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El columnista Lucas Caballero Calderón 'Klim' nunca utilizó máscaras

Apartes de una entrevista con este humorista político, recordado por sus frases ingeniosas, quien falleció hace 25 años.

A partir del inagotable material impreso de Klim, que escribió columnas en EL TIEMPO y El Espectador, y de entrevistas dadas por él, un grupo de estudiantes de la Universidad Javeriana ¿Juan Sebastian Gómez, Diego Alejandro Alarcón y Mateo Echeverry¿ armaron lo que podría ser una entrevista con este maestro del periodismo. A continuación, apartes de este trabajo titulado 'Klim responde'.

¿Para Lucas Caballero Calderón quien es Klim?

Para mi generación no importaba tanto ¿quién se es? ¿qué le gusta? ¿Qué le disgusta? ¿Qué le hace soltar una carcajada? (...) Para mi generación lo importante es saber si en lo profundo del alma ondea un trapo rojo o un trapo conservador (...). En esa tónica les puedo responder lo siguiente: aún soy liberal. Y nunca me ha sobrado tiempo para ser otra cosa. Ser liberal más que en las ideas está en los sentimientos. Es un estado del alma (...). Es ser pendejo en la forma más noble de la pendejada.

Hablemos del matrimonio (Gustavo) Rojas - Klim.

Fue una relación tormentosa que terminó en el divorcio y exilio. Viví esta época como un ama de casa mártir, maltrecha y maltratada, como vivió cualquier colombiano que quisiera tener voz propia y sentido crítico ante el monstruo ¿monstruoso? circo del Jefe Supremo.

¿Cómo fue el primer acercamiento?

Fue amor a primera vista. Mi corazón se hallaba resentido por relaciones pasadas (...). Mariano y Laureano jugaron con mis sentimientos. En ese momento llegó el Exemo. Sr. Teniente General Gustavo Rojas Pinilla. Me pareció interesante, un buen partido (...). Me hizo respirar de nuevo el aire puro y delgado de la democracia (...). El 13 de junio La Virgen María cambió a don Laureano por un policía. Ese día volví a creer. Estaba seguro de que mi vida cambiaría (...). Un tiempo después comencé a entender con qué clase de hiena estábamos lidiando. Fue el 8 y 9 de junio de 1954, cuando me empecé a inquietar. La muerte de los estudiantes no era algo común y mucho menos algo para dejar pasar (...). Comenzó el verdadero martirio. El suscrito, un humilde parroquiano, no podía ir a una comisaría de familia a denunciar los atropellos del guache mandón, y menos hablar libremente en su exquisita e ilustre columna.

Empezó a usar analogías. ¿Eran estas bien recibidas?

Nunca utilicé máscaras, ni tuve que esconder la verdad. Tuve el placer de criticar a las ex excelencias y suscritos con toda la libertad posible desde mis analogías. Quise ayudar con mis columnas a establecer posición crítica.

¿Por qué decía que el Jefe Supremo se sentía compinche de Cristo y Bolívar?

El Gran general llegó al palacio con la plena convicción de ser el segundo libertador de la patria, pero no pasó mucho tiempo antes de que este Segundo Libertador comenzara a sentirse superior al primero (...). Ordenó que en la Televisión Nacional superpusieran, un close-up, un retrato suyo al retrato de Bolívar.

Su posición ante la Junta Militar fue de total respaldo¿

Acostumbrados a una dictadura que prometía una cosa y hacía otra, nos vimos todos los colombianos totalmente conmovidos y enternecidos cuando los miembros de la Junta Militar cumplían alguna de las promesas.

¿Cuál fue su reacción al saber de la demanda de Rojas al estado por su doble pensión?

Pidió que el gobierno de Colombia le concediera dos pensiones: la de general y la de ex presidente. (...) Lo sorprendente es que (...) solamente haya pedido dos pensiones. No quiero decir que merecía tres. Pero conociéndolo, no me hubiera extrañado. 

Publicación
eltiempo.com
Sección
Cultura y entretenimiento
Fecha de publicación
17 de julio de 2006
Autor

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