Justicia, el paso decisivo en el proceso de paz con las Farc

Justicia, el paso decisivo en el proceso de paz con las Farc

Se deben conocer las medidas para "máximos responsables" en delitos de lesa humanidad.

Justicia, el paso decisivo en el proceso de paz con las Farc
15 de julio de 2015, 05:21 am

Las últimas semanas han sido decisivas para la paz colombiana. Luego de múltiples tropiezos, tanto el gobierno como las Farc han dado pasos hacia un desescalamiento necesario y vital para firmar rápidamente un acuerdo. Las Farc plantearon un cese unilateral al fuego, que es importante, pero que debe estar acompañado de una verificación mientras se acuerdan los puntos que restan y se establece el mecanismo para resolver las salvedades de los tres primeros aspectos temáticos discutidos en la Habana.

El gobierno del presidente Juan Manuel Santos debe cumplir sus funciones constitucionales, sin perder de vista que existen todo tipo de enemigos a la paz, aún dentro de su propio gobierno. En este punto, cabe resaltar que el mismo Presidente se ha puesto en las últimas semanas al frente de la defensa del proceso de paz, publicitándolo. Sin embargo, aún con el optimismo frente a una salida del conflicto, el mensaje que queda después de escucharlo en su alocución en la cual explicitó el acuerdo de desescalamiento, es claro: si no se acelera y avanza rápidamente en los puntos que restan en la mesa se pueden complicar las cosas.

El siguiente paso será la justicia. Muchas voces se han pronunciado. La salida ‘a la colombiana’ tendrá que pasar por dos aspectos:

1. Definir la suerte de los guerrilleros y de los agentes del Estado que son “máximos responsables” en delitos de lesa humanidad, de guerra o genocidio. Esta definición será clave porque se sabrá si existe voluntad del gobierno y de la guerrilla para buscar una salida. Los maximalismos no sirven en esta instancia. Recordemos que estamos en un proceso de paz negociado, no en una política de sometimiento de justicia y paz como la que se aplicó al paramilitarismo en la década pasada.

No obstante la dificultad, se podría construir una respuesta jurídica “local” para saber qué tipo de penas alternativas se deben imponer. En ese caso, el camino de las penas será el que determine la dinámica del acuerdo en el marco de la justicia transicional. (Lea también: Gobierno y Farc acuerdan buscar 'sin demora' términos del cese)

Buscar penas alternativas a los responsables, no es amnistiar, ni indultar a nadie, pero tampoco es pensar que los máximos responsables tendrán necesariamente penas de prisión. Es sancionar con las herramientas de una justicia de excepción que busca que las partes reconozcan sus víctimas, que digan la verdad y que se garantice la no repetición como ha dicho hasta la saciedad la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Para que esto ocurra, las partes deberán pasar por la Comisión de la Verdad y Esclarecimiento para establecer sus responsabilidades y las sanciones no punitivas. Eso dignificaría a las víctimas.

2. Deberá definirse si el camino que se utilizará para enfrentar el punto de la “justicia” es el “Marco Jurídico para la Paz- Acto legislativo No. 1 de 2012”, que se incorporó en la Constitución Política de 1991 o si se dejará a un lado para buscar otra alternativa. En ese aspecto, el marco jurídico para la paz debe ser una referencia esencial para racionalizar las discusiones de justicia en la mesa, por ejemplo, debe tomarse en consideración que habrá tratamiento diferenciado en las penas para máximos responsables de las Farc y agentes del Estado por la comisión de delitos de lesa humanidad, guerra y genocidio; también que el Fiscal General de la Nación establecerá los criterios de priorización para el ejercicio de la acción penal de los máximos responsables, sin necesidad de ley estatutaria.

No obstante estas ventajas, el marco jurídico para la paz no debe ser la salida jurídica al proceso. La dificultad en su aplicación está en que debe ser reglamentado por una ley estatutaria aprobada por el Congreso y controlada previamente por la Corte Constitucional. El camino es bien difícil, no solo porque las Farc desconfían de esos órganos constituidos, sino porque el mismo gobierno no puede jugarse el proceso con dos instituciones que pueden ponerle zancadilla.

El proceso de paz con metas concretas debe preservarse y culminarse rápidamente para evitar más muertes inútiles, para entrar como país en una nueva dinámica social, donde los temas esenciales sean medio ambiente, salud y educación. Eso y solamente eso, nos permitirá enfrentar el porvenir como un Estado digno y, por encima de todo, no fallido.

FRANCISCO BARBOSA*
@frbarbosa74
margencultural.blogspot.com

*Ph D en derecho Público (Universidad de Nantes (Francia) y profesor Universidad Externado de Colombia