Los pros y contras de la Ocde

Los pros y contras de la Ocde

Mañana empieza foro del club al que quiere entrar Colombia. Expertos le dan zanahoria y garrote.

1 de junio de 2015, 03:32 pm

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) evalúa los sistemas escolares (Pisa), hace estudios sobre el consumo de alcohol de los jóvenes, elabora listas negras de los países fiscales, con Suiza al frente, estudia las desigualdades y hace previsiones de crecimiento.

Así es hoy el organismo al que quiere ingresar Colombia y que mañana y pasado mañana estará en el foro anual que organiza y que, además de convocar un desfile de personalidades del mundo, emite conclusiones que se vuelven mandato para los 34 gobiernos que integran ese club y para muchos otros países, aunque aún no hagan parte de él.

"Actualmente, la Ocde es más pertinente, tiene mayor impacto, quizá porque hemos identificado mejor lo que interesa a nuestros miembros", dice Ángel Gurría, secretario general del organismo.

Agregó que "las investigaciones que hacemos están destinadas a servir a las políticas públicas, y no a seminarios o discusiones políticas".

Lo cierto es que los gobiernos escuchan las recomendaciones de la Ocde, pero tampoco le faltan los críticos. Por ejemplo, al final del verano 2014, la atmósfera era irrespirable en Atenas, Grecia y sus acreedores se refugiaron en la Ocde para negociar. En febrero de 2015, cuando la izquierda radical Syriza llegó al poder, consultó a la Ocde.

El poderío de la institución se refleja también en su presupuesto, el cual, en 2014, fue de 357 millones de euros. Con sus recursos, contrata gabinete de asesoría privada, propone misiones cortas y bien pagadas: hasta 6.800 euros por mes para un "analista de políticas energéticas" con una experiencia mínima de 3 años, exentos de impuestos. Al jefe del organismo es remunerado con 200.000 euros.

Dentro de las políticas que defiende la Ocde están la de la justicia fiscal, por lo que un país como Colombia, que estrá dentro del grupo de los que aspiran a entrar, junto con Costa Rica, intentan hacer una reforma tributaria que se oriente en este sentido.

Cada vez más los países emergentes intentan entrar. Por ejemplo, Estonia, Chile, Israel y Eslovenia se han sumado a sus filas, mientras que Brasil, China e India son consultados.

Pero "el mundo según la Ocde" no siempre convence. Los tests Pisa realizados regularmente sobre las competencias escolares de los jóvenes de numerosos países son polémicos. El año pasado, universitarios de todo el mundo publicaron en The Guardian un artículo de opinión contra los test a los que tildan de utilitaristas y demasiado cuantitativos.

"No entendemos cómo (la Ocde) se ha podido convertir en árbitro de los fines y los medios de la educación en el mundo", en vez de la Onu o la Unicef, lamentaron. Tampoco gusta que la Ocde pilote las negociaciones internacionales contra el fraude y la optimización fiscal. "El proceso tiene un sesgo" a favor de los países ricos, dice Manon Aubry, de la ONG Oxfam France. "Los países en desarrollo no están implicados en las negociaciones, y ya se sabe que cuando uno no se sienta a la mesa, acaba en el plato".

 

AFP