Dejar la prostitución y cuidar de sí misma son los objetivos de 'Lulú'

Dejar la prostitución y cuidar de sí misma son los objetivos de 'Lulú'

La mujer se propuso dejar la noche para ponerle cara a la sociedad y a su familia.

Dejar la prostitución y cuidar de sí misma son los objetivos de 'Lulú'
28 de octubre de 2015, 01:12 pm

Con una caja de monedas de chocolate en la mano, ‘Lulú’ camina entre mujeres en tacones, con faldas cortas y vestidos escotados que imitan la piel de los leopardos.

También, entre funcionarios de la Secretaría de Inclusión de la Alcaldía con chalecos rojos.

“Vine a comprarle una cosa –le dice a cada uno– ya que a nosotras siempre nos compran. Véndame una sonrisa”.
Invariablemente, los periodistas, auxiliares de enfermería, personal de infectología, y sus compañeras trabajadoras sexuales le sonríen, y ella les dice: “gracias” y les paga con el dulce. 

"Hoy me llevo muchas sonrisas para la casa", dice la mujer, con la caja de monedas de chocolate vacía, en las manos. Foto: Eduardo Sánchez

‘Lulú’, vestida con un buso amarillo y con el cabello rubio y castaño recogido en una media cola, se vacuna en una camioneta de la Secretaría de Salud. “Es la mejor usuaria que tenemos”, explica una funcionaria, admirando que está estudiando el bachillerato y que ha hecho lo posible por salir de la prostitución.

Con esto ganó dinero desde los 20 años, viajando por toda Colombia para trabajar en la calle, bares y clubes nocturnos como una “princesa de la noche”. Así se define ella, y a sus compañeras.

Estas mujeres llegan una a una a la jornada de salud que se desarrolla al lado del Museo de Antioquia, cerca de zonas donde se ejerce la prostitución, como el parque Berrío, la plazoleta de Las Esculturas, los alrededores de la iglesia de la Veracruz y numerosos bares de las calles vecinas.

Luego, ‘Lulú’ pasa a hacerse la citología y la prueba de VIH donde les ofrecen una charla para enseñarles las formas en las que pueden contagiarse.

Pese a que hay varias mujeres mayores, que dicen haber estado por años en las calles, muchas se muestran sorprendidas por lo que los jóvenes les enseñan con condón en mano.

La mujer de amarillo, que tiene 38 años, dejó de ejercer la prostitución del día a día hace dos años, pero eventualmente se cita con viejos “amigos” que le ofrecen dinero. Por costumbre y por seguridad, se hace los chequeos regularmente para saber si está enferma, pero cuenta que en los años que ejerció fue cuidadosa.

Sin embargo, asegura que lo peor del oficio es la indiferencia y el maltrato. “Nos golpean mucho y nos abusan”, dice mostrando una cicatriz que tiene en la mano, un corte que le valió 12 puntos.

Lo mejor, además del dinero, admite que es “estar en la noche, sobre los zapatos de cristal, y que me digan que soy linda así sean mentiras”.

Afirma que la guerra, que presenció en un pueblo de Antioquia que no quiere mencionar, le enseñó a ser prostituta.

Ahora ‘Lulú’ está tratando de dejar los trasnochos que la llenaron de arrugas, como dice en un poema corto que le lee a sus amigas donde les recomienda que no entreguen, como ella, su juventud al mejor postor ni al dinero, que como llega se va.

“Yo tengo cinco sueños. Ya estoy cumpliendo uno que es estudiar, y quiero aprender a montar en bicicleta, tirarme de un paracaídas, conocer a Marco Antonio Solís y decirle que me abrace, e ir a conocer Jerusalén”, enumera sonriendo como una niña.

Atención y prevención

Esta jornada es la primera que se realiza en la calle y en el día este año, según Brenda Stella Cardona Vargas, de la secretaría de Inclusión social de la Alcaldía.

Esta institución tiene más de 900 personas, entre hombres y mujeres en ejercicio de prostitución, inscritas para facilitarles programas de salud, pedagógicos y de fortalecimiento empresarial.

También se dirige a personas en riesgo de prostitución, como familiares de trabajadoras sexuales o víctimas de abuso sexual.

En la jornada de ayer se hicieron pruebas de VIH, tamizaje de presión arterial, vacunación, citología y asesorías en aseguramiento a sistema de salud y Sisbén, además de la presencia de Profamilia y la Fundación Antioqueña de Infectología.

LAURA MONTOYA CARVAJAL
laucar@eltiempo.com - @LauraMontoyaCar
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