'Godofredo Cínico Caspa', personaje de Jaime Garzón, vuelve recargado

'Godofredo Cínico Caspa', personaje de Jaime Garzón, vuelve recargado

Antonio Morales reunió los textos del personaje que interpretaba el humorista en 'Godofredismo'.

'Godofredo Cínico Caspa', personaje de Jaime Garzón, vuelve recargado
31 de julio de 2015, 08:31 pm

“Al fin sale del aire este programita de fin de semana… con la María Leona esa, caray. La gente de bien recupera lo suyo: este medio usurpado por esta guacherna durante larga noche. (…) ¡No más libertinaje de prensa ni independencia de criterio! ¡Fuera del aire! ¡Y además me voy como una bala, señores! Buenas noches”.

Así se despidió, a finales de los 90, el singular Godofredo Cínico Caspa el día en que finalizó el programa Quac, el noticero, que marcó época en la historia de la televisión colombiana.

Detrás de Godofredo, de María Leona, de John Lenin, de Inti de la Hoz, de Néstor Elí y de Dioselina Tibaná, pero también del repentismo y la sátira, estaba el periodista Antonio Morales, que ahora revive su personaje de extrema derecha, en el libro 'Godofredismo', que acaba de publicar el Archivo de Bogotá.

“Es una antología de dos cosas distintas: al principio hay una serie de textos, que fueron actuados por Jaime Garzón, en ese programa de humor que yo dirigía, y por otro lado –como Godofredo es cíclico en la historia de Colombia, como los godos– también están los textos de algunas de las columnas que escribí en un par de medios (KienyKe y Confidencial Colombia), a lo largo de tres años”, comenta Morales.

El autor anota que esta última etapa refleja al Godofredo que toca la historia reciente, con Álvaro Uribe, el procurador Ordóñez y Gustavo Petro, entre otros.

Sobre este grupo de textos, cuenta que la idea surgió una vez en que no tenía tema para escribir en KienyKe y se le ocurrió hacer una columna en tono de Godofredo. “Los clics se dispararon y María Elvira Bonilla, directora de entonces, me dijo: ‘¿Sí vio lo que generó? Creo que toca seguir escribiendo como Godofredo’”.

Con su tradicional mirada irónica, Morales define a ese viejito gritón y cascarrabias de su autoría. “Godofredo existía desde la conquista española, él llegó con Gonzalo Jiménez de Quesada, con la espada y la cruz, y se fue reproduciendo. Y volvió a la vida en 1995, con Quac, como este tinterillo de la más extrema ortodoxia conservadora, godo, facho, que representa un cierto pensamiento que caricaturizado, uno creería que no hay gente que piensa así, pero sí la hay”, anota.

El periodista explica que para la segunda etapa del Godofredo escrito se enfrentó a un desafío particular, pues a diferencia de la televisión, que era corto, el de prensa exigía textos de ocho mil caracteres, lo que obligó a su creador a construir un lenguaje con vocabulario, inflexiones verbales y modismos específicos.

“Le cogí el tono y muchas veces no necesité pensar en el viejo que vive en mí, hasta el punto de la preocupación –anota con humor–, pues cuando finalizaba una columna, me preguntaba: ¿cómo me pudo salir esto, si yo escribo como mamerto-esotérico-punk? Entonces, me empecé a preocupar si ese también era yo”.

“Los textos son una parodia de lo que es el pensamiento conservador más exagerado, pero de alguna manera invitan a una contrarreflexión, en el sentido de poner a pensar a la gente cómo el extremismo, en este caso el de derecha, tiene un reflejo en otro tipo de cosas que no son extremas. Obvio, también existe el pensamiento de la extrema izquierda, que es igual de risible. En Quac hacíamos a John Lenin, que era de la extrema izquierda”, concluye el periodista.

CARLOS RESTREPO
Cultura y Entretenimiento