Salsa, una industria que emplea a más de 4 mil bailarines en Cali

Salsa, una industria que emplea a más de 4 mil bailarines en Cali

Este género, que ya cuenta con cerca de 80 escuelas, ha puesto a la ciudad en tarimas mundiales.

Salsa, una industria que emplea a más de 4 mil bailarines en Cali
30 de diciembre de 2015, 01:25 am

El gusto por el baile viene de los mayores, que se gozan cada rumba, con sillas en los antejardines y equipos de sonido a todo volumen.

De esa costumbre ha surgido una escuela. Empieza como un juego de niños hasta convertirse, a punta de disciplina, en una opción de vida, una oportunidad laboral y profesional.  (Lea también: Calle de la Feria, una pista a cielo abierto)

La salsa sigue siendo ese ambiente festivo y ganas de pasarla bien, pero también un estilo de vida que identifica a Cali y ha puesto a la ciudad en las tarimas del mundo.

Es una industria cuyo capital son unos 4.000 bailarines que en la pista parecen querer volar, a los que se suma una veintena de orquestas de todos los niveles.

El escritor y estudioso del tema Umberto Valverde dice que no hay consenso sobre cuántas escuelas de salsa puede haber en la ciudad, pero expone que al menos son 80, con una organización, sede y disciplina formativa, con entre 50 y 100 integrantes. (Además: Una oreja mal otorgada este martes en Cañaveralejo)

De ellas, más de 20 lograron espacio en el salsódromo, el evento que abre la Feria de Cali, con 1.500 bailarines en un recorrido de kilómetro y medio. Estar ahí es como su ‘graduación’, el momento esperado.

Para no pocos, en la salsa se refleja un poco, guardando la distancia, lo que se vivía con el fútbol hace unas décadas.
Antes, sus practicantes eran vistos como vagos que le robaban tiempo al estudio; ahora es una oportunidad, el adolescente o la niña que hay que mostrar en la familia.

Valverde dice que unos 500 bailarines están ahora en el exterior, enseñando o haciendo presentaciones en Rusia, Alemania, Francia, España, Japón, Estados Unidos y algunos países de América Latina.

Delirio y Tango Vivo y Salsa Viva, que a su vez está relacionada con la fundación Ensálsate, son referentes de ese nivel de especialización que tiene la salsa, que, en cuanto espectáculo, suman unas 150 presentaciones, entre públicas (con boletería) y privadas (empresariales), y más de 100.000 espectadores en Cali y otras ciudades.

Edwin Chica, gestor cultural que está al frente de Tango Vivo y Salsa Viva y la Fundación Ensálsate, expresa que hace 22 años está relacionado con el baile y hace 13 años, en Cali.

“Lo mío era el tango, pero al llegar a Cali, empecé a conocer y estudiar, a escuchar la salsa, sus composiciones. Así conocí a mi esposa, Lina María Valencia, que en ese entonces estudiaba Administración de Empresas en la Icesi. Ella aprende a bailar tango y tuvimos un tercer lugar en Argentina. Al regreso montamos el espectáculo de Tango Vivo y luego era difícil no relacionarnos con la salsa y nace Salsa Viva, que se fusionan”.

Dice que luego tienen relación con Victoria Granados y Carolina Jiménez, que, en su interés de ejecutar proyectos sociales, se vinculan, y se crea Ensálsate.

Ahora hay todo un proceso, que en escena involucra a un centenar de artistas con una presentación mensual en Cali y cada tres meses en Bogotá.

“En el exterior tenemos unos 30 bailarines, están en Estados Unidos, Turquía, Dubái y cruceros; el baile ya es una opción real para centenares de muchachos en Cali”, cuenta.

Carlos Fernando Trujillo García, productor escénico de Delirio, expone que una función implica unas 550 personas; de ellas, 180 en la parte artística, que están rotando en tarima. Destaca que una base son cuatro escuelas, que a su vez suman unos 400 muchachos, la base, la primera semilla de todo ese engranaje.

“A Delirio no se llega individualmente, se tiene que haber pasado por una de las escuelas o, si es de otra, con un proceso previo, avalado por una de estas cuatro”, observa Trujillo.

CALI