Más de 9 de cada 10 horas extras que se trabajan en el país son gratis

Más de 9 de cada 10 horas extras que se trabajan en el país son gratis

Investigación también señala que 4 de cada 10 trabajadores no alcanzan a tener un año de antigüedad.

Más de 9 de cada 10 horas extras que se trabajan en el país son gratis
2 de febrero de 2016, 12:36 am

Pese a que en los últimos dos años se ha visto una recuperación de la calidad del trabajo en Colombia, un estudio reveló que el 93,4 por ciento de las horas extras que trabajan los colombianos resultan siendo gratis, al tiempo que a partir de los 30 años la calidad del empleo comienza a disminuir entre la población.

Así mismo, 4 de cada 10 personas no alcanzan un año de antigüedad en sus empleos, y 3 de cada 10 no cuentan con un contrato laboral.

Con datos como estos, la investigación sobre ‘Calidad de vida laboral en Colombia’, del Centro de Estudios Económicos Regionales–Ceer, publicación del Banco de la República (sucursal Cartagena), vuelve a poner sobre la mesa el tema de la calidad del trabajo en el país.

Sobre las horas extras, el análisis dice que el 32,2 por ciento de los trabajadores reportó trabajar más de 48 horas a la semana y de esos, el 93,4 por ciento no recibe remuneración por esa labor.

Un fenómeno que no solo se refleja ahora, sino que se puede remontar a varios años atrás, ya que en otros estudios, como en el de ‘Efectos de la reforma laboral, ¿más trabajo y menos empleos?’, sobre el impacto de la Ley 789 de 2002, y realizado en 2009, Juan Carlos Guataquí y Andrés García encontraron que el efecto de la eliminación de las horas extras no había tenido un impacto favorable sobre la generación de empleo (nuevos empleos).

Y, por el contrario, a los trabajadores ya contratados se les exigía trabajar más horas, sin que eso incrementara su remuneración de forma notoria.

La investigación del Ceer dice, además, que dentro de sus resultados encontró que durante el periodo de 2009 al 2015, en orden de importancia, la estabilidad laboral, las condiciones de trabajo y la seguridad social son los aspectos de mayor preponderancia para el cálculo del Índice Multidimensional de Calidad del Empleo (Imce), por lo que sugiere que sería necesario proponer políticas para mejorar esas condiciones.

Dentro de la dimensión de condiciones laborales, así mismo, advierte que el 41 % de las personas se encuentra en un trabajo con antigüedad de un año o menos, y el 31,5 por ciento dijo no tener ningún tipo de contrato.

Los trabajadores con tales condiciones tienen la peor situación en términos de las variables de pertenencia al sindicato, la antigüedad y la duración y tipo de contrato. En ese sentido, según el informe, el problema es que las empresas y el Gobierno no tienen políticas específicas para hacerles frente a esos aspectos.

Juan Carlos Guataquí, del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, señala que eso depende del tipo de empleo. Solo un trabajador asalariado debería tener la expectativa de un contrato de trabajo y advierte que si coexisten remuneración, subordinación y material de trabajo, existe el contrato de trabajo, así sea verbal.

En relación con la seguridad social, el Gobierno diseñó un formato unificado para que los trabajadores contribuyeran a los fondos de salud y pensión, la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (Pila), que fue obligatorio a partir de julio del 2013, con el fin de mejorar las afiliaciones a salud y las cotizaciones a seguridad social.

No obstante, aclara el documento, “los empleados por cuenta propia con salarios más bajos (inferiores al mínimo) optaron por no contribuir a la seguridad social debido a la carga que representaba para ellos (cerca del 28,5 por ciento del salario)”.

Por eso, en 2014 los datos mostraban que el 48,4 % de los trabajadores no estaban contribuyendo a los fondos de pensiones, el 42,9 por ciento no estaba afiliado a los servicios de salud y el 49,2 por ciento no tenía cobertura por riesgos profesionales, dice la investigación.

El índice también muestra una ligera diferencia entre géneros, lo que podría interpretarse como la no existencia de discriminación en el mercado laboral en cuanto a la calidad del trabajo. Al respecto, la literatura colombiana sobre la calidad del empleo (CE) muestra diferencias a favor de los hombres.

Solo un documento, en el ámbito local, encuentra que las mujeres tienen una mejor calidad de trabajo que los hombres (Observatorio del Mercado Laboral de Cartagena y Bolívar, 2013)”, advierte el estudio.

Y sostiene que, según los resultados, en 2009 las mujeres tenían puntajes más altos que los hombres, mientras que en 2015 los hombres han aumentado más el índice, y disfrutan de los puntajes más altos que las mujeres.

Para Stéfano Farné, director del Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social, de la Universidad Externado de Colombia, estos resultados van en línea con otros trabajos previos, con excepción de la calidad del empleo entre hombres y mujeres, sean del mismo nivel, por cuanto hay que mirar variables como asalariados e independientes, los horarios y los ingresos, porque intuitivamente se tiene la idea de que la calidad del empleo es inferior para las mujeres.

Otro dato que arroja la investigación es que, de acuerdo con la edad de los trabajadores, se observa que en 2009 el índice promedio muestra una tendencia al alza hasta cerca de los 27 años, de ahí en adelante la calidad del empleo promedio cae.

“En 2015, los conjuntos de personas presentan los niveles más altos. Se encuentra que en 2015 se alcanza el máximo de calidad del empleo a los 30 años y, en general, la mejora del índice es más notable para los más jóvenes, lo que puede ser una consecuencia de que los mejores puestos de trabajo están siendo ocupados por jóvenes, con mejor nivel educativo”, señala el documento.

Dice también que si se divide la muestra por cada grupo de edad, de acuerdo con si los trabajadores son formales o informales, se encuentra que la mayoría de ellos están clasificados como informales para dos grupos: menores de 19 años y mayores de 39 años.

Vinculado con el análisis anterior se puede destacar el estudio de la calidad del empleo según el logro educativo. Hay una tendencia creciente con los años de escolaridad. En 2009, los trabajadores de posgrado tenían empleos con mejor calidad (promedio de 39,1 puntos) que aquellos con un título profesional. Los de ningún título alcanzado tienen el peor índice, con un puntaje de 19,7.

En el 2015, la situación es similar, pero el índice promedio es más alto en todas las categorías, con incrementos superiores para los de mayor logro educativo: posgrado, 44,4 puntos; bachilleres, 39,2; universitaria y técnica, 39,1; secundaria, 32,7; y ninguno, 23,3, lo que quiere decir que el mercado laboral recompensa los esfuerzos y las inversiones de los trabajadores con altos niveles de educación.

Calidad según el sector de la economía

De acuerdo con la investigación relacionada con la ‘Calidad de vida laboral en Colombia’, del Centro de Estudios Económicos Regionales- Ceer, publicación del Banco de la República (sucursal Cartagena), si se miran los índices de calidad del empleo según la rama de las actividades económicas, los sectores de electricidad, gas y agua y el sector financiero ocuparon los primeros lugares en los dos años de estudio, en relación con el Índice Multidimensional de Calidad del Empleo.

Construcción y hogares privados están en los puestos más bajos de calidad de trabajo en 2009; y en el 2015 son los hogares privados, y hoteles y restaurantes los de los menores puntajes.

ALEJANDRO RAMÍREZ PEÑA
Redacción Economía y Negocios