En Medellín, la palabra de Dios fue contada con las manos

En Medellín, la palabra de Dios fue contada con las manos

Una Semana Santa especial vivió la comunidad sorda de Medellín con las actividades religiosas

En Medellín, la palabra de Dios fue contada con las manos
28 de marzo de 2016, 02:41 pm

Un joven sacerdote ataviado con túnica blanca y estola roja predica la onceava estación del Viacrucis en la que Jesús fue crucificado.

Conoce las oraciones y las canciones y las explica con claridad, pero aun así, nadie lo mira.

Tras él, un joven con una sencilla camiseta azul mueve sus manos y realiza gesticulaciones y por un momento parece que estuviera burlándose del clérigo.

No lo hace. Está traduciendo sus palabras a los cerca de 300 feligreses sordos que toda la Semana Santa acudieron a las actividades para ellos, realizadas en la Parroquia Nuestra Señora de las Victorias (barrio Andalucía), por la pastoral de sordos de Medellín.

En la Parroquia Nuestra Señora de las Victorias del barrio Andalucía, nororiente de Medellín, se realizaron todas las actividades para ellos.  Foto: Guillermo  Ossa

Walter Vélez mueve sus manos casi a la misma velocidad que el sacerdote lo hace con su boca. Por la expresión de los feligreses sabe que está logrando el cometido de ser el puente comunicativo entre la palabra de Dios dicha por los sacerdotes y algunos devotos cuyo impedimento físico no limitó su fe.

“Al verlos me doy cuenta de que me entienden y es lo más gratificante de lo que hago. Pero hay momentos que no expresan nada y ahí sé que no me entienden”, explica el traductor que lleva 10 años ayudando a esas personas.

En esta ocasión todo sale bien. O así parece. Cada Padrenuestro y cada cántico es una coreografía de fieles que, con acento manual, hacen bailar sus dedos al unísono para formar la lírica de la canción haciéndole un coro mudo a la solitaria voz del sacerdote. En aquel recinto sagrado de paredes blancas, columnas de ladrillo y techo de tablas de madera que se enfilan hacia el cielo, sobresale Yeison Ospina.

Yeison Ospina es sordo e invidente. Pero eso no fue impedimento para que con sus manos, entendiera las oraciones de Semana Santa. Foto: Guillermo Ossa

A sus 26 años es sordo de nacimiento y cinco meses después perdió la vista. Eso, que podría ser suficiente para doblegar a cualquier persona, no lo hace con él, que a pesar de su condición se gozó el Viacrucis contado con las manos.

Dos manos tomaban las suyas y las movían traduciendo al mismo traductor. Así entendió todo. Se le notaba en sus ojos que se movían hacia arriba y la sonrisa que se esbozaba en su piel trigueña cuando le gustaba una parte específica del relato.

“De las actividades que hicieron me gustó todo. Porque en cada una de esas aprendí algo y pude disfrutarlo con mis amigos y compañeros”, cuenta Yeison según la traducción de su madre.

No ve, pero observa. No oye, pero escucha. Yeison es para su comunidad, un ejemplo viviente de la fe y la superación que tanto pregonan en esta época sacra.

“Mi mensaje no solo para esta época sino para la vida es que todos deberíamos estar trabajando en pro de la comunidad con obras de misericordia”, dice con sus manos.

La lengua de señas es visual, gestual y espacial por lo que el lugar es muy importante para transmitir el mensaje. Fotos: Guillermo Ossa

Con estos eventos no se busca excluirlos, explica Andrés Fernández, vocero de la pastoral, pues para que disfruten y gocen de la espiritualidad de la época, el único impedimento es el sol y las altas pendientes de las calles del barrio Andalucía, barrio al oriente de la ciudad, donde se realizan las procesiones.

“Como ellos tienen que estar caminando y mirando las señas para entender, puede haber accidentes porque las calles son muy empinadas y de pronto no ven algún hueco o resalto”, explica Fernández, que añade que tanto el intenso sol o las fuertes lluvias, les afectan la salud de algunas de estas personas.

De ellos para ellos

Según explicó Vélez, la traducción de las eucaristías, catequesis y procesiones que se llevaron a cabo durante la semana pasada, fueron realizadas por las mismas personas con limitaciones auditivas.

“Fue un proceso largo que duró poco más de un mes. Es complejo porque debemos recibir el mensaje en español y rápidamente ubicarlo en la gramática y características de la lengua de señas y transmitirlo lo más fiel posible al mensaje original”, explica.

El experto aclara que la lengua de señas es visual, gestual y espacial por lo que el lugar es muy importante para transmitir el mensaje.

La pastoral de sordos de la Arquidiócesis de Medellín lleva 12 años realizando estas actividades. Foto: Guillermo Ossa

“Coger todo lo que el Padre está diciendo, meterlo rápidamente en una escena visual sin que se pierda ninguna información es algo muy difícil y fatigante pero hacer que los sordos entiendan hace que valga la pena”, dice Vélez

Todo ese esfuerzo lo hicieron durante la Semana Santa para en eventos como el Domingo de Ramos, la Última Cena, el Lavatorio de pies, el Viacrucis, la Pasión de Cristo, la Vigilia pascual y la Procesión de Resurrección.

Actos que, aunque realizados en una lengua específica para personas separadas por limitaciones físicas, unió a oyentes y no oyentes en el lenguaje universal de la fe.

DAVID ALEJANDRO MERCADO
Redactor de EL TIEMPO
davmer@eltiempo.com
@AlejoMercado10