El plan de Mockus para que regrese la cultura ciudadana a Bogotá

El plan de Mockus para que regrese la cultura ciudadana a Bogotá

El exalcalde de Bogotá, quien trabajará con Enrique Peñalosa, contó cómo será su estrategia.

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16 de enero 2016 , 08:16 p.m.

'La cultura ciudadana va a volver a Bogotá de la mano de Antanas Mockus'.

El exalcalde que revolucionó la historia de la capital durante sus dos mandatos (1995-1998 y 2001-2003) con enseñanzas sencillas, como respetar la cebra al pasar la calle o como cuando frente a los altos índices de violencia pregonaba como un apóstol que “la vida es sagrada”, viene ahora con una nueva pedagogía ciudadana.

Gracias a que unas semanas antes de las elecciones regionales decidió apoyar la candidatura de Enrique Peñalosa a la Alcaldía Mayor, poniendo fin así a un prolongado distanciamiento con el hoy mandatario de la capital del país, el exalcalde Mockus va a ser durante los próximos cuatro años el portador de un nuevo ‘evangelio’ sobre el respeto y el perdón.

El trabajo de Mockus tendrá en principio dos fases. Una inmediata, que comenzará a implementarse este primer semestre, y una formulación para el resto del período, que se conocerá a mediados de año.

La etapa inicial se centrará en el respeto, un concepto que le da muchas vueltas en la cabeza. Para explicarlo, acude a ejemplos tan simples como que la gente que entra o sale del TransMilenio no se roce, no se toque. Y menos, que se empuje. O que la gente no bote colillas o chicles al piso. (Lea también: El voto de Antanas Mockus)

Pero también, lo advirtió con cierta urgencia, que los habitantes de la ciudad se comprometan con el ahorro de agua ante la severa sequía, que podría llegar a afectar el suministro domiciliario del líquido.

EL TIEMPO visitó a Mockus en el estudio de su residencia, en el barrio Quinta Paredes, y lo encontró pensando, creando mensajes, leyendo libros y construyendo historias.

Al contrario de lo que muchos creerían, este matemático, filósofo y político es optimista sobre el curso de la ciudad. No se le escucha renegar de ella. Más bien, con base en estadísticas que tiene desplegadas en hojas blancas tamaño oficio, pegadas una a otra y que cuelgan como cortinas de un escaparate lleno de libros, dice que hoy los bogotanos tienen mayor respeto por la vida que hace unas décadas.

Pedagogía simple

Para comenzar a hablar de su nuevo desafío, Mockus se sumerge en un discurso que podría llamarse pedagogía simple y al que él denomina, con sus propias palabras, “el respeto por lo chiquito”.

Con este lenguaje, Mockus le apuesta a que el respeto por el otro parta de actos muy sencillos. Elementales, como si se tratara de un juego de niños.

“La idea sería comenzar por evitar los pecados veniales y seguir con los pecados mortales –explica–. Entonces uno dice: aprendamos. Habría que pensar: si yo tiro el chicle, yo mismo lo puedo pisar; por puro cálculo de consecuencias, deberíamos abstenernos de tirar chicles en la calle. Pero también hay una cosa que se llama consideración, que es el respeto en lo chiquito, como taparle el café al otro cuando se levanta a atender una llamada, o sostener la puerta para que el otro alcance a pasar. Son como pequeños gestos de respeto. Deberíamos comenzar por esto”.

Mockus plantea una asociación muy estrecha entre los conceptos de respeto e igualdad. Igualdad de oportunidades e igualdad ante la ley. Aunque han pasado ya casi 25 años de la Constitución del 91, Mockus redescubre en el texto constitucional una nueva dimensión de la igualdad que, por lo que dice, convertirá en piezas lúdicas, en mensajes pedagógicos. (Además: 'La vida no es conservadora, ni liberal; la vida es sagrada': Mockus)

“Yo veía el respeto muy al estilo de antes de la Constitución del 91: respete a los viejos, respete a las autoridades, respete la norma, una cosa un poco vertical. Lo que estoy descubriendo ahora es que la nueva Constitución introdujo mucho sobre el valor de la igualdad. Por ejemplo, la igualdad ante la ley. Eso de ‘usted no sabe quién soy yo’ es claramente un signo que muestra que ya no se puede menospreciar a la gente porque es distinta cultural o económicamente. Estamos entre iguales, es la definición básica. Yo me acuerdo de que cuando estaba niño había expresiones como nuevo rico, igualado, como decir: ‘Usted es un pobre pendejo que viene a dárselas de igual a mí’. Entonces tocó que las élites se pasaran el trago amargo de que a los que antes consideraban igualados ahora son gente que son sus iguales. Tenemos que trabajar en mostrar que ahora somos más iguales y, claro, que esto también está muy asociado al respeto”.

Con base en un ejercicio que realizó recientemente en Cali, Mockus parece dispuesto a buscar figuras en la sociedad que envíen mensajes de autoridad, para utilizarlas con el fin de mejorar la convivencia ciudadana.

El respeto a la cebra es uno de los grandes legados de la cultura ciudadana de Antanas Mockus. Solía ilustrar estas enseñanzas con su propio cuerpo. / Foto: Archivo EL TIEMPO.

“Corpovisionarios estudió en Cali con los jóvenes, en una parte donde la tasa de homicidio es alta, donde mueren muchos jóvenes y ves que el homicida también es un joven. Buscamos figuras de autoridad para esos muchachos y descubrimos cosas muy interesantes. Descubrimos que las abuelas eran esas personas de autoridad a quienes los jóvenes respetaban, escuchaban. Se hicieron fotografías de dos metros por uno y se colocaron en los lugares con más riesgo. Y las abuelas tenían mensajes escritos en unos papelitos que ellas mismas construyeron. Claro que no hemos encontrado a una persona que diga que iba a matar a otra y se arrepintió porque vio la imagen de la abuela, pero sí tenemos varios testimonios de muchachos que iban a fumar marihuana y cuando veían la foto de la abuela decían: “No. Delante de la abuela, no”.

‘No me roce, no me toque’

Mockus tiene interés en incorporar conceptos pedagógicos de respeto en la movilidad, que también tienen que ver con la seguridad y tranquilidad de las personas. Piensa, por ejemplo, que nadie debe rozar a nadie en el TransMilenio, un asunto que se ha convertido en uno de los principales problemas, sobre todo para las mujeres.

“Acaba de hacerse una investigación que dice que si hay pánico en un lugar público lo mejor es salir sin tocarse. No empuje y reclame que no lo empujen. Así se sale más rápido y más seguro, al contrario de la experiencia de los que dicen que salen más rápido si empujan al otro, si se pegan a su cuerpo. Y en el TransMilenio, no me roce, no me toque. Es una cosa que tiene que ver mucho con la educación”.

Macho machote

Basado también en investigaciones, Antanas Mockus asegura que el machismo está muy asociado a la violencia, y destaca la decisión del alcalde Enrique Peñalosa de enviar mensajes contra esa práctica, como el de incorporar un alto número de mujeres para posiciones de responsabilidad en su administración.

“El machismo es un factor generador de violencia muy fuerte, crea obligaciones insostenibles –subraya–. O sea, el macho machista cree que puede hacer el amor cinco veces una misma noche, y pues no. Existe una costumbre, muy grave, de que el macho no se debe dejar, que si lo desafían debe responder. El macho usa palabras vulgares como muestra de su poder. En muchas partes todavía se oye decir eso de que no somos machos, pero somos muchos. Hay un culto al machismo que genera violencia. Entonces, hay que hacer un llamado a que hombres y mujeres somos iguales”.

En cuanto al ámbito nacional, el excandidato presidencial confía en que se firmará el fin del conflicto, pero llama la atención sobre la necesidad de tratar otras fuentes de violencia. Mockus cree que, en busca de la paz, hay que poner atención a esos otros indicadores.

“Necesitamos entender que hay una paz que se negocia en La Habana, y la preocupación es que se cumplan los acuerdos –anota–. Ojalá no haya disidencias y no haya grupos, como pasó con los paramilitares, que se quedan en la delincuencia. Pero el problema no es solo la guerrilla. Al lado de eso están la ilegalidad y la violencia por otras razones, con otras justificaciones: la violencia intrafamiliar, la violencia por crimen organizado. En general, es muy difícil que la economía ilegal funcione sin violencia armada, porque los conflictos no se pueden dirimir ante los jueces, entonces la gente hace justicia por mano propia, y este fenómeno hay que abordarlo. Hay que decir: ‘Mire, si quiere dele lecciones al ladrón, pero no lo maltrate, sermonéelo y entréguelo a la Policía. Hay una cantidad de gente que ha visto su vida salvada por acción de la Policía, y muchos delincuentes han salvado sus vidas gracias a los policías, porque los han defendido de agresiones de quienes quieren hacer justicia de hecho. Yo vi a un policía tirarse encima de un ciudadano al que estaban golpeando, como diciendo: ‘Si lo van a patear a él, me patean a mí’ ”.

Para el exalcalde Mockus, la sociedad tiene que avanzar hacia la conquista de formas de autorregulación, de manera que no tenga que haber un policía en cada esquina, sino que el ciudadano mismo se regule.

“El ideal es que uno no tenga que tener un policía encima para portarse bien. Uno tiene que generar orden desde su interior, desde la llamada voz de la conciencia, el raciocinio moral. La autonomía moral se traduce en que no dependo de la coacción externa para obedecer las normas”, concluye.

REDACCIÓN POLÍTICA

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