Colombia le quitó a Rusia el campeonato mundial de festivos

Colombia le quitó a Rusia el campeonato mundial de festivos

Este año, nuestro país tiene 20 días de descanso, entre festivos, eventos religiosos y civiles.

Colombia le quitó a Rusia el campeonato mundial de festivos
8 de julio de 2016, 12:46 am

Acaba de pasar el puente festivo de san Pedro y san Pablo, se avecina ya el feriado del 20 de julio y luego tendremos otros dos en agosto.

¿Es verdad, como dicen por ahí, que Colombia es el país que más feriados tiene en el mundo, o esa no es más que otra leyenda pintoresca, de falso orgullo patriótico, como aquella que le repetían a uno en todas partes, cuando era niño, y según la cual nuestro glorioso himno nacional había quedado de segundo en un concurso mundial que nadie sabe dónde se celebró ni quién lo organizó, ni cuándo ni por qué? (Lea también: Fiesta, el gran hábito nacional)

Pues les tengo una noticia: esta vez es verdad. Acabo de confirmarlo. Ningún país tiene, en este momento, más festivos que el nuestro.

Me llamó tanto la atención esa curiosidad que, en esta vagancia en que yo ando, se me volvió una carcoma tan grande que no tuve más remedio que ponerme a averiguarlo. Era una mosca que me zumbaba en la oreja sin dejarme dormir.

Sobre todo hace unos pocos días, cuando nos eliminaron en la Copa América y andábamos con el patriotismo maltrecho.

Rebusqué por todas partes, me metí de cabeza hasta en la historia sagrada de India, me empapé en la biografía de Vladimir Putin y aquí está, en esta crónica, el resumen de todo lo que fui encontrando.

India, Roma, Colombia

Los primeros días feriados que registra la historia tuvieron origen en la India por razones religiosas. Dos mil años antes de Cristo, los practicantes del hinduismo reservaban cuatro días al año, en los cuales no trabajaban, para dedicarlos a la celebración de sus dioses.

Cuando llegó la época del Imperio romano, el asunto se fue volviendo mucho más extenso e intenso. Tenían tantos dioses que casi no les alcanzaba el calendario para hacerle su festejo a cada uno. Se la pasaban en eso. Parecían colombianos antiguos.

A medida que transcurría el tiempo, y nacían nuevos países, cada uno de ellos destinó fechas especiales para recordar sus gestas patrióticas: el día de la independencia, el del nacimiento de sus héroes, el de la fundación de una ciudad, el de una batalla libertadora.

Colombia, lejos de ser la excepción, fue la mayor confirmación de la regla. Mire usted que en este preciso momento, para el 2016, tenemos veinte días festivos, entre civiles y religiosos. Sin contar sábados, domingos y vacaciones.

La ley Emiliani

Enfrentados a esa realidad, llegó el día en que se presentaron serios problemas sociales. Con tantos días feriados, era inevitable que varios de ellos cayeran en martes o jueves, rompiendo la semana laboral por la mitad. Muchos parranderos se entusiasmaban tanto que no volvían a sus trabajos hasta el lunes siguiente. Y, en lo peor del guayabo, se encontraban con la noticia de que les habían cancelado el contrato por justa causa. Después de cada feriado había más despidos, más conflictos, más desempleo.

Hasta que, hace ya 33 años, un legendario congresista cartagenero, el senador y exministro Raimundo Emiliani Román, del Partido Conservador, encontró la fórmula para evitar ese destrozo de la semana y la pérdida de tantos días laborables.

Emiliani presentó a consideración de sus colegas una de las leyes más breves y concisas de la historia colombiana.

Tenía apenas cuatro artículos y quince renglones. Fue aprobada. La expidieron con el título oficial de ‘Ley 51 del 6 de diciembre de 1983, por la cual se traslada el descanso remunerado de algunos días festivos’. Pero a los pocos meses, con su sabiduría e ingenio, el pueblo la bautizó ‘ley Emiliani’ y así se quedó para siempre.

Su artículo primero empieza por puntualizar cuáles son los veinte días festivos, “de carácter civil o religioso”, que se celebran cada año en Colombia, “y por los cuales los trabajadores, tanto públicos como privados, tienen derecho al descanso remunerado”.

La novedad estaba en el párrafo siguiente, según el cual, “cuando no caigan en día lunes”, y aunque cayeran en domingo, se trasladaban al lunes siguiente estos festivos: 6 de enero, 19 de marzo, 29 de junio, 15 de agosto, 12 de octubre, 1.° de noviembre, 11 de noviembre, la Ascensión del Señor, Corpus Christi y Sagrado Corazón de Jesús.

Título mundial

Se trataba de diez días feriados que, al ser trasladados a diez lunes, se convertían automáticamente en diez largos fines de semana. Los colombianos inventaron entonces una expresión original, “puente festivo”, que no existe en ninguna otra parte.

La verdad es que, como primera consecuencia, al alargarse el descanso se produjo un notable incremento del turismo interno, en especial por tierra, hacia pequeñas poblaciones de veraneo y hoteles de campo. Creció la venta de frutas y artesanías en las carreteras. Pero también es cierto que crecieron los secuestros masivos, en buses y automóviles, cometidos por grupos guerrilleros. Ellos mismos los llamaron ‘pesca milagrosa’, en una irreverente evocación de aquel milagro bíblico.

Ya dije que, desde antes de entrar en vigencia la ley Emiliani, Colombia tenía veinte días festivos al año, de los cuales diez fueron movidos a lunes y los otros diez quedaron en sus fechas fijas.

Pues sepa usted que en aquel entonces, como una auténtica ironía del destino, el único país que nos ganaba era la Unión Soviética, encabezada por Rusia, que a pesar de su sistema de gobierno comunista celebraba 23 feriados al año, todos ellos de carácter político y ninguno de índole religiosa: el día del trabajador heroico, el del nacimiento de Lenin, el día de la productividad. (Además: Colombia: un país de gente feliz, pero no muy optimista)

Pero he aquí que el comunismo soviético se esfuma en 1989, seis años después de la ley Emiliani, y en 1999 comenzó en Rusia la era de Vladimir Putin, que todavía subsiste, casi veinte años después. Putin resolvió eliminar seis de esos días festivos, de modo que quedaron diecisiete, y, como dicen los narradores radiales de ciclismo, Colombia pasó a encabezar el pelotón puntero.

Los que tienen menos

Quedamos, pues, en que Colombia ocupa ahora el primer puesto del escalafón con 20 feriados y Rusia el segundo con 17. En el tercer puesto aparece Brasil, con 16, seguido por la India, el inventor de los festivos, empatado con Argentina, ya que tienen 14 cada uno. Les siguen Venezuela y Chile, con 13 cada uno.

Como detalle curioso debo registrar que, después de que se inventara en Colombia la ley Emiliani, varios países del mundo decretaron medidas similares, pero no podemos cobrarles derechos de autor, ni reclamarles por plagio o imitación, porque actuaron exactamente al revés que nosotros: en vez de trasladar festivos para el lunes, lo que hicieron fue ponerlos en el siguiente domingo, y, de esa forma, no solo redujeron el descanso sino que incrementaron los días laborales de la semana.

Entre esas naciones están Inglaterra, Alemania y Japón. Los ingleses tienen 11 días festivos, lo mismo que los japoneses, y los alemanes tienen doce.

En sentido contrario, y aunque parezca insólito, el país que menos días de fiesta tiene anualmente no es ninguno de los más desarrollados del mundo, ni de las grandes potencias económicas o industriales. Es Bolivia, que solo tiene ocho. Estados Unidos, por ejemplo, tiene diez, lo mismo que Ecuador y México.

¿Los más perezosos?

Tal vez se deba a la cantidad de días festivos que disfrutamos, pero lo cierto es que los colombianos nos hemos dedicado a crear de nosotros mismos una imagen de perezosos. “Flojos”, como dicen en el Caribe.

Ni tanto que queme el santo ni tan poco que no lo alumbre. No es que seamos más flojos que el resto de la humanidad, sino que las cargas se equilibran y lo uno compensa lo otro. Mire esto: por mandato de la ley, la jornada laboral en Colombia es de ocho horas diarias, durante seis días, para un total de 48 horas semanales.

Es, para que lo sepa, una de las más altas del mundo. La más baja, que es Holanda, tiene 29 horas semanales. En Inglaterra es de 30 horas. Los franceses, con 35 horas, están en huelgas y motines desde hace dos meses porque el Gobierno planeaba subir ese número.

En Perú, Venezuela, Argentina, Chile y Costa Rica, que se parecen más a nosotros, el promedio está en menos de 40 horas semanales.

Epílogo

Husmeando entre tantos libros viejos y en historias apasionantes, encontré algunos días festivos que me dejaron perplejo. Claro que eso depende mucho de las diversidades culturales y de las diferentes costumbres.

Los dos feriados más singulares que pude descubrir están ambos en el Japón. Cada año, en el segundo lunes de enero, los japoneses conmemoran el Seijin No Hi, que traducido al castellano significa ‘Día de volverse adulto’. Los que cumplen 20 años en esa fecha, y que a partir de entonces pueden fumar, beber y votar en las elecciones, lo celebran poniéndose un quimono y un cuello de plumas para asistir a los templos.

Pero el campeón mundial, sin duda, es el Kanamara Matsuri, que, literalmente, significa ‘Pene de metal’. Se celebra el primer domingo de abril en Kawasaki, una ciudad que tiene nombre de motocicleta y queda pegada a Tokio. Millares de japoneses y turistas internacionales desfilan por las calles llevando en andas tres grandes miembros masculinos, esculpidos en acero. Así le rinden homenaje a la raza humana.

El detalle más interesante de aquel festivo es que, por mandato de la tradición, las únicas que pueden cargar los tres falos son las mujeres...

JUAN GOSSAÍN
Especial para EL TIEMPO