y Nueva Granada, era peor porque se notaban las láminas de techo tiradas en las calles y estas cerradas, causando caos vehicular.
Igual en el norte, en Olaya, Ciudad Jardín, Mercedes Sur, Nogales, Campo Alegre, Betania, Las Terrazas y La Florida. Varios carros estaban debajo de gigantes árboles cuyas raíces alcanzan hasta dos de altura. Varias paredillas también estaban en el piso.
El cruce de la calle 80 B con carrera 38 parecía el de una ciudad bombardeada. Cerca de allí, Emisora Riomar perdió el techo, se inundó y quedó fuera del aire.
Operarios de Electricaribe, Triple A, Telecom y Gases del Caribe, además de miembros del Cuerpo de Bomberos, Defensa Civil y Cruz Roja trabajaban para despejar las vías y recuperar los servicios, especialmente el eléctrico. Parte de la ciudad estaba a oscuras.
La Policía acordonó varias calles, especialmente en la noche, para controlar el orden público debido a que vándalos ingresaron a viviendas y negocios. También robaron cables eléctricos.
"Todo pasó rápido y hubo momentos de terror", declaró Carlos Altamar, gerente de Metrotránsito, que se transportaba en una camioneta que fue arrastrada por tres cuadras por un arroyo de la calle 84.
Al anochecer, muchas personas sin techo transportaban sus pertenecías a otros sitios en camiones para pasar la noche, mientras una pertinaz lluvia caía sobre la ciudad.
ESTEWIL QUESADA FERNÁNDEZRedactores de EL TIEMPOBARRANQUILLA
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