Editorial: La ley Pepe Sánchez

Editorial: La ley Pepe Sánchez

Los realizadores y los escritores audiovisuales son artistas por derecho propio.

9 de abril de 2016, 02:06 am

Basta decirlo en voz alta, “la ley Pepe Sánchez”, para estar de acuerdo. Los congresistas Clara Rojas y Juan Manuel Galán la presentaron esta semana en el Congreso de la República en representación de los autores de nuestra televisión. Y la presentaron con ese nombre, el de uno de los principales directores que ha dado el país, para poner en evidencia que la sociedad colombiana ha dejado el reconocimiento de tantos de sus artistas en el terreno de las palabras. Según dijo Rojas, rodeada de algunos de los directores y los libretistas más destacados de Colombia, la idea –en realidad la modificación de la Ley de 1982 de derechos de autor– es que por fin se les reconozca a los llamados escritores audiovisuales algo que tendría que habérseles reconocido hace mucho tiempo.

Hoy en día, por falta de legislación y de herramientas, los directores y los escritores nacionales –a diferencia de los autores de los países mejor organizados al respecto– no son compensados económicamente cuando alguna obra de las suyas es reproducida en el exterior. La ley Pepe Sánchez busca justamente, como dijo su inspirador en la secretaría de la Cámara de Representantes, que se pague lo que se debe por “horas y horas de esfuerzo por tratar de sacar una producción al aire”, que quede claro que los derechos de un autor son irrenunciables. Se dice que de no conseguir este avance en la legislación, podrían perderse cerca de siete millones de dólares.

La imagen de esta semana, narradores como Pepe Sánchez, Sergio Cabrera y Rodrigo Triana de pie reclamando sus derechos (inspirados, quizás, por las luchas que han estado protagonizando los actores), es importante. Si algo ha estado quedando claro en las últimas décadas es que los realizadores y los escritores audiovisuales son artistas por derecho propio, tan importantes, tan influyentes y tan autores de sus trabajos como los escritores de literatura. Que la ley colombiana esté finalmente a la altura de la realidad, como poniéndose al día con los trabajadores que injustamente han resultado rezagados, será la mejor de las noticias.

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