Estreno de 'La montaña mágica'

Estreno de 'La montaña mágica'

La Orquesta Filarmónica de Bogotá estrenó recientemente esta obra de Andrés Sánchez.

Estreno de 'La montaña mágica'
14 de mayo de 2015, 12:17 pm

La Orquesta Filarmónica de Bogotá (OFB), dentro de su repertorio de estreno para este año, presentó en abril en el auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional la obra ‘La montaña mágica’, del compositor, arreglista y contrabajista Andrés Sánchez Angarita.

El artista, que en 1985 inició estudios de contrabajo en el Conservatorio de la Universidad Nacional, se desempeña actualmente como contrabajista de la Filarmónica, y ha hecho aporte significativo a la música sinfónica nacional y a la denominada nueva música colombiana.

Por ejemplo, su obra ‘Tierras olvidadas’, estrenada por la Orquesta Sinfónica de Colombia hace algunos años, obtuvo mención honorífica en los premios nacionales de composición musical. En 2008, Andrés Sánchez acarició el Premio Grammy Latino, en la categoría mejor álbum instrumental otorgado a la Filarmónica, gracias a los arreglos orquestales que hizo a los temas ‘La ruana’, de Luis C. González y ‘La guabina chiquinquireña’, de Alberto Urdaneta.

Además, Sánchez Angarita se ha desempeñado como profesor de la escuela de música de la Orquesta Sinfónica Juvenil, y como catedrático y contrabajista de la Sinfónica del Tolima, en el Conservatorio de Ibagué.

El ambiente musical de su nueva obra, ‘La montaña mágica’, es vanguardista, con momentos experimentales, envolvente y expectante, pero también armónica y apacible. Al describir la instrumentación de su obra, el compositor manifiesta: “En el primer movimiento, ‘La noche en el bosque’, violonchelos y contrabajos contrastan con destellos de arpa e intempestivas entradas de piano. Luego, los clarinetes, el fagot y el contrafagot intervienen de manera espectral y las cuerdas preceden con el desarrollo del leit motiv, en forma fugada, para finalizar el movimiento con la cuerda baja de forma suspendida”.

En el segundo movimiento, ‘Camino a la cima”, la orquesta entra en un fortíssimo que se resuelve en un ostinato a cargo de los vientos, que concluye con metales y timbales, después de la alusión al empeño de repetir lo mismo. Para superarlo, en el tercer movimiento, como si aludiera al posconflicto, hay un cambio significativo en la ‘Danza de las moyas’.

En su desarrollo las cuerdas toman la iniciativa, evocando a Juan Sebastián Bach. El episodio se resuelve con un solo de arpa que anuncia la cadenza del primer violín, interpretado virtuosamente por el Concertino de la Orquesta, el maestro Luis Martín Niño. Andrés Sánchez señala que esta cadenza, sui géneris por su extensión, fue escrita especialmente para Niño, en el momento cumbre de la obra.

Finalmente, el cuarto movimiento cierra con la ‘Arditación finale’. El conflicto se resuelve con el solo de viola y piano, para enlazar con una danza en un compás de cinco cuartos.

Jorge E. León Pineda