Las dos caras del maltrato intrafamiliar

Las dos caras del maltrato intrafamiliar

Patricia Rodríguez encontró que cada 30 minutos, una mujer es víctima de violencia intrafamiliar.

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14 de agosto 2015 , 04:19 p.m.

“Él: ¡Muere maldita!, fue lo último que le gritó en la cara. Quería matarle esas ganas de dejarlo, estaba harto de que no le contestara el teléfono y de verla sonreír a través de las persianas de la casa de su hermana en la que se había refugiado los últimos seis meses.

“Ella: ¡Es el hombre de mis sueños!, gritó ella casi sin voz recuperándose de la apnea de la estupefacción tras su primera cita con el caballero encantador bien parecido y con dinero que acababa de conocer”.

Uno de los conflictos internos a los que se enfrentó la escritora y libretista Patricia Rodríguez Reyes con Caricias violentas, su nuevo libro, fue el de tratar de meterse, con toda la objetividad posible, en la psique de un hombre celoso que agrede a su mujer. Con este texto, la autora continúa su reflexión sobre el maltrato intrafamiliar, que inició con los libros Viólame suavemente y Virginidades vendidas.

“Para mí como mujer es supremamente complejo cuando empiezo a entrevistar a este personaje masculino porque yo podría ser la víctima o he tenido muchas amigas que lo han sufrido. Entonces, acercarse a esos personajes de entrada a uno le choca y se entra muy prevenido y con cierto dolor de género”, explica Rodríguez. Su libro está escrito en un formato en el que el lector puede leer el punto de vista de ella, por una tapa, pero cuando lo voltea, encuentra el testimonio de él.

La autora anota que una de las razones que la llevó a sentarse a escribir la historia no fue únicamente el hecho de conocer muy cerca el drama de la pareja protagonista, que es el mismo que viven tantas otras en el país, sino las alarmantes estadísticas de maltrato femenino.

“Encontré cómo en Colombia cada cuatro días muere una mujer a manos del que es el amor de su vida y cada 30 minutos una mujer es víctima de violencia intrafamiliar”. Rodríguez agrega que luego del trabajo previo de investigación, en el que ella sostuvo entrevistas con familiares y amigos de la pareja, se decidió por darle voz a cada uno.

“El gran aporte del libro, creo, es que cuando yo empiezo a hablar con ellos, reflexiono que finalmente son seres humanos. A veces tenemos en la cabeza que los hombres violentos son monstruos y resulta que no. Son también buenos padres, amigos y compañeros de trabajo, gente común y corriente”, explica la autora.

Esas personalidades son fruto de un esquema social, “atormentados por su propio machismo. Creo que ellos también quisieran saber amar de otra forma y dejar de ser celosos, pero a veces no saben cómo hacerlo”.

En el otro lado está la actitud sumisa de ciertas mujeres, que no se deciden a abandonar ese infierno que a veces viven al lado de un compañero maltratador.

“Detrás de una mujer que se queda, primero hay una historia de amor. Porque antes del primer golpe, hay flores, chocolates y mucho amor. Y después del primer golpe, nuevamente hay flores, chocolates. La mujer tiene la carga del matrimonio sobre los hombros. Ella no quiere fracasar para no quedar mal con su familia, y no quiere darle la razón a aquellos que sospechaban del marido. Y se pone en un papel de quererlo ayudar, de cambiar las cosas, con lo cual entra en un círculo vicioso peligroso”, concluye Rodríguez.

CARLOS RESTREPO
Cultura y Entretenimiento
@Restrebooks