¿Qué tiene la barba que tantos la aman?

¿Qué tiene la barba que tantos la aman?

Expertos responden esta pregunta y hablan de mitos y verdades frente a su crecimiento.

¿Qué tiene la barba que tantos la aman?
6 de agosto de 2015, 11:11 pm

Mientras que Pablo Hernán Galeano todas las mañanas se aplica champú y acondicionador en su barba de 13 centímetros de larga, ya con canas y que evoca a personajes del Antiguo Testamento, Héctor Iván Bohórquez, también sin falta todos los días, se impregna aceites en sus lisas mejillas para tratar de poblarlas de vello y acelerar el crecimiento de su incipiente barba, que crece por sectores y sin uniformidad.

Según afirma Héctor Iván, él quiere tener una barba tupida para verse más varonil, pues considera que a las mujeres les atrae un hombre barbado. Pero ¿qué tan cierto es?

 

Esta aplastante victoria a favor de la barba en un sondeo realizado por ELTIEMPO.COM muestra lo que piensan tanto mujeres como hombres de esta, razón por la que muchos le apuestan a llevarla de diferentes estilos y, a otros más, como Héctor Iván, a luchar en contra de la naturaleza para intentar que les crezca, así la genética se niegue. (Para votar en este sondeo haga clic aquí)

Según lo explica Franklin Ramos, experto en moda y asesor de imagen, la barba ha tenido un ‘boom’ gracias a la onda hípster y se ha convertido en un elemento con el que los hombres pueden expresarse. “Para ellos es una herramienta para vender y potencializar su estilo y mostrarse. Además, ayuda a moldear el rostro”, señala.

Sin embargo, explica que esta tendencia ha pasado por otros estilos y ha permeado otras ondas como la dandy, la gypsy, la rasta, la ghetto o la hippie. “También a la barba la vemos muy fuerte en pasarelas porque el diseñador quiere acercarse a lo que es el hombre real y común, el cual utiliza la barba para generar un estilo o para expresar liberación ante la esclavización de afeitarse a diario”, dice Ramos.

De acuerdo con el sociólogo Fabián Sanabria, de la Universidad Nacional, aparte del papel que tiene dentro del estilo y la moda, la barba también se ha asociado con el concepto de poder. “Las imágenes que se tienen de la historia muestran que, por ejemplo, los patriarcas usaban barbas largas”, relata. Además, grandes filósofos de la historia la tuvieron y varios grandes líderes decidieron dejársela crecer, como el rey VIII de Inglaterra, Lenin, Ernesto el ‘Che’ Guevara y Abraham Lincoln.No obstante, aclara que la virilidad es la principal característica que se le ha otorgado.

La masculinidad adquiere un rol fundamental en la selección sexual de las mujeres, según lo afirma Franklin Soler, experto del programa de Psicología de la Universidad del Rosario. “Por un lado, la virilidad se vuelve importante como un rasgo preferido al elegir pareja y como una estrategia de competencia entre hombres”, dice.

Además, Soler afirma que es claro que los hombres con rasgos faciales de atractivo físico tienen una ventaja adaptativa sobre los que no los poseen y menciona que juegan un papel fundamental los estereotipos que venden los medios, en los cuales generalmente aparece la barba.

No obstante, expresa que la barba en sí misma no es un elemento atractivo si no está arreglada o si no está acompañada de ciertas formas de vestir de acuerdo con el contexto o con repertorios comportamentales. “Si se es atractivo, pero se tiene poca capacidad para resolver problemas o deficientes habilidades sociales, el atractivo pierde importancia”, añade.

¿Afeitarse todos los días la hace crecer más rápido?

La lista de preguntas no es corta. ¿Rasurarse a contrapelo ayuda? ¿Frotar cáscara de plátano en el rostro sirve? Y, aunque no lo crea: ¿aplicarse petróleo o derivados permite que la barba crezca más tupida?

Los mitos alrededor del crecimiento de la barba son muchos. Incluso, en internet hay incontables tutoriales en los que les atribuyen propiedades milagrosas a frutas y verduras, todas desmentidas por el dermatólogo Campo Elías Páez, integrante de la Asociación Colombiana de Dermatología.

Según el especialista, la barba es una característica genética. “El que va a ser barbudo será barbudo. No tiene nada que ver qué productos se aplique. Además, afeitarse seguido solo produce irritación de la piel”, señala Páez.

Para quienes hacen esto último, el especialista alerta sobre una alteración llamada pseudofoliculitis, que es la tendencia a que el pelo crezca por dentro de la piel, producida por la afeitada a ras. Tampoco sirve pasar semanas sin rasurarse, asegura, y también descarta que los tónicos ayuden para la calvicie, pues estos también pueden irritar la epidermis.

Entonces, ¿qué opciones tienen los que buscan agilizar aún más el camino hacia una barba varonil?

Páez también dice que la alimentación es clave. La proteína, los aminoácidos y alimentos que contengan hierro son esenciales para hacer más fuerte el cabello y mejorar su crecimiento.

El dermatólogo expresa que hay algunas sustancias orgánicas que aportan hidratación a la piel y ayudan a generar condiciones de mayor crecimiento, pero aclara que solo funcionan en quienes ya tienen vello facial. Una de estas sustancias es el aceite de argán, rico en ingredientes que nutren el cabello. De hecho, la cultura de los bereberes en el norte de África lo ha usado por siglos con ese fin.

La jojoba es otra sustancia que ayuda al fortalecimiento de la barba. Por ejemplo, en el país algunas empresas comercializan productos con estos componentes, como Bárbaros, una compañía que se enfoca en ofrecer productos especializados para el cuidado de la barba. “Lo que más se vende son las ceras, los champús y los aceites, a base de argán y jojoba”, manifiesta Manuel González, uno de los voceros y quien señala que el efecto de estas sustancias es alimentar el folículo del vello e hidratar la piel.

Uno de los que ha comprado estos productos es precisamente Héctor Iván. Él tiene barba en el cuello, bigote y patillas, pero poca en las mejillas. Cansado de afeitarse a contrapelo para tener la barba de sus sueños, desde hace un mes decidió comprar aceites con el fin de acelerar el crecimiento. Para tener la barba que siempre ha querido expresa que debe esperar un poco más y tener constancia, algo que está dispuesto a hacer. “Estoy empezando a tener problemas de alopecia, entonces lo que busco es compensar una cosa con la otra”, confiesa Bohórquez.

Otro de los que ha usado este tipo de productos es Pablo, quien ha tenido hasta 20 centímetros de barba. Hace dos años, encontró en esta la salida a una pena de amor y no se la cortó en un año. Desde entonces, se la motila regularmente unos pocos centímetros, pero su deseo es tenerla larga. Ahora le mide unos 13 centímetros y es uno de sus mayores orgullos. Su hija también adora esa barba.

Además del champú y el acondicionador, también se aplica aceite hidratante y una cera para peinarse el mostacho. “A las mujeres les gusta la barba. Los niños me la miran muchísimo. Una vez uno me gritó: ‘¡Barbudo!’ y salió corriendo. Esto es como mi armadura ante el mundo”. Sin embargo, la parte aburrida de llevar una barba larga, según él, es que esta es un “imán” de comida, pues siempre se unta de sopas y salsas.

Rescate para lampiños

Para aquellos a los que definitivamente no les crece barba, el doctor Páez rescata una opción: los implantes. El primero de estos se realizó en 1996 en el Reino Unido a un hombre que fue víctima de quemaduras severas en su rostro. Luego, más hombres buscaron este tipo de implantes como una forma de ocultar cicatrices, pero es cada vez más frecuente que se realicen por moda.

Para este procedimiento, según explica Páez, se corta con bisturí pelo por pelo en la región occipital de la cabeza, con el fin de extraer el folículo capilar. “Ya luego de haber rellenado todas las zonas que se quieren poblar, el vello comienza a crecer normalmente”, expone el doctor.

‘Tranquilo, confíe en Saúl’

Saúl Muñoz es barbero neto. Lleva 32 años dedicado a la peluquería y a la barbería, y desde hace seis se dedicó de lleno a la barba, siempre trabajando con técnicas de antaño. La navaja tradicional de afeitar, la brocha para esparcir la espuma y la toalla hirviendo con vapor para abrir los poros son sus principales herramientas.

Él trabaja en una barbería tradicional en Bogotá llamada Barbers and Fellas, en medio de un ambiente en el que se mantiene el estilo de los años 20. La mayoría de enseres son reciclados o restaurados, como lo cuenta Sebastián Cruz, uno de los dueños. Las sillas donde se sientan los clientes pueden tener más de cien años de fabricadas.

Para él, la experiencia de los barberos es lo más importante. Por eso, enuncia una frase de Barbers and Fellas que se volvió célebre: “Usted tranquilo. Confíe en Saúl”.

“Yo les hago recomendaciones a los clientes de acuerdo con su fisionomía. Ahora la barba se usa larga, terminada en punta y desbastada a los lados. Eso les sirve a los gordos o a los cachetones. A los delgados sí les sienta más un estilo ovalado”, explica el barbero mientras le realiza ‘mantenimiento’ a la extensa barba de Pablo.

¿Cómo es una afeitada correcta?

- Abrir los poros con agua caliente o una toalla hirviendo para que la piel no se irrite.
- Aplicar crema de afeitar esparciéndola en diferentes direcciones, ojalá con brocha, para ablandar el vello.
- Usar agua tibia para remojar la cuchilla luego de hacer cada corte.
- El corte de la barba debe hacerse en el sentido en que crece y nunca a contrapelo.
-  Aplicar abundante agua fría para cerrar los poros y luego aplicar loción o crema hidrantes.

“Se remata con un buen masaje para relajar los músculos faciales. A la barba hay que acariciarla, consentirla”, aconseja Saúl.

También sugiere aplicarse aceites naturales para mejorar el crecimiento y grosor del vello, sobre todo quienes tienen partes despobladas. Para los lampiños, ya advertidos de que no sirve de nada afeitarse a diario, resta la opción de los implantes, procedimiento que puede hacerse así la genética se niegue y sin necesidad de restregarse plátano o untarse petróleo.

CRISTHIAN FRANCO CASTAÑO
Redactor ELTIEMPO.COM
@cristhianfrank