Bajos salarios, entre las causas del déficit de ingenieros

Bajos salarios, entre las causas del déficit de ingenieros

Ingenieros se quejan de que el sector productivo no los valora. Cuestionan calidad de programas.

Bajos salarios, entre las causas del déficit de ingenieros
14 de octubre de 2015, 11:45 pm

La baja remuneración económica, las dificultades para ajustarse a los perfiles que exigen las empresas y el riesgo de permanecer largos periodos sin trabajo son razones por las cuales, de acuerdo con lectores de EL TIEMPO, a muchos jóvenes no los seduce formarse en ingenierías.

En respuesta al informe ‘Preocupante déficit de ingenieros en Colombia’, publicado por este diario, cientos de colombianos, muchos de ellos ingenieros, enviaron a ELTIEMPO.COM sus opiniones e inquietudes frente al artículo, que puso en evidencia, a partir de diagnósticos de entidades como la Asociación Colombiana de Facultades de Ingenierías (Acofi), la existencia de un déficit de estos profesionales en el país, sobre todo en las áreas de tecnología, energía eléctrica y agricultura.

“Pienso que el problema del déficit de ingenieros en el país es estructural, y que en él los implicados van más allá de las universidades y el Gobierno, también hay que revisar la actitud de las empresas”, señala un lector.

En general, los ingenieros hacen un llamado al sector empresarial que, según muchos de ellos, son parte del problema, pues aseguran que su poca valoración por esta carrera es lo que está disminuyendo la demanda.

De acuerdo con el Observatorio Laboral del Ministerio de Educación, un recién egresado de ingeniería de sistemas y afines devenga, aproximadamente, 1’759.430 pesos, y un ingeniero electrónico, 1’847.697 pesos.

Para Luis Alberto González, director ejecutivo de Acofi, el desempleo de muchos ingenieros tiene dos causas: la mala calidad de muchas instituciones de educación superior que los titulan y la carencia de las habilidades específicas que requieren las organizaciones.

Por un lado, explica que en el país “hay muchas universidades de garaje”, que engañan a los estudiantes con un pensum académico “bueno”, pero cuando se gradúan no están calificados para asumir la profesión de una forma eficiente, razón por la cual no son aceptados en el mercado laboral.

Vale anotar, al respecto, que datos del Ministerio de Educación indican que de los 1.157 programas de ingeniería que se ofrecen en el territorio nacional (y que incluyen todas las denominaciones), solo 226 tienen acreditación de alta calidad.

Así mismo, dice González, “infortunadamente muchos profesionales carecen de las competencias específicas que requieren las empresas colombianas. Un ejemplo es el manejo de un segundo idioma, que del total de graduados solo el 5 por ciento son bilingües, una habilidad que se exige hoy a todo tipo de profesional”.

Luis Alberto González llama la atención sobre el hecho de que el pregrado no es suficiente para conseguir un buen empleo, y asegura que seguir actualizándose es obligatorio.

Sin embargo, el directivo es consciente de que las facultades de ingeniería deben generar estrategias para trabajar de la mano con los colegios en orientación vocacional; esto permitiría aclarar a los bachilleres el perfil y alcance de los diferentes programas de ingeniería: “Es vital que sepan que para hablar de desarrollo del país la ingeniería no es importante, sino prioritaria”, apunta.

Para González, es clave que se articulen la academia y el sector productivo para conocer de primera mano cuáles son sus necesidades y trabajar los programas teniendo en cuenta la pertinencia que requieren las organizaciones.

Tatiana Lizarazo Correa

Redactora de EL TIEMPO

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