¿Qué hay detrás del sorpresivo apoyo de Uribe a Santos?

¿Qué hay detrás del sorpresivo apoyo de Uribe a Santos?

Uribistas dicen que el respaldo a "rectificaciones del Gobierno" no significa cambio de discurso.

¿Qué hay detrás del sorpresivo apoyo de Uribe a Santos?
27 de abril de 2015, 01:00 pm

La petición del expresidente Álvaro Uribe de respaldar los planteamientos sobre cese bilateral y justicia -que realizó el pasado viernes el presidente Juan Manuel Santos-, sorprendió por el cambio en el tono discursivo del exmandatario, quien es el mayor opositor del proceso de paz.

En dos videos, Uribe advirtió el pasado sábado que “ha habido dos rectificaciones del Gobierno que se deben apoyar”, una de ellas es que no negociará el cese bilateral, y la otra, que habrá cárcel para los cabecillas de la guerrilla.

El expresidente se refirió a una afirmación del Jefe de Estado durante la instalación del seminario Justicia Transicional y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en Cartagena, en donde dijo: “La justicia transicional, por encima de todo, es justicia”. Agregó, además, que el mensaje en la mesa de conversaciones “ha sido contundente, no puede haber paz con impunidad”.

Uribe dijo que apoya esa afirmación, que a su juicio expresa la necesidad de imponer penas de cárcel para los cabecillas de las Farc porque “de lo contrario se viola la ley y se da mal ejemplo”.

Para los seguidores de Uribe, el mensaje del exmandatario no representa un cambio de discurso sino una reafirmación de lo que siempre ha defendido.

“Genéricamente, Santos siempre ha dicho que habrá paz sin impunidad, pero lo que estamos apoyando es que diga que habrá penas privativas de la libertad para responsables de crímenes atroces”, advirtió el senador del Centro Democrático Alfredo Rangel.

Por su parte, el senador Ernesto Macías considera que el Presidente "por fin está oyendo o corrigiendo" lo que el uribismo siempre ha dicho.

Desde el Partido de La U, el senador Armando Benedetti asegura que la posición de Álvaro Uribe podría demostrar que “el proceso está en una etapa donde no tiene marcha atrás”.

En cambio, en opinión del analista Juan Manuel Charry, Uribe “aprovechó” estratégicamente estos puntos planteados por Santos, para demostrar que “es menos beligerante”.

Desde la ruptura de la relación política, el expresidente ha enviado fuertes declaraciones en contra del Jefe de Estado y en el tema de justicia ha dicho que el proceso que adelanta el Gobierno con las Farc, podrá llevar a la impunidad.

El choque de posturas se hizo de nuevo evidente el pasado 14 de abril, cuando 10 soldados murieron tras un ataque de las Farc. Uribe pidió suspender los diálogos de paz y envió aseveraciones en contra de las negociaciones en La Habana.

Santos, por su lado, sin aludir al exmandatario ni al Centro Democrático de manera explícita, pidió que no se utilizara la muerte de los soldados para hacer política y advirtió que “es muy fácil seguir hablando de guerra sentados en un escritorio o desde las 'trincheras' de las redes sociales”.

Luego de ese ataque, el Presidente también ratificó su postura sobre el cese bilateral del fuego. Desde la capital de Bolívar, el Mandatario expresó el pasado viernes que “un cese del fuego en este momento deja a los colombianos expuestos a que si esto fracasa, entonces le habremos dado una gran ventaja militar a la guerrilla”.

Uribe también respaldó esta afirmación diciendo que “es correcto” que no se negocie el cese bilateral “porque eso avanzaría en el error de igualar a las Fuerzas Armadas con el terrorismo”.

El Presidente se ha negado de manera pública al cese bilateral en distintas ocasiones, sin embargo, el uribismo ha criticado las medidas de desescalonamiento del conflicto.

El pasado 30 de marzo, el Centro Democrático expuso mediante un documento sus razones para oponerse al proceso de paz, entre ellas, el aumento en las cifras de inseguridad y la posible participación política de los guerrilleros.

Tras la publicación del video en el que Uribe envió sus mensajes, el mismo expresidente trinó desde su Twitter que al actual Presidente solo le interesan los “serviles, no independientes ni democráticos”, lo que significa que el exmandatario sigue a la cabeza de la oposición.

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