Ventas ambulantes invadieron el norte de Bogotá

Ventas ambulantes invadieron el norte de Bogotá

En la capital hay alrededor de 47.800 vendedores informales. El Distrito gestiona programas.

Ventas ambulantes invadieron el norte de Bogotá
19 de junio de 2015, 10:16 pm

La política de gobierno de esta Administración no tiene como objetivo perseguir a los vendedores ambulantes. Al contrario, su gestión se encarga de ofrecerles alternativas económicas y generar ingresos a esta población con el propósito de que abandonen el espacio público.

A pesar de los múltiples intentos, el manejo que ha hecho el Distrito ha recibido una lluvia de críticas de parte de los bogotanos. “No creo que el espacio público haya estado tan invadido como ahora”, afirmó Mauricio Rico, director de la corporación de vecinos Corposéptima.

Las cifras hablan por sí solas, pues según los censos del Instituto para la Economía Social (Ipes), en Bogotá hay un número estimado de 47.800 vendedores informales, de los cuales 1.494 están en Suba, 608 en Usaquén y 2.284 en Chapinero.

No obstante, dicha entidad ha creado ferias comerciales temporales, artesanales y quioscos públicos para promover alternativas laborales. Además, la Secretaría de Gobierno (SDG) está trabajando con los informales: “se han creado comités con vendedores para organizar el espacio público y reconocer sus derechos”, dijo Inés Esther Esteban, directora de Apoyo a Localidades de la SDG.

La carrera 13 es uno de los puntos con mayor presencia de ambulantes. En ocasiones se ubican sobre la ciclorruta.

Otras de las cartas que se juega el Distrito es crear zonas de afluencia para reubicarlos, las cuales se llaman Zaert.

Por otro lado, las alcaldías locales se encargan de restablecer el orden en el espacio público, pero su cometido no se logra a cabalidad por fallas en la coordinación interinstitucional. “Falta una política más clara, un acompañamiento más fuerte de las entidades”, afirmó Julieta Naranjo, alcaldesa de Usaquén.

Así, mientras el Distrito asegura que hay avances para reducir este fenómeno, la comunidad dice lo contrario: “se han salido de control. Obligan a los peatones a pelear por el espacio”, trinó @garciaart3. Y @partyman escribió: “caminar por la calle 72 es una carrera de obstáculos”.

Efectos en la salud y en el bolsillo

Dos de los efectos negativos que traen las ventas informales a la ciudad se ven en lo económico y en la salud. Según el Ipes, son cerca de 47.800 vendedores informales que no tributan, lo que genera problemas en las arcas distritales. Por su parte, los comerciantes legales, que están sometidos a las cargas tributarias, compiten con precios que en la calle son más bajos.

De otro lado está la salud. Según Jaime Urrego, subsecretario distrital de Salud Pública, todo alimento que se consuma y que no tenga las condiciones mínimas es un riesgo por las Etas (enfermedades de trasmisión alimentaria).
El funcionario considera que el estado de los alimentos en la calle no es el óptimo, y aún así la gente sigue comprando.

Así luce la calle 125 con autopista Norte: caótica entre ventas ambulantes, bicitaxismo y carros mal estacionados.

Opiniones encontradas

Voces de los ciudadanos

Para Alberto Gaona, de Villa del Prado, la percepción de inseguridad en el Portal Norte subió; además, hay desaseo y riesgo por los tanques de gas. “Deberían reubicarlos en la Terminal del Norte cuando la construyan; que tengan un empleo digno, como dice la OIT”, concluyó. Mauricio Rico, de Corposéptima, señaló que no hay ciudad en el mundo que funcione sin ventas ambulantes, pero recalcó que se deben regular para evitar lo que hoy se vive. “Yo creo que en esta administración ha habido un incremento de ventas de una manera absurda”, dijo.

Informales opinan

Carmen Flor, representante de los vendedores del Portal Norte, dice que le gustaría verlos uniformados y con carné: “Los que estamos en el espacio público lo hacemos por falta de oportunidades”, aclaró.

Frente a la posibilidad de formalizarse, varios vendedores dicen que lo harían si el Distrito crea políticas claras al respecto y, sobre todo, si los lugares de reubicación garantizan las ventas para ellos. “Si el lugar acredita las ventas, pues listo. Pero somos miles y falta mucha organización”, concluyó Henry Hernández, vendedor hace 30 años.

Alcaldes se defienden

Marisol Perilla, alcaldesa de Suba, dice que las ofertas del Ipes no llenan las expectativas de los vendedores. Para Julieta Naranjo, alcaldesa de Usaquén, falta una política más clara de recuperación del espacio público, con acompañamiento de todas las entidades. Mauricio Jaramillo, alcalde de Chapinero, aseguró que unos 800 informales han sido vinculados a programas con el Ipes. 

Los alrededores de Unicentro (carrera 15, entre calles 123 y 127) han sido invadidos por ventas callejeras.

Todavía están regulando las Zaert

Según el Dadep, por el decreto 456, el cual dicta el marco regulatorio del aprovechamiento económico del espacio público, está trabajando en la creación de la normatividad para el aprovechamiento regulado del espacio público. La organización de las zonas de aprovechamiento económico reguladas temporales (Zaert), que hacen parte del proceso, permitirá que los vendedores se formalicen y sean reubicados. “Las estamos reglamentando. Trabajamos con el Ipes en el primer piloto de este modelo en San Victorino”, informó el Dadep.

REDACCIÓN EL TIEMPO ZONA