Un artista oculto que hizo del trazo su gran liberación

Un artista oculto que hizo del trazo su gran liberación

Hasta el viernes estará abierta en la UPB la exposición de pintura y dibujo de Libardo Echeverri.

Un artista oculto que hizo del trazo su gran liberación
25 de agosto de 2015, 03:24 pm

Libardo Echeverri no tuvo problema para dejar en el mundo el rastro de su explosión. Sobre cartulina, con materiales rápidos y trazos que dibujan cuerpos masculinos entrelazados, deformados y saliendo el uno del otro, completó en 20 años de pintar desenfrenado cerca de 3.500 piezas.

 

Autorretrato’ del artista hecho con carboncillo sobre cartulina.

No las firmó porque no creyó que fuera arte. Fue su manera de desahogar sensaciones ácidas, una locura que él mismo calificó en uno de sus escritos como “rabiosa y obsesiva”.

Solo mostró sus trabajos, por voluntad propia, una vez en el Teatro Matacandelas de Medellín y otra en un bar de Cali, porque, según describió en el mismo texto, su obra no fue pintada para montar una exposición sino para “mantenerla escondida, anónima e inédita”.

El sustrato de este artista también fue el papel periódico, entre otros materiales, y pintaba con vinilos, acuarelas y carboncillos. A través de colores y texturas en el papel y el trazo componía sus cuadros, para ubicar y separar los cuerpos abrazados y desmadejados de los fondos oscuros e indeterminados.

Esta forma de expresión siempre estuvo presente en sus días, incluso desde el colegio. Allí dibujaba con el hoy pintor Felix Ángel, pero no desarrolló su carrera alrededor del arte. Libardo fue homosexual: esto le valió la expulsión de su casa cuando era joven, pero volvió a vivir con su familia en Cali y estudió contaduría pública, profesión de la que se retiró en el 95 para empezar la frenética actividad de pintar y dibujar.

Su hermana Olga Echeverri se dio cuenta de la ocupación de Libardo cuando él llevaba ya varios años produciendo. “Se puede hablar de que Libardo fue autodidacta, en una búsqueda constante de su yo interior y de lo que lo agobiaba”, contó ella.

Desde entonces decidió convencerlo para promover su obra y que esta fuera vista por el público.

Lo ha logrado. La primera exposición individual de Libardo fue en la Asociación para la Promoción del Arte Proartes de Cali, donde Miguel González le hizo curaduría, y describió el estilo del contador como “neofiguración expresionista”, donde se representa al hombre a través de la dislocación de sus rasgos, “capaz de desafiar la forma misma y conservar su independencia”.

Esta muestra, en abril de 2008, fue la última que Libardo tuvo en vida. En 2013 el pintor murió con 64 años de edad.

Desde entonces, su hermana ha impulsado otras tres exposiciones: en la Casa de la Cultura Miguel Uribe Restrepo de Envigado, en el Museo de la Universidad de Antioquia - MUUA - y en la Biblioteca Central de la Universidad Pontificia Bolivariana -UPB-, dondese verán sus obras hasta el 28 de agosto.

Allí hay en exhibición 27 dibujos y pinturas, que según Maria Cecilia López, curadora de la obra, tienen en la muestra, llamada Liberación, dos líneas temáticas.

La primera es la piedad o pietà, una escena muy recurrente en el arte, que originalmente representa a María sosteniendo el cuerpo inerte de Jesús. En la obra de Libardo es común este reposo de un cuerpo muerto sobre uno que lo agarra y acoge.

La segunda fue la crucifixión, donde con dibujos y bocetos en carboncillo expone cuerpos aporreados, contorsionados o heridos con flechas.

Esta última característica la comparte con la representación reiterada de la muerte de San Sebastián, mártir que fue asesinado con flechas y que hoy es ícono de los gais.

Para la directora del Sistema de Bibliotecas de la UPB, Ana Cristina Aristizábal, la propuesta de Libardo Echeverri tenía calidad e interés para ellos. “Hay una fuerza en el trazo y una potencia en la forma como él lee e interpreta el cuerpo masculino”, describió Aristizábal.

LAURA MONTOYA CARVAJAL
laucar@eltiempo.com - @LauraMontoyaCar
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN