Bogotá 2025, laboratorio de paz

Bogotá 2025, laboratorio de paz

Confianza y ética superior, necesarias para llegar a acuerdos colectivos por el bienestar general.

14 de mayo de 2015, 01:37 am

Varias lecciones quedan de la primera fase del ejercicio de ‘Bogotá, Escenarios 2025’, que convocaron la Cámara de Comercio y la Alcaldía de Bogotá, con el objetivo de movilizar a un grupo de líderes de diversos sectores de la ciudad para que en forma colectiva y corresponsable adquiriéramos un mejor entendimiento sobre las fuerzas que determinan nuestro presente y nuestro futuro, así como las estrategias que podríamos concebir ante los desafíos más apremiantes de la ciudad.

Aun en un grupo tan diverso como el convocado (estudiantes, empresarios, líderes sociales, servidores públicos, profesores universitarios, artistas) hubo acuerdo sobre un mensaje principal: Bogotá solo saldrá adelante si sus habitantes avanzan hacia una mentalidad que concibe la ciudad como un territorio propio que debemos cuidar y en el que colaboramos en torno a unos objetivos concretos que generan bienestar colectivo.

Para ello, resulta imprescindible concertar una agenda compartida, incluyente y vinculante, emprendiendo un esfuerzo prolongado y superior al periodo electoral que se avecina.

Los escenarios posibles se enfocan en narrar lo que podría ocurrir en la ciudad a partir de la ausencia de liderazgo (llamada ‘paso de los cangrejos’), del liderazgo desde la sociedad civil (‘vuelo de los gansos’) y del liderazgo desde las instituciones (‘panal de abejas’). En las fases siguientes analizaremos las implicaciones de cada uno de ellos, para acordar el tipo de decisiones colectivas que propondremos al gobierno local, los gremios, las instituciones educativas, los empresarios, los jóvenes, para que podamos pasar del análisis a la acción.

Si queremos avanzar, requerimos entonces de una masa crítica de líderes que de forma corresponsable asuman sus obligaciones frente a la ciudad y reemplacen la polarización por el debate constructivo y la parálisis por la acción transformadora.

El ejercicio demostró que las inevitables diferencias de opinión no son un obstáculo insalvable para trazar una agenda compartida. El país necesita urgentemente un nuevo diálogo, una nueva manera de enfrentar los retos de nuestro propio desarrollo. La mayoría de los colombianos esperamos que se lleven a buen término las negociaciones con la guerrilla, pero también sabemos que la construcción de la paz va más allá, y por tanto vamos a tener que dialogar sobre, por ejemplo, los paradigmas del uso adecuado de las tierras, o las implicaciones de la reconciliación nacional, o la responsabilidad colectiva para crear nuevos modelos productivos que generen mayor riqueza regional, o sobre la tremenda crisis de valores que nos está carcomiendo.

Por esta razón estamos convencidos de que este proyecto es un buen ejemplo de un laboratorio regional de paz, de diálogo constructivo, en el cual se están creando las condiciones de confianza y ética superior necesarias para llegar a acuerdos colectivos que nos garanticen un mayor bienestar general.

Así lo recomendó Rousseau en El contrato social: “Mientras que varios hombres reunidos se consideren como un solo cuerpo, no tienen sino una sola voluntad, la cual se refiere a la conservación común y al bienestar general. Entonces, todos los asuntos del Estado son sencillos y vigorosos. No existen intereses contradictorios pues el bien común se muestra evidente en todas partes. Por eso, cada uno de nosotros debe poner su persona y todo su poder a la suprema dirección de la voluntad general y actuar como parte indivisible de un todo”.
Gustavo Mutis es presidente del Centro de Liderazgo y Gestión.

GUSTAVO MUTIS
Centro de Liderazgo y Gestión