La puja a fondo de los extranjeros y locales por térmicas del país

La puja a fondo de los extranjeros y locales por térmicas del país

Crecimiento de demanda interna suscita movimientos de privados por producción de energía.

La puja a fondo de los extranjeros y locales por térmicas del país
7 de julio de 2015, 12:22 am

Detrás de la reciente decisión del fondo de capital colombiano Tribeca de vender el control accionario en Termocandelaria y Termobarranquilla (Tebsa), hay una estrategia de actores locales y extranjeros que quieren controlar una tajada de la generación de energía en el país.

Se trata particularmente de las plantas que operan a partir de fuentes de origen fósil (no hidráulico), como gas, fuel oil, diésel y carbón.

Y son un importante respaldo del sistema interconectado de energía, pues en tiempos secos, cuando los embalses de las hidroeléctricas llegan a sus mínimos, se prenden a todo vapor y evitan racionamientos de fluido eléctrico.

La construcción de buena parte de las térmicas se hizo tras el apagón de energía de 1992, que aún no se ha borrado de la memoria colectiva del país.

Termocandelaria está en Cartagena y Tebsa en Soledad (Atlántico), y al integrarse, por tener un dueño común, se convirtieron en el quinto generador de energía más grande de Colombia en términos de capacidad instalada.

De manera independiente, Termocandelaria posee una capacidad instalada de 314 megavatios y 6,8 por ciento del mercado.

Entre tanto, Termobarranquilla es la planta térmica más grande de la nación, con 791 megavatios de capacidad instalada y 17,2 por ciento del parque total.

Así las cosas, las dos empresas unidas representan 7,1 por ciento del total de la capacidad instalada de generación de energía (térmica más hídrica) y 24 por ciento de la térmica, que suma 4.591 megavatios.

Hoy, la capacidad instalada del país en energía son 15.489 megavatios, de los cuales el 29,6 por ciento (4.591 megavatios) es de origen térmico y el 70,4, hídrico (10.898 megavatios).

Los socios, detrás

Los compradores de las acciones de Tribeca en Termocandelaria y Tebsa fueron las sociedades matrices Vince Business Corporation, Moneda Internacional, Bancard International Investment y SCL Energía Activa (Sclea).

Detrás de la primera se encuentra Mercantil Colpatria, holding controlado por la familia Pacheco, socios del Banco Colpatria.

Mientras que tras Sclea se encuentra la empresa LarrainVial, una reconocida firma bursátil de Chile, y exejecutivos de AES Gener, dueña de la hidroeléctrica Chivor, en Colombia y cuya casa matriz está en EE. UU.

Sin embargo, como Sclea ya era socia de Termoyopal y Termovalle, alcanza con la compra a Tebsa y Termocandelaria con 1.340 megavatios de capacidad instalada y 29,1 por ciento de participación.

Según registros en Chile, la estrategia de Sclea para financiarse ha sido tan hilvanada como la compra de acciones de las cuatro térmicas colombianas e incluye rondas de financiamiento a través de fondos de capital.

En total, ha captado 600 millones de dólares destinados a sus negocios en Colombia y otras naciones de la región.

Sclea también ha apalancado sus fondos con organismos multilaterales como el Banco CAF y la Corporación Financiera Internacional (CFI), brazo del Banco Mundial que financia al sector privado y del cual obtuvo 25 millones de dólares en mayo de este año. Lo logró a través de Americas Energy Fund II.

“Hoy somos el operador térmico más grande de Colombia y en Perú estamos entre las tres generadoras más grandes”, afirmó Juan Alberto Fernández, el presidente de Sclea, durante una reciente intervención en Santiago de Chile.

Los planes del holding también apuntan a invertir para obtener rentabilidad en el corto y mediano plazo, pero efectuando expansiones de capacidad instalada.

“Un fondo de inversión no es como Endesa, que se puede pasar 10 años tratando de levantar un proyecto. Nosotros no podemos hacer eso”, afirmó Fernández, al diario La Tercera, de Chile.

Por ello, es probable que la permanencia de Sclea en las compañías colombianas esté entre 5 y 7 años.

“Este mercado es muy riguroso. El fondo tiene una década de vida: cinco años para invertir y otros cinco para desinvertir. Solamente puede haber extensiones de un año, previo acuerdo con los aportantes del fondo. El private equity es un negocio acotado en el tiempo”, explicó el directivo.

A Termovalle la compró en asocio con otras firmas colombianas por 20 millones de dólares, pero su salida debería darse por un monto muy superior.

Por lo pronto, se sabe que la venta del 60,7 de Termocandelaria Power, dueña del ciento por ciento de Termocandelaria y 57, 4 de Tebsa, le generó a Tribeca un múltiplo sobre capital invertido de 2,5 veces y una tasa interna de retorno bruta del 19 por ciento anual.

Apuesta por la ‘chispa’

SCL Energía Activa (Sclea), una de las empresas chilenas tras la propiedad accionaria de las térmicas colombianas, se expande en otros campos del sector de energía en el país.

La firma también está promoviendo la construcción del primer terminal de gas natural licuado de Colombia, a través de la Sociedad Portuaria El Cayao (Spec), con sede en Cartagena.

El proyecto está en fase de construcción y la chilena tiene el 49 por ciento de participación accionaria, mientras la colombiana Promigás tiene el fondo Barú Investment y otros minoritarios con el restante 51 por ciento.

La planta tendría una capacidad de 160.000 metros cúbicos de gas, suficiente para generar 1.000 megavatios.

Según información de Spec, se trata de una terminal que abastecerá las centrales de gas natural que respaldan el sistema eléctrico nacional.

La inversión ascendería a unos U$ 560 millones. Los socios, la banca y multila- terales la financiarán.

Otros jugadores del sector
Tres firmas tienen 36 % de la capacidad instalada

Otro de los jugadores del negocio de las térmicas es Celsia, sociedad controlada por el Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), dueño, entre otras firmas, de Cementos Argos y Bancolombia.

El ‘holding’ entró al negocio en el 2007, al comprar Termoflores. Hoy, controla la Zona Franca Celsia (antes Termoflores) y Meriléctrica, ubicadas, respectivamente, en Barranquilla y Barrancabermeja, y que tienen una capacidad instalada de 777 megavatios (16,9 por ciento del total nacional). Entre tanto, Emgesa cuenta con plantas con una capacidad instalada que representa 9,4 % del total nacional; y Gecelca (filial de ISA), 9,3.

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