Diversidad sexual

Diversidad sexual

¿Desde cuándo se volvió una cuestión ética la orientación sexual de las personas?

Diversidad sexual
8 de junio de 2016, 10:02 pm

Los moralistas religiosos viven obsesionados con la sexualidad de la gente. El hecho de que haya diferentes maneras de asumir y orientar gustos tan privados los confunde, y se pegan de que Dios hizo al hombre y a la mujer así, cóncavos y convexos para el natural apareamiento. Puede que biológicamente seamos complementarios para seguir perpetuando esta humanidad cada vez más degradada, pero para amarnos unos a otros no existe restricción alguna. La forma es cuestión de cada quien.

¿De dónde parte esta problematización del sexo, hasta el punto de tener que rendir cuentas a la sociedad y hacer una declaración casi mediática en caso de que la preferencia sexual no se ajuste a lo que las comunidades demandan? Por fortuna esta situación se ha ido haciendo menos necesaria. Algún día ‘salir del clóset’ será un término obsoleto, pues no habrá que salir de ningún escondite para ser lo que se es. ¿Desde cuándo se volvió una cuestión ética la orientación sexual de las personas? Así como los heterosexuales no van por el mundo enarbolando la bandera de su heterosexualidad, se llegará tarde que temprano a la altura en que ya no será noticia que alguien sea homosexual, pansexual o trisexual, y se casen y descasen como el resto de hombres y mujeres que no se preguntan siquiera si ser quienes son es un delito que exige confesión. ¿De dónde puede provenir ese terror que les tienen los predicadores a las formas tan diversas que hay de experimentar la sexualidad?

El sexo y su terrible placer están íntimamente ligados, pues para colmo de males a nuestra astuta naturaleza se le dio por dotar al ser humano de una sensibilidad endiablada precisamente en la zona por donde se fabrican más humanos. Un orgasmo es tan existencial que casi linda con lo sagrado, tal vez por eso es extremo, como nacer y morir.

Para los griegos en tiempos de Platón, lo ético descansaba en el dominio y administración de los placeres como desafío individual para ser virtuoso y cuidadoso de sí, sin hacer especial énfasis en los de índole erótica. No estaban en un catálogo de prohibiciones ni clasificados en un código moral. ¿Qué habrá llevado a convertir el tema de la diversidad sexual en material de discusión para sacerdotes? El miedo de los inquisidores puede proceder de su íntimo conflicto, ‘enclosetado’ y reprimido con ese ‘oscuro’ placer, sin duda el más loco de todos los demonios.


Margarita Rosa de Francisco