A punto de lanzarse fondo para los precios del café

A punto de lanzarse fondo para los precios del café

Gerente de Federación de Cafeteros explica que arranque se hará gracias a recursos internacionales.

A punto de lanzarse fondo para los precios del café
19 de julio de 2016, 03:26 am

Este año se estima que 12 millones de sacos de café colombiano serán despachados al exterior, un millón menos que el año pasado, como resultado del paro camionero. Otra dificultad que afronta el sector por esos días es la falta de mano de obra.

Pero los grandes factores que desvelan a los cafeteros colombianos son la rentabilidad y la productividad. Una de las estrategias para enfrentarlas la lanzará este mes la Federación Nacional de Cafeteros. Se trata del Fondo de Estabilización, que se pondrá a prueba. El gerente del gremio, Roberto Vélez, advierte que no debe confundirse con el antiguo Fondo de Sustentación.

Los caficultores añoran los 60 y 70. ¿Qué se ha perdido?

Muchas cosas, pero dos principales. Una es la sostenibilidad de los precios, quitándole toda la volatilidad, no importaba qué pasaba en el mercado internacional. El precio interno del café era uno solo, casi no se movía durante el año, era un precio acomodado al pacto de cuotas que le daba esa rentabilidad al cafetero. En segundo lugar tenemos la rentabilidad: en ese entonces, un cafetero que tenía 20 hectáreas de café era un adinerado, éramos un gremio, en el mundo entero, privilegiado y favorecido por el Acuerdo Internacional del Café, por los precios que ahí se pactaban. Para poner en perspectiva de hoy esa foto de los 60 y 70, era como si uno tuviera un precio de 2 millones de pesos la carga, y con un costo de producción de 600.000 pesos.

¿Es posible recuperar parte de ese pasado?

A eso es a lo que le estamos apuntando. No creo que uno pueda llegar a los niveles de antes, pero me propuse desde el principio devolverle la rentabilidad a la caficultura. Hoy, cuando tenemos un entorno macroeconómico nuevo y estamos abocados a una nueva economía, volvemos a tener una tasa de cambio que yo no digo ¡qué belleza!, esos 2.900 o 3.000 pesos los teníamos en el 2002; tampoco es que hayamos progresado mucho, pero, por lo menos, salimos de los 1.800 y 1.900 pesos.

¿Y frente a la estabilidad de los precios?

Vamos a anunciar ahora, en julio, el Fondo de Estabilización, no de Sustentación, porque en el fondo anterior el Fondo Nacional del Café hacía un papel de sustentación, es decir, cuando los precios estaban muy para arriba recogía plata, y cuando estaban por debajo, simplemente le daba parte de ese ahorro al cafetero. Ahora, con una modalidad distinta, tratando de quitarle esas grandes caídas al mercado, vamos a lanzar un Fondo de Estabilización, vamos a ver si conseguimos recursos internacionales para hacer unos experimentos.

¿Se alimentará solo con aportes internacionales?

Inicialmente, sí. Hemos diseñado algo factible. El costo lo estamos acabando de medir. Queremos llevar este modelo y presentarlo a la banca multilateral para ver qué podemos obtener de financiamiento, como un periodo de prueba. Si probamos que es una herramienta que el productor ve valiosa, podemos invocar la sensatez de los cafeteros para ver si entre todos somos capaces de reunir plata para seguir con la idea.

La garantía de precio con el nuevo contrato cafetero da cierta tranquilidad. Pero ¿por qué los sectores productivos del país no se preparan para cuando el dólar baja?

No estamos dormidos con el hecho de que tenemos un mejor dólar ahora. En primer lugar, estamos haciendo un trabajo para sacar variedades más productivas. Número dos, en mantener, y ojalá bajar, la edad promedio de la caficultura: los cafetales son más productivos entre los tres y los siete años. Los problemas gordos hoy están en la escasez de mano de obra y en los costos de los fertilizantes.

¿Qué se puede hacer?

Estamos trabajando en modelos de recolección asistida: que uno pueda tener alguna maquinita, algo que ayude a ser más productiva la recolección. Y en plantas que concentren más las cosechas. Nosotros tenemos floraciones todo el año, y eso es muy bueno porque tenemos café fresco todo el año, pero para el productor es muy duro porque la recolección se vuelve muy onerosa.

¿Cómo se acomodará el mercado con la libertad de exportaciones?

Siempre ha habido libertad. Lo que hicimos fue facilitar la exportación de cantidades menores de 60 kilos. Hoy, en todos los pueblos cafeteros se produce café tostado; pues, qué bueno que también tengan espacio en el mercado internacional, en un par de meses ya tenemos más de 200 exportaciones.

GLORIA INÉS ARIAS
Venecia (Antioquia)
Redactora de EL TIEMPO