Denver: una historia de 'cowboys', rock y hípsters

Denver: una historia de 'cowboys', rock y hípsters

La capital de Colorado es una ciudad moderna que recuerda la peculiar cultura del Viejo Oeste.

Denver: una historia de 'cowboys', rock y hípsters
20 de abril de 2016, 10:39 pm

En Denver llevan varias generaciones ufanándose de que fue una de las primeras ciudades de Estados Unidos donde los Beatles tocaron, por allá en 1964. La gente lo cuenta con orgullo y seguramente, como es la costumbre en el estado de Colorado, lo acompañan todo con un vaso de agua, con hielo, a pesar de que esté haciendo frío afuera y que la nieve dibuje de blanco lo que se encuentre. Los ingleses tocaron en el parque Red Rocks Park, que queda a unos 40 minutos del centro en carro, cuando se empieza a ascender por las montañas que rodean esta ciudad, la capital de ese estado.

El escenario de Red Rocks, uno de los principales atractivos de Denver, fue construido en un gran hueco creado por la misma naturaleza, donde, en la parte más alta, dos rocas inmensas se alzan como gruesos mástiles anclados en las piedras. Lo más sorprendente es que en este hueco, que ningún humano cavó, la acústica es perfecta.

En el parque, al que le caben 9.525 espectadores, el visitante puede ver el Hall de la Fama en el cual se registran, desde 1941, los conciertos de las más importantes bandas de rock de la historia y de reconocidos artistas de otros géneros, como la ópera, que han pasado por este milagro musical de la naturaleza.

A pocos minutos de ahí, entre las montañas, existe otro atractivo. Se llama The Fort (El Fuerte, en español), el cual recuerda, en algunos aspectos, a escenarios reproducidos en la película 'El renacido'.

The Fort es una edificación construida en adobe en 1961 por los esposos Elizabeth y Sam Arnold con la idea de reproducir el histórico fuerte de William Bent, un comerciante estadounidense que vivió en el siglo XIX y que se casó con la hija de un líder indígena cheyenne. Para subvencionar la construcción del fuerte, los Arnold tuvieron que fundar en esa construcción un restaurante, que sigue funcionando bajo la batuta de una de sus hijas. Desde hace más de 55 años el sitio se mantiene igual y fue escenario de una cumbre de mandatarios del mundo en los años 90.

Su éxito radica no solo en el ambiente rústico que se respira por los cueros y las maderas, sino porque en su cocina han actualizado recetas del siglo XIX, especialmente con el uso de la carne de búfalo. También, porque detrás del restaurante se creó una fundación para no dejar morir las costumbres de los grupos indígenas americanos.

Influencia ‘cowboy’

Sitios como The Fort muestran la fuerte influencia cultural del Viejo Oeste estadounidense que contrasta con la moderna ciudad, cuyo clima es semidesértico y hay buen sol en 300 días del año, con lo que explicaría que a donde vaya sea recibido con un vaso de agua.

Denver creció a exactamente una milla (1,6 kilómetros de altura) del nivel del mar, por eso se la conoce como la ciudad de una milla de altura.

Se levantó de la mano de la fiebre del oro. Por eso, uno de sus museos, enfocado en la historia de Colorado, lo recuerda desde la entrada al recrear una mina.

En el centro de Denver hay comercios dedicados a las botas, a las camisas vaqueras, de taches brillantes y adornos, sombreros de montar a caballo que no solo atraen a los turistas, sino a los mismos habitantes.

Estas tiendas de artículos para 'cowboys' comparten espacio con modernos edificios de bancos y de oficinas en una ciudad que tiene un poco más de un millón y medio de habitantes.

Una de las paradas obligadas para cualquier turista es en la Union Station, en el corazón de Denver.

Se trata de la vieja estación de trenes, construida en 1881. La fachada luce intacta, pero adentro es un moderno complejo que mezcla un hotel y restaurantes y en donde, por nueve dólares, se puede tomar el tren que lo lleva, en 35 minutos, al aeropuerto.

Llama la atención el gran número de jóvenes que se ven por las calles. Denver es considerada una de las principales ciudades escogidas por jóvenes profesionales para vivir. Se calcula que un 70 por ciento de la población tiene menos de 35 años.

No es raro encontrar a grupos de jóvenes con la moda hípster –gafas de pasta gruesas, barba y uno que otro tatuaje– en bares y restaurantes de la ciudad. Las mujeres tienen tatuajes y cabellos de colores llamativos. Muchos de ellos han llegado a Denver seducidos por multinacionales de tecnología que se han afincado en la ciudad.

Al dar un paseo por el centro, inevitablemente llaman la atención los lugares donde venden marihuana, que están señalados con una planta de cannabis pintada y que son locales con vidrios opacos. Cabe recordar que Colorado fue el primer estado de EE. UU. que legalizó su venta. Los visitantes deben saber que es prohibido su consumo en sitios públicos y hoteles. Debe ser solo en casas.

La Union Station, en el corazón de Denver y construida en el siglo XIX, no solo es estación de tren, también un hotel. ScottDresselMarti

De picante y cerveza

En la gastronomía de Denver hay un común denominador: el picante hasta en los pancakes, por lo que no es extraño encontrar restaurantes que han logrado fusionar la comida mexicana, por su pasado, con la cocina internacional.

Estos se ven al caminar por la 16th Street Mall, la calle principal de la ciudad. En general, los sitios ofrecen comidas sanas y ensaladas. También es común que se ofrezcan vinos y mucha cerveza.

Denver es una de las ciudades de EE. UU. donde más han crecido las pequeñas productoras de cerveza (hay más de 300 en todo Colorado), por lo que a los comensales se les ofrece en restaurantes y bares todo tipo de cervezas locales: hay suaves, fuertes, negras, rojas y rubias. Generalmente, los meseros guían a los turistas sobre cuál escoger.

Así, Denver, la que vio tocar a los Beatles en 1964, la ciudad que está orgullosa de tener a un gran equipo de fútbol americano, los Broncos, y se vende comida con picante y cerveza para todos los gustos, es la estación de salida para las montañas, donde a pocas horas se empiezan a ver, en invierno, las pistas para esquiar, uno de los atractivos más importantes de Colorado en esa época del año.

Viaje al lujo de esquiar en las pistas de Colorado

A un poco más de una hora de viaje desde Denver se empiezan a ver a lo lejos, en época de invierno, centenares de personas deslizándose en sus esquíes por montañas empinadas. A dos horas de la capital de Colorado queda Steamboat, una localidad que vive de la industria del esquí. Hay tiendas donde se alquilan no solo los esquíes, sino la ropa adecuada, las gafas apropiadas y se puede contratar el acompañamiento de instructores. Hay pistas para todos los niveles, desde principiantes hasta intermedio y avanzado.

Steamboat, a pocas horas de Denver, es una de las poblaciones preferidas en Estados Unidos para esquiar. Andrés Garibelo.


Así mismo, a cuatro horas de Denver queda Aspen, una de las ciudades más conocidas en el mundo por sus lujosos complejos de esquí. Allí van a esquiar personalidades del entretenimiento, políticos y empresarios de diferentes países.

Allí hay hoteles de lujo, como el Little Nell, donde una habitación, que más parece un apartamento, puede llegar a costar 6.000 dólares (más de 18 millones de pesos) la noche en diciembre.

En las calles se encuentran comercios donde están las marcas más renombradas del mundo.

Toda la ciudad está diseñada para los esquiadores, donde pueden practicar en cuatro montañas que tienen toda la gama de dificultades.

Si usted va...

Desde Bogotá, United Airlines tiene dos vuelos diarios a Houston. Allí se puede hacer transbordo a Denver.

En Denver, el transporte por el centro es gratuito. También, hay alquiler de bicicletas.

Si quiere comprar, puede ir al centro comercial Cherry Creek.

Puede alquilar carros eléctricos (son pequeños) para pasear por la ciudad. Se llaman Car2go. Cuesta 15 dólares la hora.

Para más información del destino vaya a la página visitdenver.com.

ANDRÉS GARIBELLO
Enviado especial de EL TIEMPO*
*Por invitación de United Airlines y la Oficina de Turismo de Colorado