Frígidas

Frígidas

Con evidencia científica, se demostró que no existen las mujeres frígidas. Solo hombres ignorantes.

Frígidas
18 de mayo de 2015, 02:01 am

Leo la prensa norteamericana y encuentro en todos lados noticias de mujeres empoderadas. ‘The New York Times’ publica una historia sobre la creciente ola de mujeres mayores de 35 años que deciden tener bebés sin estar casadas. Mujeres con más educación y más recursos que el promedio, que escogen deliberadamente la maternidad solitaria como una vía legítima para formar sus propias familias. No necesitan hombres, ellas se bastan solas.

Después leo que Chelsea Clinton modera en Marruecos una discusión sobre empoderamiento femenino, mientras que, de manera casi simultánea, su madre, Hillary Clinton, pronuncia uno de los discursos más inteligentes sobre la inmigración en los Estados Unidos. Hillary se perfila como la primera mujer en llegar a la presidencia de Estados Unidos en casi 250 años de historia, y por eso se la está jugando toda con los latinos.

Al otro día me encuentro con otro par de mujeres que también están haciendo historia: la presidenta de la Reserva Federal y la directora del Fondo Monetario Internacional, Yanet Jellen y Christine Lagarde. Durante una conferencia en Washington, las dos mujeres hablaron del futuro de la economía mundial y, en particular, del alto nivel de las acciones, lo que derrumbó en un par de minutos los precios de algunas compañías, en especial las tecnológicas.

Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, la canciller alemana, Ángela Merkel, se reunía con Vladimir Putin para conmemorar los 70 años del fin de la II Guerra Mundial. Su intención, supone la prensa inglesa, es tender puentes con el Kremlin tras el distanciamiento por el tema de Ucrania y las sanciones de la Unión Europea en materias financiera, económica y militar.

Finalmente, encontré noticias sobre Sofía Vergara, otra de las mujeres más empoderadas. La colombiana está en toda la prensa norteamericana porque acaba de lanzar su última película, en compañía de la también actriz Reese Whiterspoon, que hoy se proyecta en todas las salas de cine de Estados Unidos.

Pero si algo me ha parecido verdaderamente representativo del nuevo poder femenino es un documental muy comentado sobre el sexo femenino (vea el tráiler en este enlace: https://vimeo.com/32292858). Dura 1 hora, 40 minutos, y es todo un fenómeno en Apple TV. Su productora es Trisha Borowicz, una brillante bióloga científica que ha dedicado toda su vida a estudiar el orgasmo femenino, cansada de tantos malos polvos.

Con una fabulosa narrativa visual, Borowicz logra lo que parecía imposible: sacudirse 2.000 años de machismo de encima y demostrar con evidencia científica que no existen las mujeres frígidas. Todo lo contrario: lo que existe son los hombres ignorantes o malos amantes.

El documental está despertando una revolución silenciosa. Y es que nada nos desvela más a las mujeres del planeta que el tema de la anorgasmia. Todas creemos en algún momento de la vida que somos incapaces de tener un orgasmo. Sentimos una enorme vergüenza y hasta pensamos que somos defectuosas de fábrica. Y entonces fingimos. Y entonces mentimos. Todo por culpa de la supuesta frigidez, ese lapidario concepto que se inventaron los hombres para esconder sus propias incompetencias amatorias.

Borowicz logra quitarnos esa lápida de encima y prueba, con varios estudios científicos, que la frigidez no es un problema de los órganos genitales de las mujeres. La frigidez no existe. Es un término que se inventaron los hombres para mantener la conveniente misoginia de Aristóteles y Agustín por otro par de centurias más. Es la más poderosa arma del machismo y, a la vez, su mayor poder sobre nosotras.

No hay derecho a que hasta los columnistas que escriben sobre sexo sean hombres que se hacen pasar por mujeres. Sus columnas –generalmente las más leídas de nuestros periódicos– son una completa farsa: hombres que firman con seudónimo de mujer. ¡Hasta el derecho de escribir sobre nuestro propio sexo nos han usurpado!

Gracias a las redes sociales, ahora podemos conversar libremente. Por fin estamos en territorio femenino. Todos los estudios demuestran que las mujeres somos las grandes protagonistas de estas plataformas. Ya somos mayoría en Facebook, Tumblr, Pinterest, Instagram y Twitter, según las estadísticas de Nielsen y el centro de investigaciones Pew Research, en Estados Unidos. Y no solo somos más: también las utilizamos más, participamos más, interactuamos más y leemos más que ellos.

Ellos, en cambio, dominan ‘las otras redes sociales’: Pornhub, Youporn, Xvideos y una extensa gama de sitios de intercambio de pornografía. Miren las estadísticas de internet. Existen más de 4 millones de páginas pornográficas en el mundo, 68 millones de buscadores de porno, 1,5 billones de descargas pornográficas al mes y 72 millones de usuarios mensuales, la gran mayoría hombres (http://internet-filter-review.toptenreviews.com/internet-pornography-statistics.html).

No es que tenga nada contra el porno, pero sin duda está destruyendo la imagen mental de lo que es el sexo con una mujer.

¿Quién dijo que a nosotras nos gusta el sexo violento, ultrajante, denigrante, inmediatista, sin ningún tipo de seducción ni palabras bonitas? ¿En serio piensan los hombres que a nosotras nos excita ver unas cámaras enfocadas en unos culos y unas tetas grandes?

Por fortuna, las mujeres estamos ante un nuevo mundo que nos empodera. Gracias a la libertad de las redes sociales, tenemos un espacio donde nuestras opiniones se expresan sin edición masculina.

Ya es hora de quitarnos ese yugo de encima. Por fin tenemos voz. Y por fin tenemos, también, la prueba reina de que el mejor orgasmo está únicamente en nuestras manos: Science, Sex and the Ladys; the True Story about Female Orgasm.

Ilustración: Juanfelipe Sanmiguel

PAOLA OCHOA
Pochoawashington@gmail.com
@PaolaOchoaAmaya