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Indígenas wayús compiten por el título del que más fuerza tenga en el cuerpo

Ganan, entre otros, el que tumbe al competidor de un banco sin usar las manos y el que más aciertos tenga al lanzarle al contrincante cactus biches.

Las únicas competencias deportivas del país en las que por tradición los perdedores, como castigo, deben arrancarse hasta cinco pestañas, comienzan hoy en Albania (La Guajira).La sexta versión de los Juegos Deportivos Wayú reunirán hasta el 23 de julio a 712 indígenas del norte de Colombia y Venezuela. Cuenta, además, con invitados de la etnia wiwa, del sur de La Guajira. En los juegos participan miembros de diferentes clanes para medir su potencial deportivo y estrechar los vínculos de amistad.Disciplinas exóticasAunque las competencias incluyen algunos deportes comunes, se destacan por varias prácticas exóticos. La carrera de caballos es un evento social en el que los animales son ataviados con tejidos wayú y montados por niños de poco peso. Los competidores corren a toda velocidad en un terreno destapado hasta llegar a la meta, situada a un kilómetro de distancia.Con ¿el banco¿, juego en el que los indígenas miden la fuerza de su cuerpo, se da entre dos competidores que se sientan en un banco corto y uno trata de sacar al otro. Lo empuja con el cuerpo sin usar las manos.Además, hay ¿tiro con cardón¿, especie de duelo en el que dos personas se sitúan de frente a una distancia de seis a siete metros. A cada uno le entregan cinco pedazos de cactus biches y pelados y empiezan a lanzárselos hasta golpear a su oponente. El participante con mayor número de aciertos será el ganador.Y, por supuesto, los wayú tienen lucha. Dos competidores miden fuerzas tomados por las fajas que sostienen sus wayucos (taparrabos). El ganador es el que logra derribar a su contrincante sin usar los pies.La fiesta deportiva, que tiene como lema ¿Por el rescate de los juegos tradicionales¿, recibirá en escenarios adecuados para la práctica de las disciplinas autóctonas a las delegaciones de los nueve municipios guajiros y una delegación del Estado Zulia (Venezuela).También de los blancosLas competencias también incluyen deportes propios de los ¿alijunas¿ (no wayús) como el fútbol, fútbol sala, atletismo y ciclismo, este último con algunas variaciones debido a que los wayús acostumbran practicarlo en terrenos destapados y en las mismas bicicletas que usan para transportarse en el desierto.¿Lo que pretendemos con esta competencia es promover la actividad deportiva e integrar a los atletas de todas las comunidades indígenas del departamento¿, afirmó Yusti López Bolívar, directora del Instituto Departamental de Deportes de La Guajira .La construcción y adecuación de escenarios para los juegos requirió una inversión de 230 millones de pesos, asumidos por la Gobernación, Coldeportes y la Alcaldía de Albania.¿Los juegos autóctonos se estaban perdiendo porque sólo eran practicados por las personas mayores de la comunidad, principalmente cuando salían de pastoreo. ¿Para las nuevas generaciones eran desconocidos y decidimos rescatarlos¿, explica Víctor Deluque, dirigente deportivo wayú y pionero de los juegos. Esta versión de los juegos también fue posible luego de una Acción Popular que obligó a la Gobernación a disponer los recursos para su realización, cuyo giro había sido suspendido por anteriores administraciones. Los indígenas acudieron a los tribunales en el 2004 para que se cumpliera la Ordenanza que obliga a financiarlos cada año.

PAOLA BENJUMEA BRITOESPECIAL PARA EL TIEMPORIOHACHA Así nacieron lis Juegos Indígenas Inaugurados en la ranchería El Pasito de Riohacha en 1992, los juegos nacieron para reunir a los deportistas de la etnia, que hasta entonces participaban en eventos aislados.La segunda edición se hizo en 1994 en Aremashain y Las Delicias. A partir de ese año se incluyeron disciplinas tradicionales. Se celebraron en Uribia en 1996 y en Manaure en 1997, cuando también se llevaron a cabo los primeros Juegos Nacionales Indígenas. Pese a que las justas indígenas debían llevarse a cabo cada año, el evento estuvo ¿muerto¿ por más de un lustro debido a la falta de apoyo de las administraciones departamentales. En el 2004, luego de que dirigentes indígenas, en cabeza de Víctor Deluque, interpusieron una Acción Popular y exigieron el cumplimiento de la Ordenanza que crea los juegos, estos volvieron a la vida. Los municipios de Maicao, Manaure y Distracción acogieron a 1.148 deportistas durante seis días. En esa oportunidad, los indígenas debutaron como jueces en deportes como el fútbol. El Instituto de Recreación y Deportes los capacitó en la reglamentación de la FIFA. Mientras, las autoridades tradicionales hacían lo propio en las competencias autóctonas. La sede de esta versión es el resguardo 4 de Noviembre en Albania.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
20 de julio de 2006
Autor

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