Armando Martà elaboró un informe que pone en evidencia las luchas internas por el poder en la entidad que le han costado el puesto a tres de los seis miembros de la máxima jerarquÃa.
Hasta hace una semana, el fiscal general, Mario Iguarán, pintaba como uno de los candidatos más opcionados a personaje del año en Colombia.
Y las razones sobraban: el paÃs lo vio llorar mientras entregaba los restos de las primeras 13 vÃctimas identificadas de las fosas comunes de los paramilitares.
Meses atrás se le habÃa conocido su talante, cuando informó sin titubear que la muerte de 10 policÃas antimafia a manos de militares parecÃa un mandado de los narcos.
Como si fuera poco, ha tomado decisiones en las que como ningún otro, no ha temido ganarse poderosos enemigos: llamó a juicio al ex ministro Alberto Santofimio -por el magnicidio de Luis Carlos Galán- y desempolvó el caso del holocausto del Palacio de Justicia, procesos sobre los que el paÃs lleva dos décadas esperando respuesta.
Pero apareció un documento que no solo tiene incómodo al fiscal Iguarán, sino que, como lo ha podido establecer EL TIEMPO en diálogo con 10 fuentes distintas, revela que el escándalo es la punta del iceberg de una serie de roces de poder que han tenido en vilo la tranquilidad de la cúpula del máximo organismo de investigación.SÃntoma de ello es que en menos de un año, de los seis miembros de la cúpula (contando el Fiscal), tres han dejado sus cargos: el director del CTI, la secretaria general y el director administrativo.
El informe de 14 páginas que ha provocado el revuelo fue elaborado por el polémico sÃquico Armando MartÃ. En un hecho inédito en la historia del paÃs, un mentalista terminó trabajando en el búnker (armado, con camioneta blindada y carné) y con acceso ilimitado, incluso para, según reza en su informe, intervenir en temas crÃticos del oficio de la FiscalÃa.
Lo ocurrido es considerado en la entidad como una "exageración de un vivo", haciendo referencia a MartÃ.
"Nosotros fuimos los que nos dimos cuenta las barbaridades que estaba haciendo y lo sacamos de aquÃ", dice una fuente de la entidad.
Asimismo, reclama que nunca se le pidió dicho informe al mentalista y que la veedurÃa interna está investigando si hay irregularidades.
El fiscal Iguarán viajó a E.U., donde estaba invitado como conferencista central de un encuentro de fiscales de América, y dijo que a su regreso darÃa sus explicaciones.
Pero lo cierto es que este episodio parece empañar desde lo administrativo, la gran labor que ha hecho en lo penal la administración de Iguarán. ¿Vicefiscal contra el CTI?El documento habla de algo que ya era vox populi en la institución: la existencia de dos bandos. "Detectación de divisiones por bloques o grupos en una guerra interna que desestabiliza la armonÃa de la institución", dice.
Y a renglón seguido se identifica a los 'actores' del conflicto: "Al parecer eran Janny Jalal Espitia, directora Nacional de FiscalÃas, en contra de Jorge Armando Otálora, vicefiscal general, y otros participantes de los cuales informé a su despacho".
La fuente de la FiscalÃa asegura que "no hay guerra" y que las divisiones de las que habla Martà son producto de discusiones internas de cualquier organización.
Algunas de las descripciones del documento coinciden con hechos de dominio público. Por ejemplo, han salido filtraciones a los medios, desde adentro, en contra del vicefiscal Otálora.
Este roce, según comentó a este diario hace algunos dÃas un funcionario del organismo, se debe a que Jalal daba por hecho que pasarÃa de ser la jefa seccional de FiscalÃas de Bogotá a la VicefiscalÃa.
Pero Iguarán, a su llegada, optó por llevar al penalista Otálora, de mayor trayectoria, para ser su escudero.
Despidos sÃquicosEn el informe también se pone en tela de juicio a funcionarios cercanos a Iguarán que a la postre salieron de la entidad, como el ex jefe del CTI Jaime López y el ex director administrativo y financiero Francisco Hernández.
De ellos se asegura que amenazaron con denunciar hechos de corrupción y abuso de poder de Otálora, asà como asuntos personales del Fiscal.
López se fue de la entidad en enero tras protagonizar un incidente en un avión -al que subió con armas y escoltas- y luego de allanar una oficina de inteligencia apoyada por E.U.
Hernández, por su parte, se fue en medio de un polémico contrato por cerca de 3 mil millones de pesos, para la compra de computadores. El caso no tuvo repercusión legal.
A la lista de funcionarios cercanos a Iguarán retirados se suma Zaidy Eliana Mora quien hasta hace unos pocos dÃas era la secretaria general de la entidad. Paradójicamente, fue ella la que autorizó privilegios al sÃquico.
Mora venÃa de trabajar con Iguarán en el viceministerio de Justicia y era considerada su mano derecha. Es más, siempre se le atribuyó un poder que de alguna manera Iguarán avalaba.
Sin embargo, Mora fue perdiendo sus funciones y hace varios dÃas salió de la FiscalÃa para posesionarse como asesora de la ProcuradurÃa Primera Delegada ante el Consejo de Estado. Su nombramiento fue el 9 de agosto, un mes antes del escándalo, y su posesión fue un dÃa después: el pasado lunes.
Pero EL TIEMPO conoció que ayer mismo se habló de su posible renuncia.
Ella, dice MartÃ, hacÃa parte de un grupo confabulador que atentaba contra la integridad moral de un familiar del Fiscal.
Precisamente en el informe menciona que el mentalista hizo una sesión de hipnoterapia donde se trataba de resolver un tema con este familiar y es un punto que tendrá que responder Iguarán: ¿Por qué se utilizó a un 'asesor' pagado con recursos públicos para este tipo de trabajos?Funcionarios de la entidad aseguran que Zaidy Mora es muy cercana a Jalil y atribuyen a esa cercanÃa los roces de poder con el Vicefiscal.En la FiscalÃa, algunos consideran que todo se trató de un error de inexperiencia a la hora de nombrar funcionarios y que están tratando de superarlo.
'No hay carros ni gasolina para operativos; andamos en buseta' Un sector de la FiscalÃa General está indignado por el escándalo desatado por la presencia de un sÃquico en la entidad y asegura que la concentración del poder en unas cuantas personas ha llevado también a la concentración de privilegios que ya empezaron a afectar la operatividad de la entidad.
"Con la excusa de que son amigos del doctor Iguarán, la gran mayorÃa de funcionarios administrativos exigen la asignación de carros y piden que sean último modelo", dijo ayer un funcionario.
Y añadió que los vehÃculos más apetecidos son los decomisados a la mafia que envÃa la Dirección Nacional de Estupefaciente.
Mientras esto sucede, escasean los carros y la gasolina para realizar operativos propios de la función investigativa de la entidad.
Un funcionario del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI), por ejemplo, narró ayer cómo hace unas semanas se tuvo que frustrar una operación de seguimiento en los Llanos porque no habÃa vehÃculos suficientes para transportar al personal a esa región del paÃs.
"Incluso, llegaron a insinuarnos que nos fuéramos en bus y nos tocó explicarles que era imposible y peligroso meter los fusiles en una flota llena de gente", explicó el funcionario.Otro de sus compañeros manifestó que las labores de inteligencia se hacen muchas veces en buseta porque los administrativos copan el parque automotor.
A la escasez de carros se une la de material de trabajo básico de oficina. Por ejemplo, en el CTI se quejan de que no hay guantes para hacer levantamiento de cadáveres y que los funcionarios tienen que sacar de su propio bolsillo o pedir prestados los 5 mil pesos para comprarlos en las droguerÃas."A esto se une que el tóner de las fotocopiadoras vive agotado y que en las fiscalÃas del centro los funcionarios aún trabajan en máquinas de escribir viejas. Vayan y miren si no nos creen".
Las versiones polémicas del hipnotizador 'HabÃa interceptaciones no autorizadas en la FiscalÃa' La preocupante versión del informe de MartÃ, que tiene el logo de la FiscalÃa y está calificado como "confidencial", en el sentido de que habÃa interceptaciones telefónicas no autorizadas a la Plataforma Esperanza (Sistema de inteligencia técnica de la entidad), abre interrogantes sobre la influencia que pudo tener Martà en el organismo. Sin embargo, fuentes de la FiscalÃa dicen que no hay forma de violar ni de usar en forma indebida el sistema y que de eso podrÃan dar fe los expertos ingleses que lo supervisan.
'Hay guerra interna de Directora de FiscalÃas y Vicefiscal' El reporte asegura que en diciembre se develó una "guerra interna" que desestabilizaba la armonÃa de la institución por parte de la directora de fiscalÃas, Janny Jalal, "en contra" del vicefiscal Jorge A. Otálora. Y añade que en enero logró un acercamiento y una conciliación entre ambos. Sin embargo, fuentes del organismo dicen que no hay ninguna guerra y que todo obedece a las normales diferencias que pueden presentarse en relación con el manejo del sistema oral acusatorio y la administración de las fiscalÃas seccionales.
'Se pensó crear un servicio de inteligencia externo' El informe propone la creación de la Unidad Central de Intervención y Prevención (UCIP) como un servicio de inteligencia externo en una oficina del barrio Polo Club. Admite, que esa idea fue descartada. Pero fuentes del organismo dicen que nunca se contempló esa posibilidad y que la única referencia posible al Polo Club está relacionada con una residencia u oficina de MartÃ. Añaden que nadie le pidió esa idea, ni mucho menos el informe.
La aparición de una muñeca vudú en la FiscalÃa Uno de los hechos más curiosos del informe de gestión de Martà al Fiscal es el hallazgo, en septiembre del 2005, de una aparente muñeca vudú en una matera del despacho de la entonces secretaria general, Zaidy Mora. Según el informe, el hecho tuvo como testigos a Jorge Otálora, vicefiscal; a Jaime López, director del CTI, y a Gabriel Arango, asistente de despacho de la SecretarÃa.De este hecho hay testimonios y fotografÃas, se lee en el informe.En la FiscalÃa le han restado importancia a ese incidente y que no tiene ningún impacto.
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