Lo que falta del proceso de paz

Lo que falta del proceso de paz

Una cosa es hacer la paz que implica una firma y varias fotos y otra, construirla y blindarla.

Lo que falta del proceso de paz
28 de septiembre de 2015, 10:30 pm

El acuerdo de justicia logrado en La Habana entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc es esencial para extirpar la guerra colombiana que ajusta más de 50 años. No obstante los esfuerzos de las partes y la valentía del Presidente, es preciso que se tomen en cuenta seis aspectos necesarios para el buen suceso de la paz.

En primer término, el reciente acuerdo de justicia debe ser explicado hasta la saciedad por el Gobierno. En ese sentido, no puede ser posible que sea el Presidente el único que intente hacer pedagogía. El Presidente requiere apoyo para lograr las mayorías en la refrendación, plebiscito o Constituyente. La legitimación democrática implicará votos y estos no aparecen por ahora en el horizonte.

Un segundo aspecto tiene que ver con el inicio de la discusión de las 29 salvedades del acuerdo. Frente a este tópico, debe ponerse en consideración el camino que se utilizará para superar ese debate. La ruta legal o constitucional debe ser definida rápidamente. Sigo creyendo que podría ser una constituyente condicionada la manera de debatir estos asuntos, aunque las formulas están abiertas.

El tercer punto se refiere a una rápida inclusión del acuerdo de justicia en el acto legislativo presentado por el Gobierno ante el Congreso de la República. No hacerlo alargará de forma indefinida la negociación. En ese sentido, debe presentarse al país la totalidad del sistema integral de justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición para que pueda ser analizado y auscultado, evitando dudas y suspicacias sobre su contenido, como ha ocurrido en los últimos días.

En cuarto lugar, plantear un cese bilateral y definitivo del fuego, atado a la idea de dejación de las armas. Esta dejación deberá ser elemento esencial para el ejercicio político de los miembros de las Farc, una vez se firme el acuerdo.

Un quinto aspecto será la conformación de la Comisión de la Verdad y del Tribunal Especial de Paz para que, una vez firmado el acuerdo, el sistema de justicia comience a operar sin dilación alguna. En ese aspecto debe advertirse que este Tribunal debe ser pro témpore, para evitar una duplicidad institucional indefinida. La transición debe acabarse en un momento determinado.

Por último, definir la manera de incluir el acuerdo final en la Constitución Política para que se blinde el acuerdo a nivel nacional. En ese sentido, es interesante la idea del exministro y exconstituyente conservador Álvaro Leyva de tramitarlo a través de la figura de un ‘acuerdo especial’ a la luz del derecho internacional humanitario. Esto permitiría que ingrese al ordenamiento jurídico colombiano a través del ‘bloque de constitucionalidad’. Esta incorporación ‘self executing’ se haría sin perder en consideración la legitimación democrática del acuerdo.

El presidente Santos debe recomponer sus cuadros y poner a su gobierno a hablar el mismo lenguaje. Una cosa es hacer la paz que implica una firma y varias fotos y otra, construirla y blindarla. La construcción tomará algunos años. Sin embargo, para su firma y para hacer entender el acuerdo debe existir sinergia de paz en su gabinete, para lograr el apoyo popular requerido.

Presidente, el fin del túnel se ve cerca. Los enemigos agazapados siempre están listos a boicotear. Cuidado.

Francisco Barbosa
Ph. D. en Derecho Público (Universidad de Nantes, Francia). Profesor de la Universidad Externado de Colombia.

@frbarbosa74
margencultural.blogspot.com