Acuerdo sobre justicia abre una esperanza para víctimas de Bojayá

Acuerdo sobre justicia abre una esperanza para víctimas de Bojayá

Personas afectadas por explosión dicen que quieren reparación y garantías de no repetición.

Acuerdo sobre justicia abre una esperanza para víctimas de Bojayá
26 de septiembre de 2015, 01:56 am

“Los acuerdos de paz nos benefician porque nosotros vivimos el conflicto en carne propia”. Así resumen las víctimas de Bojayá su mirada al acuerdo sobre justicia al que llegaron en La Habana el Gobierno y las Farc.

En la iglesia de Bojayá están reunidos 180 representantes de autoridades étnicas negras e indígenas para discutir cómo debe ser la reparación colectiva por las violaciones que han sufrido de todos los actores armados desde 1985.

Es la segunda asamblea que pueblos negros e indígenas bojayaceños realizan para explicar qué les ha sucedido durante el conflicto, cómo han matado a sus hijos, padres, madres y familiares; cómo han sufrido el desplazamiento, cómo han perdido parte de su territorio, pero también cómo deben ser reparados.

La población tiene claro que la responsabilidad por las violaciones perpetradas es tanto de las Farc como de los paramilitares y del Estado. Esta reunión es organizada por el Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá, con el apoyo de ONU Derechos Humanos y Acnur.

El hecho por el cual el país recuerda a Bojayá es la muerte de 79 personas identificadas y 6 más cuyos restos mortales no se reconocen, el 2 de mayo de 2002, en la iglesia, donde buscaron refugio en medio de combates entre el bloque Élmer Cárdenas de las Auc y las Farc. Los paramilitares rodearon el templo y las Farc lanzaron una pipeta, que explotó entre la población civil.

Los pueblos afro consideran que la justicia alternativa es un buen camino que se ejerce en sus comunidades de forma ancestral. “Por ejemplo, para nosotros que los actores armados limpien el monte en Bellavista por un año, puede ser una forma de resarcimiento”, afirma Leyner Palacio, quien recuerda que el 2 de mayo de 2002, junto a 10 personas, le suplicó a los paramilitares que se alejaran. “Les dije: ‘Ustedes nos están poniendo en riesgo’. Ellos me respondieron que más bien nos quitáramos porque se iban a matar entre todos, y comenzaron a disparar”, recuerda.

Delis Palacios Herrón, quien estaba en la iglesia en el momento de la explosión de la pipeta, considera que el acuerdo sobre justicia alternativa es una esperanza. “Solo nos queda concertarla con las víctimas y la sociedad”, puntualiza.

José de la Cruz Valencia, quien hacía parte de las 15 personas que huyeron tras la explosión, celebra una paz “negociada” y a favor de la “biodiversidad”. Dice que “de nada sirve encerrar a la gente en la cárcel. Queremos reparación y garantías de no repetición”.

Juan de Dios Rentería, otro sobreviviente, opina que “las penas alternativas deben aplicarse. Esperamos que los victimarios reconozcan a sus víctimas la verdad y hagan compromisos de no repetición”.

El dolor y el sufrimiento impulsa a las víctimas de Bojayá a continuar su trabajo por la paz y sus derechos. El pueblo no tiene dudas y le apuesta a la esperanza frente al acuerdo de paz y el fin del conflicto.

EL TIEMPO
Bojayá (Chocó)