El 'novelón' tras el polémico regreso de Alberto Rojas a la Corte

El 'novelón' tras el polémico regreso de Alberto Rojas a la Corte

El magistrado salió del alto tribunal en junio de 2014 y vuelve 11 meses después.

El 'novelón' tras el polémico regreso de Alberto Rojas a la Corte
17 de mayo de 2015, 02:09 am

Alberto Rojas Ríos estaba tan seguro de que volvería a su silla en la Corte Constitucional que ni siquiera fue a recoger los cuadros ni el fino tapete del despacho que en los últimos 11 meses ocupó como encargada Martha Sáchica, secretaria general de esa corporación.

El lunes pasado, una sala integrada por cuatro conjueces y una magistrada titular, que salvó voto, ordenó reintegrar, en un término de 48 horas, a Rojas Ríos a su cargo. La orden finalmente se cumplió el viernes pasado, cuando el magistrado regresó al Palacio de Justicia sin mayores protocolos. Sáchica, a su vez, regresó a la Secretaría que ocupa desde la creación de la Corte, en 1991.

Su triunfo jurídico, que aún no es definitivo, en el Consejo de Estado no solo lo alegra a él. También implica un respiro para su cuestionado colega Jorge Ignacio Pretelt, quien en el año largo que estuvo Alberto Rojas hasta su sorpresiva salida, en junio del año pasado, hizo llave con él en varias posiciones que generaron polémica.

Rojas salió de la Corte hace 11 meses, por una decisión de la Sección Quinta del Consejo de Estado, que declaró nula su elección. Con ponencia de la magistrada Lucy Jeannette Bermúdez, se determinó que el mismo Consejo de Estado había violado su propio reglamento en la postulación de Rojas, pues varios consejeros de manera pública habían anunciado que apoyarían su candidatura a la Corte.

Aunque la violación del reglamento se dio, pocos le apostaban a que la misma corte que permitió su elección en el Senado descabezara a su candidato por un pecado relativamente venial. Pero así ocurrió y desde entonces el jurista, nacido en Pereira y que hizo carrera como defensor de investiduras de congresistas demandados, se jugó una estrategia de varias cabezas que le va dando resultados.

Sus detractores, que no son pocos, le reconocen que, a diferencia de otros magistrados de altas cortes, no intentó dilatar el cumplimiento de la sentencia con recursos jurídicos rebuscados.

Rojas se fue, pero entabló una demanda de nulidad que fue negada en julio pasado por improcedente.

Pasó entonces a una tutela, que fue negada también, esta vez por una sala de conjueces de la Sección Primera. Entabló un recurso de apelación, que es el que lo tiene de nuevo como magistrado de la República.

Así, mientras se fallaba el caso, se decretó una medida cautelar que frenó el proceso de reemplazo de Rojas, que también debía hacerse en el Consejo de Estado. Por si acaso, Rojas se había inscrito de nuevo para la postulación.

La ponencia que la magistrada Sandra Lizeth Ibarra llevó a la Sala negaba la apelación de la tutela y, con ella, el regreso de Rojas. Pero fue derrotada por los votos de los cuatro conjueces en una decisión que, de nuevo, fue demandada.

En lo que podría ser considerada una novela judicial, la misma magistrada que lideró el fallo que declaró nula la elección de Alberto Rojas pide que se declare nulo todo lo actuado por los conjueces de la apelación de la tutela.

Su argumento es que la selección de los conjueces fue “extraña”, pues la llevó a cabo un consejero de Estado, Gerardo Arenas, que tuvo que declararse impedido en el caso porque en el 2013 fue uno de los que apoyaron la candidatura de Rojas Ríos. “La participación (de Arenas) en la diligencia está viciada de nulidad y de paso, las actuaciones que le siguieron a esa diligencia (...) Tamaña irregularidad constituye una violación a la garantía fundamental del debido proceso”, dice la nueva demanda de nulidad.

Rojas está de regreso. Los que conocen la Corte dan por descontado que se apartará del bloque mayoritario que insiste en la salida de Jorge Pretelt por el escándalo de Fidupetrol, que por cierto lo toca tangencialmente.

Él estuvo en la Sala de selección que escogió la tutela de Fidupetrol para estudio en la Corte. De hecho, ya tuvo que ir a dar su versión de esos hechos a la Comisión de Acusación, en el caso contra su colega Pretelt.

JUSTICIA
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