Vestirse por última vez: las prendas de los desaparecidos

Vestirse por última vez: las prendas de los desaparecidos

La ropa que usaron las víctimas el último día de sus vidas ha sido clave para identificarlas.

Vestirse por última vez: las prendas de los desaparecidos
29 de julio de 2015, 03:34 pm

A veces solo se necesita un anillo, la marca de ropa interior o el reloj que usaba los fines de semana, para que la madre, el padre, el hermano, el hijo o un familiar empecinado en la búsqueda de la verdad reconozca a un ser querido al que se llevaron los violentos.

En las diligencias de exhumación, en las más de 4.649 fosas que la Fiscalía ha encontrado en todo el país, y en los más de 5.978 cuerpos hallados, los forenses no solo han desenterrado los restos de desaparecidos, también las prendas, las alhajas, los zapatos que se pusieron para vestirse por última vez y que cuentan el último capítulo de su historia.

Esa ropa que las víctimas llevaban cuando las asesinaron ha sido usada por investigadores como un método útil para identificarlas. Esta es la razón por la que en casos como el de la Escombrera, en la Comuna 13 de Medellín, en donde hace apenas dos días se inició la remoción de más de 24.000 metros cúbicos de tierra para encontrar a cientos de personas que fueron sepultadas en esa montaña de desechos, la Fiscalía también busca ropa que pueda ser reconocida por las familias.

En esa misma Comuna de calles empinadas, en la que viven más de 134.000 habitantes golpeados por la bandas, el microtráfico, las autodefensas y por operaciones militares tan sangrientas como la Orión y la Mariscal en el 2002, ya se han desenterrado cuerpos con su última vestimenta. En la loma de Los 12 Apóstoles, un hombre, de contextura grande, por ejemplo, se puso el día de su muerte un buso verde que ya está desteñido, pero cuya marca GAP se conserva casi intacta en donde se puede ver que la talla era XL.

En fosas vecinas la Fiscalía también encontró una camiseta con cuello verde, estampada con figuras geométricas, mangas cortas, además de dos calzoncillos de hombre, una correa azul tipo reata y un par de tenis cuya marca decía 'Sketch'.

Prendas encontradas en la loma de Los 12 Apóstoles, en la Comuna 13 de Medellín.

Las fotografías de los vestidos y objetos personales hallados, desgastados por el tiempo, cuya forma y color pudo haber cambiado por la corrosión y la tierra, son presentados periódicamente por la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía en la revista ‘Rastros’ y en su página web, en donde los familiares pueden hacer rastreos de lo que se ha encontrado en todas las regiones del país.

Las imágenes van acompañadas con una descripción del lugar donde fueron encontradas las prendas, junto con datos aproximados de la víctima como su edad, género, estatura, raza o información que resulte útil para su identificación. Esa revista es distribuida sin ningún costo en zonas donde las familias han denunciado casos de desaparición forzada

Si un familiar llega a reconocer alguno de los vestuarios, puede llamar a la línea de la Fiscalía 018000 916 999 para reportar el hallazgo. Luego debe trasladarse a una sede de la Unidad de Justicia y Paz, los investigadores le toman muestras biológicas que son analizadas y cruzadas con las de la víctima dueña de la prenda, para corroborar o descartar si se trata de la persona que se busca.

Vestigios del horror

Los últimos minutos de una persona pueden contarse a través de esas prendas, que hoy conforman los archivos del horror que tiene la Fiscalía. Si la ropa está desagarrada de determinada manera se pueden presumir casos de tortura. Hay casos tan dolorosos en los que las condiciones en las que se encuentra la ropa interior, por ejemplo, ha permitido investigar delitos de violencia sexual.

En la Finca la 35 de Fidel Castaño, en la vereda del Tomate, de San Pedro de Urabá, en donde la Fiscalía ha sacado de fosas ilegales más de 50 cuerpos y en donde las autoridades seguirán intensificando la búsqueda de desaparecidos, pues las evidencias y testimonios de desmovilizados dan cuenta de que era uno de los cementerios clandestinos preferidos por los paramilitares en Urabá, también se han encontrado elementos de las víctimas.

Un 'jean', sin talla ni marca, al que el entierro volvió amarillento, hace parte del caso 796 en El Tomate. De esas tierras de paramilitares también sacaron una correa de cuero, negra, que conservaba aún su herraje, unos tenis rojos con suela blanca, unos calzoncillos de hombre talla 12, marca Tango, y una prótesis dental.

De la Finca La 35 han sacado más de 50 cuerpos vestidos con prendas como estas.

Y al suroriente de Medellín, también en Antioquia, departamento en el que la Fiscalía ha desenterrado 1.026 cuerpos, la Fiscalía halló los restos de una joven de menos de 15 años, hincha del Nacional. La víctima fue desaparecida cuando el equipo paisa llevaba siete copas. La pulsera, que se encontró junto con su cuerpo en una fosa en el municipio de La Unión, tenía el escudo del conjunto 'verdolaga' rodeado por siete estrellas. En esa misma fosa estaba su buso azul con capota, una gorra de marca Nike, su ropa interior, el gancho con el que se cogía el cabello y un anillo de flor plateado.

Imagen tomada de la edición número 8 de la revista' Rastros' de la Fiscalía.

Como la pulsera del Nacional, las joyas y adornos revelan información importante de los muertos. En zona rural de Puerto Gaitán, en el 2010, encontraron un cuerpo con un collar tejido del que colgaba un crucifijo. En Puerto López (Meta), la víctima llevaba tres llaves de diferentes tamaños y una peinilla. A otra víctima desenterrada del corregimiento La Sierra, del municipio El Rosario (Nariño), le encontraron en uno de los bolsillos de un deteriorado pantalón, un encendedor rojo y una menta. Cada uno de esos objetos, tan personales, muestran comportamientos de los desaparecidos. Los investigadores dicen que les permiten confrontar con los familiares esa información única sobre las víctimas.

 

En otros casos los peritos corren con suerte y encuentran los documentos que portaban las víctimas. Así, por ejemplo, se entregó el cuerpo de José Antidio Toro en Putumayo, cuando se halló su carné de Indeportes y el certificado electoral, expedido en mayo de 1998, enterrado junto con su cuerpo en la finca Casabonita de Puerto Caicedo.

En ese mismo departamento en donde encontraron a Toro la Fiscalía estima que podría haber miles de cuerpos más que siguen enterrados, víctimas que aún no reciben un funeral digno de parte de sus familias. En ese departamento, en donde ya se han sacado más de 500 cuerpos, las prendas recuperadas cuentan historias macabras cometidas por los victimarios.

De fosas clandestinas, los investigadores han recuperado los vestidos de niños, una camisilla de bebé en la que estaba bordada la palabra 'Domingo', dos pantalones pequeños de color rosa pálido y escarpines. Las prendas estaban al lado de un cuerpo de una mujer de 29 años.

MILENA SARRALDE DUQUE

@MSarralde

milsar@eltiempo.com

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