Las cartas que se juega Correa para continuar vigente en el Ecuador

Las cartas que se juega Correa para continuar vigente en el Ecuador

Aprobación de enmiendas por parte de la Asamblea Nacional es considerada una estrategia.

Las cartas que se juega Correa para continuar vigente en el Ecuador
12 de diciembre de 2015, 11:25 pm

Las enmiendas constitucionales en Ecuador ponen en entredicho la importancia de la Constitución del 2008. El proyecto constitucional, con el que hizo moldear su gobierno el presidente Rafael Correa, fue modificado de forma importante en el año 2011, generando la salida de aliados importantes para su gobierno, como la de la exasambleísta y posible futura candidata presidencial María Paula Romo del Movimiento Ruptura, al tiempo que profundizó las distancias con la ‘revolución ciudadana’ y con el proyecto de Yasuní-ITT que ideó el economista Alberto Acosta.

En esta ocasión, el presidente consolida la mudanza constitucional al proponer un paquete de 15 enmiendas o reformas constitucionales –aprobadas por la Asamblea Nacional, de mayoría correísta– entre las cuales se destacan la imposibilidad de convocar consultas populares sobre cualquier asunto; otorgar la misión a las fuerzas militares de defender la seguridad integral del Estado, más allá de la natural defensa de la soberanía e integridad territorial; suprimir la facultad a la Contraloría General del Estado de velar por la consecución de los objetivos de las instituciones públicas; desmantelar la autonomía de las gobiernos descentralizados; establecer la comunicación como un servicio público, y permitir la reelección del presidente y de todos los otros cargos de elección popular.

Recordemos que Correa fue elegido en el 2006 y reelegido en su cargo en 2009 y luego en el 2013.

De estos tópicos vale la pena hacer tres reflexiones. En primer lugar, se fractura la democracia material al imponérsele cepos a la auditoría permanente que debe realizar la Contraloría General como organismo esencial de protección de recursos públicos y de control.

En igual sentido, se afecta de forma grave la libertad de prensa en el país, al hacer coincidir la Ley Orgánica de Comunicaciones con la reforma constitucional y la construcción de la comunicación como “servicio público”.

Por último, les permite a las Fuerzas Militares defender la seguridad integral del Estado, que no es otra cosa que otorgarle facultades extraordinarias para reprimir marchas, protestas y manifestaciones promovidas por la población civil.

La democracia material no se construye solamente con sufragio universal, sino con la existencia de movimientos sociales, y organismos contramayoritarios que permitan entender el ejercicio del poder como un acto necesario de transparencia y pluralismo.

Modelo centralista

En segundo término, las enmiendas refuerzan un modelo centralista y de partido que se ha venido instalando en Ecuador.

La pérdida de bastiones políticos relevantes en el país –alcaldías de Quito, Guayaquil y Cuenca– hoy en manos de la oposición, ha llevado a Alianza País, del presidente Correa, a romper la autonomía de los gobiernos descentralizados, a través de una gestión permanente de recursos desde Quito.

Esto hace que el control del proyecto ecuatoriano, como ocurre en Venezuela, se haga de forma central sin tener en cuenta las particularidades históricas del Ecuador. Reacciones como las del alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, de rechazar las enmiendas, lo confirman.

Por último, la reelección indefinida está en el ojo del huracán. Por un lado, se aprobó la reelección de los asambleístas y el presidente de forma indefinida. Esto permite pensar que el proyecto de la revolución ciudadana de Correa continúe.

Sin embargo, este aspecto fue matizado por la aprobación del artículo 17 transitorio que señala que esas normas solo entrarán en vigencia desde el 24 de mayo de 2017, es decir, que impediría que el actual presidente se vuelva a presentar, al igual que 50 asambleístas.

La inclusión de esta disposición se hizo a última hora sin haber sido parte de los debates previos y sin el cumplimiento de la continuidad del debate parlamentario. Esta decisión ha provocado que algunos sectores sospechen de una estrategia para bajar tensiones, por ahora, y para aplazar la decisión de una candidatura de Correa para entrado el año 2016, cuando el difícil panorama económico sea más claro y la Corte Constitucional pueda pronunciarse sobre la disposición transitoria.

Su postulación estaría respaldada por una sentencia del máximo tribunal ecuatoriano. En ese escenario, seguramente se retomaría la discusión de los proyectos de plusvalía y herencias que generaron un importante malestar en la sociedad ecuatoriana.

Correa no es un hombre del pasado y su figura aún pesa en el Ecuador. Eso lo tiene que tener en cuenta la oposición y el mismo país. Sin embargo, la democracia no es un juego en el que se aplasta a las minorías a como dé lugar.

La moraleja de la democracia es que la oposición, tarde o temprano, llega a ser gobierno.

FRANCISCO BARBOSA
Profesor de la Universidad Externado de Colombia*
*Ph. D. en Derecho Público (Universidad de Nantes (Francia). En Twitter: @frbarbosa74