¿Matar la gallina de los huevos de oro?

¿Matar la gallina de los huevos de oro?

Venta de Isagén despierta dudas sobre ceder un activo importante para el futuro.

¿Matar la gallina de los huevos de oro?
19 de mayo de 2015, 11:03 pm

La modorra del puente festivo, arropada en la gélida tarde, pasa bañada por la lluvia. Pasan, como la letra del canto de Piero, las noticias con las que culminó la semana de mayo, escritas en diarios impresos y, otras, en los pantallazos de las redes sociales, internet y noticieros televisivos. En medio de las recordaciones de los festejos marianos, de San Juan Bosco, María Auxiliadora y de apariciones de Fátima, se escurren noticias de asuntos no tan santos –demoníacos, diría cierto personaje– como la del sexo con robots que gimen y sudan o la de la los “polvos mañaneros de los caballeros”, la disputa de los embriones congelados de Sofía Vergara, seguidas de la suspensión de las aspersiones con glifosato y, por supuesto, las noticias sobre los vaivenes de la política, como el descache del Fiscal, que solicitó hundir la reforma de ‘equilibrio de poderes’, invocando la conveniencia de una asamblea constituyente para restablecer el juicio perdido de la Rama del Poder Judicial, suscitando la reacción de las colectividades de la Unidad Nacional y de la oposición cerrera del uribismo, que, haciendo causa común, respaldaron al Gobierno y la reforma que entra en la recta final en los escenarios del legislativo. Por supuesto, desde la zurda se supo la noticia de la oficialización del ungimiento de Clara López como máxima autoridad del Polo.

El 'tutifruti' noticioso, debidamente ordenado en las respectivas secciones de los diarios y revistas, también trajo las referencias sobre los acontecimientos deportivos. El espectáculo bochornoso en el santuario del fútbol argentino (el papa Francisco debe estar acongojado), la eliminación del Real Madrid (los separatistas deben estar felices), la apabullada de Millos al rojo Santa Fe y los anuncios del retiro del keniano con más carreras de largo aliento ganadas… y no podían faltar las columnas de los opinadores porfiando en sus posturas de hace años conocidas y de otros que reclaman que este gobierno haga con las regiones lo que ellos, como ministros, les negaron. Ah, hablando de ministros, la reconciliación entre el vicepresidente Germán Vargas Lleras y el ministro de Hacienda, después de un rifirrafe de trinos por la plata de las megaobras de las carreteras, también fue noticia. “Lavaron la ropa sucia en casa”, se tomaron la foto y sonrientes hicieron las paces (hasta el próximo desembolso, dicen los conocedores).

Entre todos los rollos de acontecimientos relatados, tanto en editoriales, comentarios y registros noticiosos, ocupó buen espacio lo relativo a la venta de la empresa de energía eléctrica Isagén. El negocio sobre el activo público, como se sabe, remonta la cifra de los billones. El proceso ha estado sometido a agrias discusiones, lleno de sobresaltos de decisiones judiciales e interrogantes sobre la conveniencia de la venta (privatización) de una empresa que produce ganancias al Estado.

Así, pues, más allá de los argumentos de vender un activo para cambiarlo por otros activos (dicen que es la plata que se necesita para darles reactivación a los proyectos viales que pongan al país en mejores términos de competitividad) no menos importante es la duda que se despierta con respecto a la viabilidad de vender un activo de futuro (la energía eléctrica es la que reemplazará los combustibles fósiles) por unos activos que estimulan el uso del automóvil que, como se sabe, es movido por combustibles que producen gases de efecto invernadero. Como quien dice, privatizar un activo de energía limpia por activos que llenará las carreteras de automóviles que contribuyen al aumento de la fiebre planetaria. ¿Estará el Gobierno matando la gallina de los huevos de oro?


Héctor Pineda

tikopineda@gmail.com