Tres víctimas del conflicto opinan sobre el acuerdo con las Farc

Tres víctimas del conflicto opinan sobre el acuerdo con las Farc

Jineth Bedoya, Sigifredo López y el general Luis Mendieta hablan de lo que significó este hecho.

Tres víctimas del conflicto opinan sobre el acuerdo con las Farc
27 de septiembre de 2015, 01:59 am

‘Iniciaré una campaña por el perdón’

Sigifredo López, exdiputado del Valle. Secuestrado durante 7 años por las Farc.

“Veo el acuerdo con mucha esperanza. Llevaba muchísimos años esperando esto. Confieso que era muy escéptico porque he estudiado el comportamiento histórico de las Farc en todos los diálogos, y han aceptado un modelo de verdad, justicia y reparación, además de un esquema de restricción de la libertad de entre cinco y ocho años por sus delitos. Ahora tenemos que entender que hay que cambiar el chip. Una cosa es la justicia ordinaria vindicativa, donde los autores tienen que pagar unas penas por los crímenes cometidos, y otra es esa justicia que sirve de tránsito para parar la guerra e ir a la paz. No podemos pensarlo en las mismas proporciones y hay que hacer unos sacrificios de justicia. El modelo está siendo aceptado por la Corte Penal Internacional, cumple con los estándares internacionales y las víctimas lo aceptamos en virtud de que venimos de más 50 años de guerra que deben de parar. Nos han enseñado a odiar las Farc por sus vejámenes, pero no debemos dejarnos mover por ese odio. Colombia entera va a ganar y nuestro dolor, que es el altísimo precio que hemos pagado por vivir en Colombia, servirá para que las nuevas generaciones no sufran lo que sufrimos. Por eso, iniciaré una campaña para invitar a la gente al perdón y a la reconciliación. Solo así llegaremos a la paz en poco tiempo. Para mí es mucho más importante la verdad a que los guerrilleros vayan a la cárcel”.

‘Cinco u ocho años son una pena simbólica’

Jineth Bedoya, subeditora de EL TIEMPO, víctima de secuestro, tortura y violación.

“El simple hecho de que hayan llegado a un acuerdo para el tema de justicia ya es un avance significativo. A nosotros, a las personas que de alguna manera fuimos víctimas, no nos van a devolver ni a nuestros hijos, ni nuestra vida, ni nuestra tranquilidad, ni lo que hemos perdido psicológica, física y materialmente. Eso es irreparable. Así que si los victimarios estuvieran 100 años en la cárcel, tampoco sería una solución. Lo que las víctimas pedimos es la verdad. La base del cambio de este país es esa. Que sean cinco u ocho años es una pena simbólica. Quienes no creen en el proceso de paz caen en algo que es muy malo: sembrar la zozobra y la sensación de que el proceso de paz va camino a la impunidad. ¿Qué es para las personas que no han sido víctimas la impunidad? Y ¿quién tiene la autoridad moral en este país para decir qué es lo que se espera de la justicia si no son las personas que hemos tenido que cargar en nuestras vidas la violencia? Cuando hablamos de no impunidad es que queremos saber qué pasó, queremos que los familiares de los secuestrados sepan dónde están, si están vivos o muertos, dónde están sus cadáveres... La sensación que tengo es de un compromiso muy grande, de unas ganas inmensas de empezar a hacer la real pedagogía de la paz, que el país entienda qué es lo que se va a firmar, qué es lo que vamos a hacer, pero, sobre todo, por qué lo necesitamos”.

‘Hasta ahora se está dando el primer paso’

General Luis Mendieta, secuestrado durante 11 años por las Farc.

“Estamos prevenidos porque las Farc no han reconocido sino a las víctimas de Bojayá. A los integrantes de la Fuerza Pública siempre nos han desconocido y tenemos expectativa sobre cómo va a ser ese proceso de verdad, justicia y reparación. Después de esto vienen otras medidas como rehabilitación, indemnización, garantías de no repetición y proyecto de vida para las víctimas. Al satisfacer esos derechos mínimos, ajustados a las normas de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, sí podríamos evaluar si hubo impunidad o no. Así que hasta ahora se está dando el primer paso. Es difícil que el conflicto llegue al final. Es posible que se pacte un acuerdo en seis meses, pero hay muchos teóricos, especialmente europeos, que compaginan en que después de la firma del proceso, en verdad comienza la implementación y nacen las dificultades más grandes. La construcción de la paz es el último paso para pasar del conflicto a la reconciliación. Sin embargo, quedan otros conflictos en Colombia: Eln, las bandas criminales, las bandas de narcotraficantes... Quedarán abiertas otras violencias. Por mi parte y la de mi familia, siempre deseamos la paz y ponemos nuestro grano de arena para su construcción. Queremos en el futuro un país tranquilo para nuestros hijos y nietos, que puedan disfrutar la vida sin las acciones violentas que hubo en nuestra época”.

EL TIEMPO