Seis explicaciones del acuerdo de fin del conflicto con las Farc

Seis explicaciones del acuerdo de fin del conflicto con las Farc

El apoyo internacional y la entrega de armas son algunas de las evidencias de que viene la paz.

Seis explicaciones del acuerdo de fin del conflicto con las Farc
24 de junio de 2016, 11:15 am

El acuerdo sobre el fin de conflicto pone punto final a la guerra en Colombia entre las Farc y el Estado. El cese del fuego bilateral y definitivo, la dejación de armas, las garantías de seguridad, la estrategia para combatir por parte del Gobierno Nacional las organizaciones criminales y la refrendación son puntos esenciales de lo acordado. Las FARC dejan de existir y optan por la civilidad y la política. Los tiempos de guerras abandonan de una vez por todas una historia compartida de dolor y sacrificios inútiles. La torpeza de las viejas generaciones es resuelta por esta generación en provecho del futuro del país.

Seis explicaciones del acuerdo de fin del conflicto y refrendación ponen en evidencia la paz.

En primer término, se acompaña el fin de la guerra por la comunidad internacional. Es contundente que el secretario general de la ONU, Ban-Ki-Moon, los presidentes del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General del mismo organismo, siete presidentes de la región, representantes de la Unión Europea y de Estados Unidos acompañen el proceso. La paz es colombiana y continental. Colombia deja atrás el siglo XX y entra en el XXI. Podrá ver a los ojos del mundo diciendo que, a pesar de los problemas que nos agobian como cualquier otro país, acá hay paz.

En segundo lugar, la firma de este pacto termina materialmente la guerra en Colombia en la medida en que las partes dejan de pensar en derrotar militarmente al enemigo y optan por la política como alternativa futura del país. Para materializar esto, el cese del fuego y de hostilidades bilateral y definitivo acordado estará acompañado de una hoja de ruta que comienza en el momento en que se firme el acuerdo final. Este evento va a ser monitoreado por un mecanismo técnico tripartito integrado por Gobierno Nacional (Fuerza Pública), las Farc y una misión política con observadores no armados de la ONU y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

Un tercer aspecto tiene que ver con la determinación de 23 zonas veredales transitorias de normalización y ocho campamentos que implicarán un esfuerzo de institucionalidad de parte de los alcaldes y gobernadores que tendrán una gran responsabilidad en el trabajo de integración de las Farc en sus territorios. En ese sentido, la labor de monitoreo y verificación de los observadores debe tener en la población y en sus autoridades socios y no enemigos.

El cuarto punto es la tranquilidad que le da al país el hecho de que las Fuerzas Militares fueron los constructores operativos de este acuerdo. La determinación de las zonas y los campamentos tienen el acento de quienes han combatido a las Farc. El hecho de que las Farc pidieran 100 zonas y se haya optado por 23 y 8 campamentos demuestra que en esta negociación se mantuvo una simetría y no el absurdo e inconsecuente argumento de la imposición de las Farc en la negociación.

Un quinto aspecto es que se rompe la manida tesis de los opositores de la paz de que las Farc no iban a entregar las armas. Del acuerdo se colige que la entrega de armas se dará a través de un procedimiento técnico, trazable y verificable que implicará el registro, identificación, monitoreo y verificación de la tenencia, recolección, almacenamiento, inutilización y extracción. Al final, se fundirán las armas y se harán tres monumentos.

Un sexto aspecto, tiene que ver con que las Farc aceptan la decisión de la Corte Constitucional en torno al Proyecto de Ley Estatutaria No. 156 de 2015 que estudiará la constitucionalidad del plebiscito para refrendar los acuerdos. Esta actitud pone en evidencia la conformidad de las Farc con nuestras instituciones y nuestras normatividad.

En fin, existen otros aspectos que merecen atención y que deben ser analizados con detenimiento, sin embargo, la paz llegó a nuestra tierra como recordándonos que no podíamos seguir viviendo otros cien años de soledad, tristeza y abandono en estas tierras. Es hora de poner a andar este reto colectivo: la paz.

FRANCISCO BARBOSA
@frbarbosa74
Ph. D. en Derecho Público, Universidad de Nantes (Francia) y profesor Universidad Externado de Colombia.