Guerra en el diván

Guerra en el diván

Barreras psicológicas a la conciliación, según Vamik Volkan, psiquiatra y psicoanalista.

Guerra en el diván
16 de octubre de 2015, 07:04 pm

Su trabajo le ha valido cuatro postulaciones al Nobel de la Paz, pues se convirtió en experto y referente mundial en la psicología social de la guerra, el psicoanálisis grupal y la superación de conflictos armados, en los últimos 40 años.

Durante ese tiempo, Volkan,se dedicó al estudio de los conflictos étnicos, guerras civiles, ataques terroristas, entre otras cosas, y además ha publicado decenas de trabajos sobre los mismos, traducidos a varios idiomas.

El último de ellos, autobiográfico, ‘Enemigos en el sofá: un viaje psicopolítico a través de la guerra y la paz (Enemies on the couch: a psychopolitical journey throught war and peace’), se refiere a cómo los factores psicológicos afectan las relaciones internacionales y de qué manera un grupo multidisciplinario, especializado en este campo, puede ayudar a la paz. Sus hallazgos psicopolíticos también se han descrito en otras obras como ‘Psicología de las sociedades en conflicto’: diplomacia, relaciones internacionales y psicoanálisis, un libro de consulta sobre la psicología de los llamados “grandes grupos”, o sea a los que nos adherimos miles o millones de personas cuando, sin conocernos o vernos entre sí, asumimos las banderas con las que nos identificamos por razones de mitos y realidades comunes, geográficas, continuidades históricas, o actores lingüísticos, sociales, religiosos, culturales y políticos compartidos. “En nuestra vida cotidiana articulamos esas identidades, definiéndonos como indígenas, árabes, católicos, capitalistas y/o identificando al otro como vasco, mexicano, musulmán, sunita o comunista, etc. La pertenencia a un “gran grupo” o “grupo grande” es un fenómeno natural de la vida humana. Proporciona la autoestima a sus miembros y, en muchas ocasiones, placer y ánimo. Es un antídoto contra la soledad.

La identidad del “gran grupo” comienza en la infancia, pero también puede suceder en la edad adulta, cuando nos adherimos a ideologías, heredadas de nuestros padres o de personas de nuestro entorno, “aunque hay que considerar otras motivaciones psicológicas cuando un adulto se une a un grupo guerrillero o terrorista”, dice Volkan a LECTURAS. Resalta que uno de los subproductos menos deseables de la adhesión a un “gran grupo” es que, también, se comparten perjuicios, que pueden ser normales (benignos), hostiles e incluso malignos. “En todos mis años de trabajo en las zonas en conflicto, llegué a la conclusión de que el concepto abstracto llamado “identidad-grupo grande es la cosa más importante en las relaciones internacionales, las guerras y el terrorismo”, y que “algunos conflictos de “gran grupo”, aparentemente muy difíciles, se pueden gestionar de manera pacífica si se aplican, psicoanalíticamente, estrategias diplomáticas”.

Volkan defiende un diálogo internacional interdisciplinario para lograr la paz porque, “cuando dos grandes grupos están en conflicto, el enemigo es, obviamente, real, pero también es fantaseado. La gente de un grupo grande tiende a externalizar, proyectar y desplazar hacia el ‘otro’ elementos no deseados. Si los participantes pueden diferenciar los peligros fantaseados de la realidad, entonces las negociaciones y los pasos hacia la paz pueden llegar a ser más realistas”.

En su opinión, lo que impide o retrasa la paz entre los países o entre gobiernos y grupos armados es la convivencia entre las múltiples transformaciones de la sociedad que la hacen avanzar, como las comunicaciones, la conciencia mundial y la facilidad de desplazamiento, entre otros, y lastres como limitaciones de recursos, el fundamentalismo, las migraciones, el terrorismo, etc. “Eso hace que la comprensión del ‘otro’ sea, tal vez, la mayor dificultad en las relaciones internacionales”, afirma.

Volkan inició sus estudios sobre las barreras psicológicas que frenan la paz en 1979, cuando el asesinado presidente egipcio Anwar Sadat (1918-1981) fue a Israel, a la Knesset (parlamento), y dijo que había una pared entre árabes e israelíes que ‘es un muro psicológico y constituye el 70 % de los problemas’. Esta declaración fue un punto de inflexión en mi vida”. La tarea de examinar la declaración de Sadat le fue encomendada a un Comité de Asuntos Internacionales de la Asociación Americana de Psiquiatría, del que Volkan era miembro y que reunió, primero a influyentes egipcios, israelíes y palestinos, y luego a todos, en diálogos no oficiales entre 1979 y 1986. “Como miembro de este comité, inicié una serie de estudios sobre la psicología del “gran grupo”, las relaciones enemigas, y las interacciones entre los líderes políticos y sus seguidores. Es entonces cuando comienzo a contemplar el desarrollo de estrategias para domar la agresión entre grupos enemigos”.

Una de las estrategias, que tenía en cuenta la identidad psicológica del “gran grupo”, fue bautizada como el “árbol modelo”, en el que raíces, tronco y ramas representan las tres fases a seguir en la solución de conflictos, y que fue diseñada por Volkan y sus colegas del Centro para el estudio de la mente y la interacción humana (CSMHI, por sus siglas en inglés), que fundó en la Universidad de Virginia en 1987. Conformó allí un equipo interdisciplinario, compuesto por psicoanalistas, exdiplomáticos, científicos e historiadores políticos, que realizó diálogos diplomáticos no oficiales entre estadounidenses y soviéticos, rusos y estonios, croatas y musulmanes, bosnios, georgianos y osetios del sur, y turcos y griegos, entre otros. El grupo también estudió la posguerra en sociedades como Albania, tras la desaparición del dictador Enver Hodxa, y Kuwait, después de finalizada la invasión a Irak.

Guerras y conflictos de toda índole pasaron desde entonces por ese diván creado por Volkan y sus colegas. Se acostaron allí, entre otros, la paranoia entre EE.UU. y la URSS, conflictos como el de Yugoeslavia o delicados acercamientos como el de la reunificación de Alemania. El CSMHI se cerró en 2005, tres años después del retiro de

Volkan de la Universidad de Virginia, pero el prestigioso investigador participó entonces en las actividades de la Red Internacional de Negociación, del presidente de EE. UU. Jimmy Carter en las décadas de 1980 y 1990. “Esto me ayudó a conocer a líderes políticos de varios países y a investigar sobre la psicología política de ellos y de sus seguidores”, cuenta.

En 2008 comenzó con la Iniciativa Internacional para el Diálogo, IDI, grupo multidisciplinario privado compuesto por psicoanalistas, diplomáticos y otros profesionales de diversos países y culturas, que se reúne dos veces al año en diferentes países con el objetivo de aprender, en perspectiva, acerca de las diferencias, y para trabajar en la búsqueda de soluciones pacíficas a los problemas en las relaciones intergrupales. En la actualidad, los integrantes de ese grupo proceden de Alemania, Cisjordania, EE. UU., Irán, Israel, Rusia, Reino Unido y Turquía. “La IDI funciona como una caja de resonancia conceptual y como un grupo de apoyo para quienes participan en consultorías de gobiernos y en las de otros grupos sociales”. Entre sus actividades están discusiones de alto nivel entre los ciudadanos turcos y kurdos de Turquía. También se ocupan de un proyecto de formación de mediadores de conflicto en Israel y para examinar la situación en Irlanda del Norte.

Pero los grandes conflictos mundiales no fueron los únicos que trazaron el mapa profesional de Volkan a favor de la paz. También influyó el asesinato de Erol, otro turcochipriota, su amigo y compañero de cuarto cuando estudiaba Medicina en la Universidad de Ankara. “A Erol lo mató un terrorista grecochipriota en una farmacia, cuando compraba medicamentos para su madre enferma. Le descargó 7 tiros con el objetivo de aterrorizar a la etnia a la que él pertenecía. Su muerte fue muy importante en mi decisión de vida de trabajar por un mundo en paz”, dice.

Viene a Colombia, invitado por el Departamento de Psiquiatría de la Universidad El Bosque, donde dará una conferencia bajo el título ‘Diálogos entre enemigos”, en el auditorio Fundadores el 29 de octubre.

Sobre la crisis entre Colombia y Venezuela, y los diálogos de paz entre el Gobierno colombiano y las Farc, dice que en este momento no tiene “sugerencias para domar estos conflictos pues necesitaría realizar entrevistas y descubrir las barreras sicológicas que necesitan ser removidas”.

“En su opinión, lo que impide o retrasa la paz entre los países o entre gobiernos y grupos armados es la convivencia entre las múltiples transformaciones de la sociedad”

“Guerras y conflictos de toda índole pasaron desde entonces por ese diván creado por Volkan y sus colegas”.

GLORIA HELENA REY