Bebés y mascotas pueden convivir en armonía

Bebés y mascotas pueden convivir en armonía

Una adecuada preparación ayuda a que los niños establezcan una amigable relación con los animales.

Bebés y mascotas pueden convivir en armonía
5 de febrero de 2016, 10:38 pm

La llegada de un nuevo miembro a la familia es perfectamente compatible con la presencia de perros y gatos. Pero como cualquier cambio en la vida, tanto del humano como del animal, lo importante es que se preparen con anticipación para evitar cualquier tipo de traumatismo.

El proceso incluye cambios de espacios y rutinas, así como hábitos de higiene más estrictos para evitar alergias e infecciones.

Esperando al niño

Es básico que la mascota tenga sus vacunas al día, esté desparasitado y con su antipulgas. “Esto minimiza los riesgos de contaminación al estar cerca del bebé o de la mujer en embarazo”, explica Jaime Patiño, médico pediatra de la Clínica fundación Valle del Lili.

En el caso particular de los gatos que se relacionan con el contagio de toxoplasmosis es bueno tener en cuenta que si el felino nunca sale de casa a pasear, el riesgo es mínimo. “Por prevención es bueno que el cambio de la arena del animal lo haga alguien distinto a la futura madre”, explica Juan Camilo González, médico veterinario especialista en etología de la clínica Dover.

Pero el punto clave en esta fase es empezar a preparar a la mascota, unos dos o tres meses antes del nacimiento, para el cambio de rutinas y espacios. “La idea es evitar que el animal se sienta desplazado y se deprima o se vuelva agresivo”, asegura Catalina Yepes, médica del hospital veterinario de la Universidad de Antioquia.

Lo primero es asignar roles. Como la madre va estar más atareada con el bebé los primeros meses, si esta era muy cercana a la mascota otra persona tiene que reemplazarla en los paseos y juegos con el animal. “En el caso de los gatos el manejo va más ligado al espacio y es recomendable un enriquecimiento ambiental con cajas para esconderse, rascadores y sitios altos desde donde vigilar”, explica el vocero de Dover.

Si el bebé va a tener un cuarto propio hay que acostumbrar a la mascota a que no puede entrar a esa habitación. “Comenzar a dejar los objetos del bebé como pañales, talcos y juguetes donde van a ubicarse para que la mascota se acostumbre a ellos y a su olor también es una buena táctica”, explica González.

Incluso puede usar un muñeco que produzca sonidos similares al de los bebés y ponerlo en la cuna, en el coche o en la silla del comedor para ir enseñándole a la mascota cómo debe comportarse.

Adaptación

Al momento de conocerse hay que evitar regaños y gritos hacia el animal y premiarlo constantemente por su actitud tranquila y tolerante. “La mascota debe asociar con estímulos positivos la presencia del bebé”, asegura Yepes.

Sin embargo, la interacción los primeros meses debe ser limitada. “Los recién nacidos también tienen un sistema inmune recién nacido y por lo menos los tres primeros meses hay que mantener cierta distancia entre bebé y animal”, asegura el pediatra Patiño.

El bebé no debe deambular en los lugares donde la mascota se alimenta o hace sus necesidades. Y un aspecto que hay que controlar bastante son los pelos del animal, aspirando muy bien y cepillándolo todos los días.

“Pero no hay que volver al bebé un tabú para la mascota, ni al contrario, puede permitir que lo acaricie, y se conozcan, siempre con supervisión”, concluye Yepes.

Redacción Vida