Dow Química deberá pedir perdón por grave daño ambiental en Cartagena

Dow Química deberá pedir perdón por grave daño ambiental en Cartagena

La Corte Constitucional resolvió una tutela por derrame en 1989 que mató a miles de peces.

Dow Química deberá pedir perdón por grave daño ambiental en Cartagena
1 de junio de 2015, 05:31 am

La Corte Constitucional resolvió una tutela por uno de los más grandes daños ambientales que sufrió la bahía de Cartagena el siglo pasado y de la que fue culpable la firma Dow Química.

El hecho ocurrió el 19 de junio de 1989 y como consecuencia del derrame de un compuesto llamado Lorsban, miles de peces murieron por la contaminación generada por la expansión del químico en el agua.

A la par con el desastre ecológico, los pescadores se vieron afectados con el accidente industrial que generó el derrame de 238 kilos del líquido en por lo menos un radio de 600 metros. A raíz de esto, el 27 de julio de ese año, la Fundación para la Defensa del Espacio Público, Fundepúblico, instauró una acción popular en contra de Dow. En la petición solicitaba que se condenara a la firma por los perjuicios generados.

El proceso apenas fue abierto el 30 de julio de 1991. El juez de la causa ordenó que se practicaran las pruebas y los peritajes correspondientes, y comenzó la puja en los estrados por determinar responsabilidades y solo hasta el 29 de junio de 2012 hubo fallo.

El Juzgado Cuarto del Circuito de Cartagena sentenció que la compañía Dow Química era la culpable por el vertimiento ocurrido 23 años atrás.

En el proceso se recibieron las declaraciones de Manuel Rodríguez Becerra, gerente general del Inderena para la época, quien señaló que los manglares (donde se produjo el derrame) juegan un papel importante en la cadena alimenticia de la vida acuática y son fundamentales para el equilibrio del ecosistema.

Para calcular la magnitud del daño se tuvo en cuenta lo que en su momento pagó la firma, a manera de indemnización, a los pescadores afectados. El apoderado judicial de la firma reconoció haber pagado aproximadamente diez toneladas de pescado contaminado con la sustancia química.

Un tercer punto que se tuvo en cuenta fue el informe rendido por los expertos del Inderena frente al derrame ambiental. Dicho documento fue objetado por el abogado de la firma.

Con estas pruebas, el juez consideró que se “sufrió una pérdida ecológica innegable con la contaminación y que se vio representada no solamente en la población efectiva de especies de peces muertos, sino además en la pérdida, a futuro, del potencial reproductivo o regenerador de las mismas, lo que indudablemente influyó negativamente en el ecosistema del cuerpo de agua afectado”.

Aunque la sentencia ordenó el pago de perjuicios a la ciudad por los daños causados, no se estableció que la firma tuviera que hacer correctivos en las instalaciones toda vez que después del incidente se hicieron los arreglos correspondientes.

La firma, sin embargo, apeló el fallo y el expediente llegó a la Sala Civil,  Familia del Tribunal de Cartagena. Esta instancia tumbó la sentencia proferida por el Juzgado y dejó sin piso la condena.

En fallo del 18 de abril de 2013, los magistrados argumentaron su decisión explicando que Dow Química adoptó las medidas para solucionar el problema de contaminación, tales como la recolección de peces muertos; que el Inderena levantó la medida de emergencia ambiental, y que la indemnización debía buscarse por otra vía jurídica y no mediante una acción popular.

Ante el revés, Fundepúblico presentó una tutela en contra de la decisión del Tribunal y el expediente pasó a manos de la Corte Constitucional.

En uno de los apartes de la ponencia del magistrado Jorge Iván Palacio se describe que si bien la empresa hizo los correctivos al complejo industrial, eso no constituía parámetro para determinar la magnitud del daño ambiental como lo valoró en su momento el Tribunal de Cartagena.

“Por el contrario, deben resaltarse las múltiples pruebas que daban cuenta del precario estado de la infraestructura de la planta de insecticidas de la Dow Química en el momento del siniestro”, dice la Corte.

La toxicidad del Lorsban también fue considerada por el alto tribunal y recordó que para la fecha del accidente industrial ya existían serios indicios científicos acerca de su peligrosidad.

De hecho, Dow Química Europa advirtió que el clorpirifo, uno de los ingredientes activos de Lorsban, es altamente tóxico para los peces. En sentido similar hubo un pronunciamiento de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos.

Partiendo de estos estudios y los demás peritajes de los que hace parte el expediente, la Corte consideró que tanto la firma demandada como el Tribunal de Cartagena “yerran al aseverar que un daño ambiental como el que resulta por el vertimiento de un pesticida en un cuerpo de agua es un simple ‘incidente’ que solo produce efectos inmediatos representados en la muerte de algunos peces, pero no trasciende en el entorno natural aledaño, ni tampoco en el tiempo”.

Así las cosas, La Corte dejó en firme la sentencia del Juzgado y desestimó lo resuelto por el Tribunal. Pero, además, en la providencia se le ordena a la firma que debe pedir perdón a los pescadores de la zona en un acto público donde reconozca las fallas humanas e institucionales que provocaron el derrame de 1989.

La decisión también pide que se investigue al Juez Cuarto, “cuyo despacho demoró más de dos décadas para proferir el fallo”, por lo que a consideración del alto tribunal afectó la resolución oportuna y eficiente de la demanda.

JUSTICIA