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Proponen penas de cárcel de 1 a 4 años para quien incurra en conductas antirraciales

La autora de la iniciativa es la representante María Isabel Urrutia, quien ha conocido varias situaciones discriminatorias en contra no solo de los negros sino de los indígenas y gitanos.

Eso la motivó a presentar un proyecto de ley para penalizar actos de discriminación, segregación y persecución por motivos raciales. Para lograrlo, plantea adicionar al Código Penal un capítulo sobre "delitos contra la libertad, igualdad y dignidad en materia de raza, color de piel, linaje u origen nacional, étnico o cultural".La modificación establece que quien realice o promueva actos discriminatorios incurrirá en prisión de 1 a 4 años y en multa de 5 a 20 salarios mínimos mensuales. "Si el país no fuera tan racista no habría necesidad del proyecto porque la Constitución es muy amplia", dice Urrutia. En la Defensoría del Pueblo también hay preocupación por el tema y ya trabajan en esa dirección. Pero de acuerdo con un sondeo de EL TIEMPO en la Cámara, la iniciativa de Urrutia no parece tener futuro. Incluso, en la Comisión Primera, donde debe darse el primer debate, 18 representantes votarían en contra, 8 a favor, 2 no se han definido y 7 no respondieron. Algunos congresistas dicen que en el país no hay discriminación racial, y que se deben buscar otras sanciones como, por ejemplo, cerrar los establecimientos o recurrir a la pedagogía.Pero no solo los congresistas piensan así. Según un Opinómetro realizado en 8 ciudades, el 90,9 por ciento de los encuestados respondió que nunca ha sido objeto de discriminación por motivos raciales. En cambio, el 62,2 por ciento dijo creer que en Colombia lo que más existe es discriminación por clase social.Urrutia insiste en que la población negra es la más afectada por la discriminación, lo que se traduce en falta de empleo, educación y salud.La abogada y ex reina de San Andrés Jaqueline Howard no piensa igual. Ella cree que las limitaciones y la discriminación "son más de actitud del negro hacia la sociedad. Las posibilidades están dadas", dice.Alexa Valencia, ex candidata a la Cámara, señala que la discriminación se da más por falta de oportunidades laborales. "Aquí no se puede hablar de un choque entre blancos y negros. No hay una guerra de razas. Yo he visto más de una vez a los blancos celebrando el triunfo de un negro".Las cifras de la población negra El 26 por ciento de la población colombiana es de raza negra. Según las cifras del Departamento de Planeación Nacional, podrían ser 10.5 millones.El 80 por ciento de las negritudes vive por debajo de la línea de pobreza absoluta. De cada 100 jóvenes negros que terminan secundaria, sólo dos logran ingresar a la universidad. El 74 por ciento recibe menos de un salario mínimo legal como sueldo. El ingreso per cápita es de 500 dólares al año, es decir, una tercera parte del promedio nacional. Cerca del 50 por ciento de la población negra que vive en el área rural es analfabeta.Uno más El proyecto de la Defensoría del Pueblo no solo le apunta a poner fin a la discriminación racial. También busca garantizar igualdad de oportunidades a discapacitados, homosexuales, mujeres, indígenas y otros grupos sociales. No habla de penas, pero si de mecanismos de protección y de la identificación de medidas sancionatorias y promoción de actividades de tipo pedagógico para ir construyendo entre la sociedad una cultura de la tolerancia y de respeto hacia los demás. Contempla sanciones tales como presentar excusas públicas con el compromiso de no volver a incurrir en la conducta, o prestar un servicio social.

El indígena que defiende las minorías Pasaron 15 años antes de que Gabriel Muyuy aceptara su condición de indígena. El primer peso por ser inga lo sintió a los 8, en una escuela veredal en San Francisco (Putumayo).

Sus profesores lo obligaron a dejar de hablar en quechua, y a punta de regaños aprendió el español. Pero sus compañeros siguieron riéndose de su atuendo.

Eso no cambió en el colegio de Sibundoy. Allá la tortura eran las clases de historia, en las que da- ban a entender que los indígenas eran inferiores. Tan mal se sentía que ya no quería ser indígena y terminó de pelea con un compañero que lo llamó "indio". "Lo tomé como un insulto y la reacción mía fue a golpes". Las cosas no mejoraron en la universidad. En Medellín estudió filosofía, pero en sus primeros años era un solitario.

Sólo cuando se encontró con otros indígenas todo fue cambiando. Se dio cuenta de que no era el único que había pasado por esas y creó con ellos la asociación Chibcariwak. Así empezó a reconciliarse con su condición de aborigen.

Tanto trabajo social hizo, que llegó a la vicepresidencia de la ONIC, fue uno de los promotores de la Constituyente y dos veces sena- dor. Desde el 2001 está en la delegación de Minorías Étnicas de la Defensoría del Pueblo y, aunque ya superó su problema de exclusión, está convencido de que el país sí necesita una ley que permita la participación de los discriminados.

Algunos casos de discriminación En un antiguo edificio del centro de Bogotá, el portero no dejó ingresar a José María Valencia* con el argumento de que ya estaba cerrado.

Eran las 5:30 de la tarde, pero minutos después, Valencia, un abogado negro que necesitaba hacer una diligencia, veía cómo otras personas entraban sin que el vigilante hiciera reparos. Lo mismo pasaba con unos compañeros suyos que también eran negros.El hecho, que se ha repetido otras veces, ya fue denunciado en la Defensoría del Pueblo por los afectados, que consideran este como un "caso típico de discriminación racial".El Ministerio Público ha conocido otras experiencias similares, aunque se sabe que la mayoría de las veces la gente no denuncia porque cree que sus quejas son en vano. Quizá el caso más conocido en el país es el de las hermanas Lena Tatiana y Johana Acosta, dos estudiantes de Derecho, a las que el 25 de diciembre de 2004 les impidieron entrar a dos reconocidos sitios nocturnos de Cartagena por el hecho de ser negras. Ellas tuvieron que recurrir a acciones legales para que les fueran respetados sus derechos.

*Nombre cambiado.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Justicia
Fecha de publicación
2 de septiembre de 2006
Autor

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