¿El último 20 de julio de Colombia en guerra?

¿El último 20 de julio de Colombia en guerra?

Éxito de tregua de Farc es requisito para que negociaciones concluyan con un acuerdo de paz.

¿El último 20 de julio de Colombia en guerra?
19 de julio de 2015, 01:13 am

Este 20 de julio no será uno más en las conmemoraciones de la Independencia de Colombia. De alguna manera, mañana comienza a escribirse la historia de lo que puede ser el fin de 50 años de guerra con las Farc, o del último intento para lograr una salida negociada del conflicto armado interno más antiguo del mundo.

Para que ocurra lo primero, es decir, la paz con esta guerrilla, el Gobierno y las Farc deben superar en los próximos cuatro meses –plazo que se dieron para evaluar los progresos– dos desafíos mayúsculos: uno militar y uno político.

El desafío militar es impedir un hecho que rompa la tregua unilateral de la guerrilla, que comienza este lunes y que es el primer paso del desescalamiento del conflicto pactado por las partes el domingo pasado en La Habana. (Lea también: Farc dicen que esperan liberar este domingo al subteniente Moscoso)

La gran pregunta es cómo evitar, por ejemplo, lo que ocurrió en el Cauca el pasado 14 de abril, cuando en medio de una tregua unilateral las Farc mataron a 10 militares en lo que llamaron “una reacción legítima” al “asedio militar del Ejército”.

Sobre todo, cuando las Fuerzas Armadas deben seguir combatiendo delitos como el narcotráfico en corredores donde, además, hay presencia de otros grupos armados ilegales.

Precisamente, sobre el hecho en el Cauca, la Tercera División del Ejército dijo en su momento que el suboficial y los soldados muertos estaban “en operaciones de control territorial para garantizar la seguridad de la población”. (Lea: ¿Qué tenían las Farc en las hectáreas recuperadas por el Gobierno?)

El escenario hoy no es distinto. Incluso, el acuerdo del pasado domingo para agilizar las negociaciones en La Habana y desescalar la guerra en Colombia dice: “El Gobierno y sus instituciones, en cumplimiento de sus obligaciones constitucionales, continuarán garantizando la protección de todos los colombianos y el cumplimiento de la ley en todo el territorio nacional. El Gobierno continuará persiguiendo el delito y en ningún caso tolerará que ninguna organización al margen de la ley ejerza coerción sobre las comunidades mediante el uso de las armas”.

Es, bajo este marco, que las partes comenzarán a crear las condiciones para un cese bilateral y definitivo del fuego. Por eso, al menos en la primera etapa, el éxito del desescalamiento del conflicto recaerá directamente sobre las Farc.

Más aún si se tiene en cuenta que, como dijo el presidente Juan Manuel Santos, sus decisiones sobre una disminución en la intensidad de la guerra contra este grupo armado dependerán del cumplimiento de la tregua unilateral.

Precisamente, el excomandante de las Fuerzas Militares, general (retirado) Manuel José Bonnet afirma que “mientras no haya una orden presidencial el Ejército debe mantener sus operaciones”. (Lea: Entonces, ¿hora de acorralar a las Farc?)

Si las Farc cumplen la tregua, el Presidente, el Ministerio de Defensa y la cúpula militar podrían dar su primer paso hacia el desescalamiento. En el pasado intento fue el cese de los bombardeos.

Hacia adelante, la disminución de la intensidad de la guerra dependerá de qué tanto las Farc, como las Fuerzas Armadas, cumplan los pasos anunciados.

El nuevo ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, exnegociador del Gobierno en La Habana, y la nueva cúpula militar son, en principio, un factor favorable al nuevo intento de crear progresivamente las condiciones para un cese bilateral y definitivo del fuego.

Por el lado de las Farc, se espera que el desescalamiento esté acompañado de gestos humanitarios, como la entrega de los niños que están en sus filas, la ubicación de restos de secuestrados muertos y el fin de la extorsión.

El Gobierno, mientras tanto, contempla avanzar en la recuperación de restos de desaparecidos. Las Farc han hablado de la liberación de guerrilleros presos enfermos, pero este es un paso factible hacia el final de la negociación.

A destrabar el nudo

En todo caso, el cumplimiento de la tregua unilateral de las Farc y la reducción de la intensidad de la guerra de aquí a noviembre, mes que el Gobierno y la guerrilla se fijaron para hacer la evaluación del proceso de paz y determinar su viabilidad, es apenas una parte. La otra es el enorme desafío político que enfrenta el proceso de paz: la negociación del tipo de pena que pagarán los jefes de las Farc y otros actores del conflicto responsables de delitos graves.

La guerrilla está clara en que debe pasar por un mecanismo judicial, pero aún existen posturas muy distantes con el Gobierno sobre el tipo de pena efectiva que sus máximos comandantes deben cumplir.

En un intento por resolver este tema, que es decisivo para que el proceso de paz concluya o no con la firma de un acuerdo final, las partes inaugurarán a partir del jueves una nueva metodología que incluye la puesta en marcha de una subcomisión dedicada a buscar puntos de encuentro entre las propuestas del Gobierno y las Farc en materia de justicia.

Una reclusión especial en Colombia, y no en el exterior, por ejemplo, sería una posibilidad para una guerrilla que tiene como aspiración dejar las armas para hacer política. Es claro que esto se dificultaría enormemente con los jefes de las Farc fuera del país.

En todo caso, las definiciones en justicia son indispensables para avanzar hacia el cese bilateral y definitivo del fuego. De otra manera este no será posible, según ha dicho el presidente Santos.

Solo si este punto se resuelve, tendrá sentido la labor de las otras dos subcomisiones que trabajarán en paralelo: la del cese bilateral y dejación de armas –compuesta por cinco generales y una almirante activos y por jefes guerrilleros– y una nueva que se enfocará en las garantías de seguridad que el Estado dará a las Farc una vez que dejen las armas.

Esto último dependerá de lo que ocurra en La Habana en los próximos cuatro meses. Es claro que los negociadores entran a la fase más dura del proceso.

Pero la expectativa de las partes es que todo salga bien. Por eso, este 20 de julio podría quedar inscrito en la historia como el día en el que comenzó el fin del conflicto armado con la guerrilla de ‘Tirofijo’.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
En Twitter: MarisolGmezG