Matrimonio: último triunfo gay en 10 años de lucha por la igualdad

Matrimonio: último triunfo gay en 10 años de lucha por la igualdad

Corte Constitucional llenó vacío jurídico al reconocer como matrimonio las uniones homosexuales.

Matrimonio: último triunfo gay en 10 años de lucha por la igualdad
9 de abril de 2016, 11:23 pm

En menos de una década, los homosexuales lograron que el Estado colombiano les reconociera los derechos que se les negaron por décadas. Este jueves pasará a la historia, porque el país entró a la lista de los 23 que reconocen en el mundo el matrimonio gay.

Pero su primera conquista empezó en el 2007, siempre de la mano de la Corte Constitucional, el tribunal que a través de fallos tan valientes como controvertidos ha convertido al país en un referente del cumplimiento del derecho a la igualdad.

Por supuesto, los que a muchos les parecen fallos históricos tienen numerosos contradictores. “Hoy la vida no es inviolable, el matrimonio no es matrimonio y la familia no es familia”, dijo el procurador Alejandro Ordóñez al anunciar un proyecto de acto legislativo para que el Congreso reviva las talanqueras a la adopción y al matrimonio avalados por la Corte.

Si bien el matrimonio puede considerarse su mayor triunfo político de los últimos años, la determinación del pasado jueves no es, sin embargo, la de mayor impacto jurídico. Tuvo más valor la sentencia de noviembre, cuando los magistrados admitieron que los gais pueden adoptar libremente, en atención al derecho de los niños de tener una familia.

De hecho, desde el 2011, cuando la Corte señaló que las uniones gais constituyen familia y fijó el 2013 como fecha de arranque para que notarios y jueces civiles de todo el país legalizaran esos compromisos, los homosexuales consiguieron una figura legal que, como dice el retruécano, caminaba como matrimonio y sonaba como matrimonio, pero no se llamaba matrimonio. En efecto, esas uniones implican desde hace tres años todos los deberes y derechos de una unión heterosexual.

Pero si esto era así, ¿por qué el tema volvió a la Corte? En el 2011, el tribunal le dio al Congreso dos años para que definiera si el matrimonio cobijaba a los gais o si se creaba una nueva figura para solemnizar sus uniones. Pero el plazo se cumplió sin ninguna respuesta, como históricamente ha ocurrido con el Legislativo frente a temas espinosos como la eutanasia, el aborto y todo lo que tiene que ver con los derechos de los homosexuales.

Tras debates que se prolongaron por meses, seis de los nueve magistrados de la Corte votaron a favor del matrimonio igualitario. Derrotaron una ponencia del magistrado Jorge Pretelt que establecía que ese vínculo solo podía llamarse una ‘unión solemne’. Esa fue la denominación que, precisamente, hace cinco años el alto tribunal les dio a las uniones gais.

El jueves, el tribunal les dio la razón a voces como las del Gobierno, de juristas como Rodrigo Uprimny y de representantes de la comunidad LGBTI que insistían en la necesidad de avanzar en el reconocimiento de derechos de las minorías y que se llenara el vacío jurídico que persistía por la omisión legislativa.

Aunque aún falta que el magistrado Alberto Rojas elabore una nueva ponencia en la que recoja los argumentos de la mayoría de sus colegas en favor del matrimonio gay (documento que se conocería la próxima semana), el hecho real es que, hoy por hoy, los homosexuales pueden casarse en Colombia, como también pueden adoptar. Rojas, magistrado de corte liberal y cuya jurisprudencia ha sido a favor de las minorías, tendría cierta autonomía para plantear los alcances del fallo, argumentos que deberá discutir la Sala Plena.

Debate jurídico

Pero se avecina una andanada jurídica mediante proyectos de ley y de acto legislativo, además de mecanismos de expresión popular como el referendo que promueve Viviane Morales contra la adopción gay.

Los expertos tienen posiciones divididas sobre la viabilidad de esas intentonas. Si bien algunos consideran que la Corte se extralimitó y que tanto el Congreso como el pueblo pueden corregirla, es fuerte también la posición de los que sostienen que limitar el derecho a la igualdad sería sustituir el espíritu de la Carta del 91 y, por tanto, inviable jurídicamente. Ese examen, de nuevo, correría por cuenta de la Corte Constitucional.

Otra posibilidad, aunque menos probable, es que el Congreso decida, por fin, legislar como se lo ordenó la Corte en el 2011, y dé a la unión entre parejas homosexuales un nombre distinto al matrimonio. Una fuente del alto tribunal aseguró que, de hecho, ese es un tema que sería abocado en la ponencia de Rojas.

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